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Informe del Comité Ejecutivo del PCE


Texto completo del Informe



Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España / 14 jul 00

La posición de IU en el debate político actual sobre las estrategias de izquierdas, la globalización y el pensamiento ùnico, y la 3ª Vía, debe ser clara y concreta.

1. Izquierda Unida es de izquierdas. Su existencia no tiene otro sentido que actuar desde la lucha social, cultural y política por cambios en la sociedad que mejoran las condiciones de vida y de trabajo de la gente, y por transformaciones culturales y sociales que sitúen en el centro de la vida de las gentes un concepto de vida digna, solidaria, culta y lo más dichosa posible, no a partir de un consumismo degradante humanamente, e insolidario, sino desde la satisfacción adecuada de las necesidades reales.

IU no cree en la teoría de la muerte de las ideas, o en la desaparición de la lucha de clases e intereses o, en lo más moderno, que nos llega desde una fantasmagórica 3ª Vía, de que no existe derecha o izquierda, sino solo libre gestión de lo que hay por un mercado que premia a los buenos y eficientes y castiga a los perezosos y pasivos.

IU afirma que, aunque ahora parezca que todo es un centro indiferenciado, en que la política tiene poco que decir, mañana, para desmentir tanto papanatismo, una derecha crecida sin serio oponente en la izquierda, iría recuperando de forma irreversible todos sus pensamientos y prácticas más conservadoras, sin oposición organizada. Cuando llegue la crisis o una situación económicamente regresiva entonces se verá el recorte de derechos laborales y sociales, la liquidación de recursos públicos y el debilitamiento del movimiento obrero y sindical que lleva a cabo la derecha.

Por eso la izquierda debe ser la izquierda por principios, valores, historia de humanismo acumulado, conquistas sociales e, incluso, por ir contra los errores y crímenes que se han cometido en nombre de las ideas y del bienestar de la gente, justificando los medios utilizados por los fines que se iban a conseguir.

Lo que se conoce como 3ª Vía es un híbrido que tiende a anular la raíz moral y política de la izquierda, el sacrificio, las convicciones y las luchas sociales de muchas personas.

2. La globalización es incompatible con los derechos humanos. La gran utopía del siglo XXI, como dijo Saramago, serán los derechos humanos. Todos los derechos humanos, empezando por el derecho a la vida, a comer lo necesario, a beber agua potable, a educarse, a curarse en la enfermedad, a tener una garantía en la vejez, a opinar, a organizarse, manifestarse, a ser libre, en definitiva.

Es como consecuencia de esta premisa que IU no puede aceptar el mercado y la mercantilización de todo como eje vertebrador de una sociedad moderna y libre. El eje vertebrador de una sociedad es la política como conjunto de medidas económicas, sociales y culturales que se toman en beneficio de toda la sociedad. La subordinación al mercado, aún corregida por cinco duros de cohesión social, tal como preconizan el tándem Aznar-Blair y muchos otros, es la progresiva liquidación de una concepción de la sociedad progresivamente igualitaria y libre. No hay ninguna libertad individual o colectiva de sentido humanista, democrático y socialista que se pueda fundamentar en la prepotencia del mercado, en la "mano invisible" del mercado, que soluciona todos los problemas y premia o castiga según los méritos que, casi siempre, significa aupar a muchos pillos y especuladores frente a los trabajadores del más diverso signo y capacidades.

3. La concepción que sospecha de que el ser humano educado de forma humanista y solidaria pueda ser responsable y corresponsable, no alienado y capaz de contribuir desde su individualidad y libertad al desarrollo democrático colectivo, es una concepción reaccionaria que, últimamente, se está generalizando mucho. El ser humano puede y debe ser el constructor de una verdadera democracia (universalidad de derechos y deberes entre personas y pueblos) que, en la medida que se profundice, tendrá un carácter cada vez más socialista. El desarrollo material, científico y técnico de una sociedad debe ir acompañado del desarrollo cultural y del sentido de colectivo humano. Esto solo puede hacerse desde una política que impregne el conjunto de actividades humanas: económicas, laborales, educativas, estéticas, de ocio...

Los mejores resultados en esta sociedad se alcanzarán con la madurez y responsabilidad de la gente.

4. Frente a las teorías neoliberales y de la 3ª Vía, no solo es posible el pleno empleo, sino imprescindible. La decisión política democrática es básica. El pleno empleo debe ser fruto de la inteligente combinación del funcionamiento económico, laboral, social, cultural. Una sociedad debe utilizar todos sus recursos.

Uno de los problemas de fondo actuales es cómo se hace esto en un mundo tan desequilibrado e injusto, en el que un 20% del mismo se queda con el 83 de la riqueza que se crea y se produce. Esto nos plantea la necesaria democratización de la economía mundial, al mismo tiempo que la exigencia de todos los derechos humanos en todos los sitios.

Para esta democratización de la economía y del sistema financiero es preciso ir construyendo una alternativa plural que se mueva en el plano de la relación entre los más diversos componentes de la lucha contra la globalización (Seattle, Davos, Francia), los debates y tomas de posición sindicales, universitarias, religiosas, sociales en general y la capacidad de propuesta en las instituciones, desde el ayuntamiento, la CA, el parlamento general, el europeo y otros ámbitos en los que se traslade la denuncia y la acción.

Este trabajo de profundo calado debe combinarse estrechamente con las reivindicaciones de la gente, especialmente los sectores más jóvenes que quieren cosas concretas en el trabajo, estudios, cultura, vivienda, etc. Haremos un trabajo en este sentido, lo cual exige cosas claras, concisas y claves políticas sencillas para explicarlas en todas partes. La acción por lo más concreto debe intentar incidir progresivamente en lo más global.

Frente a la propuesta neoliberal de un mercado económico globalizado, actuando en total libertad (el fantasma del AMI continua presente) a través de la competencia de unos contra otros y de un tipo de crecimiento adecuado a los intereses de los grupos que lo controlan, es necesaria una política internacional de carácter común, es decir democrática y con un sesgo de socialización de los problemas y soluciones, que construye un principio de armonía colectiva desde el aprovechamiento y potenciación de los recursos y conocimientos de todos. Hoy esto es objetivamente posible, hace falta hacerlo real.

La pérdida de universalidad, de sentido colectivo de derechos básicos laborales y sociales va propiciando un aumento de la desigualdad social, y, lo que es más grave, genera una violencia estructural y social que da paso a la proliferación de subculturas degradantes, a todo tipo de privilegios, a la generación de nuevos estratos y clases vinculados a la política, a la economía o a la comunicación. En este contexto, la educación pública y la sanidad, elementos de igualdad social, se degradan en beneficio de las privadas en las cuales no solo se consolida el privilegio de los más poderosos económicamente, sino que, además, se hace con el dinero de todos. Se acepta progresivamente la filosofía de la diferencia a priori entre un mundo de derroche y escándalo y otro de miseria.

El "pragmatismo" de los creadores de opinión, en todo tipo de medios, de los "voceros populares" que se llevan decenas y centenas de millones a través de programas-estrella crean un populismo antipolítico favorable siempre a las ideas más reaccionarias. Desde un pensamiento de izquierda no se puede aceptar que la vivienda suba un 30% en 3 años en que los tipos de interés han bajado drásticamente, produciendo un verdadero problema en la juventud y en la población con rentas más bajas; no se puede tolerar pasivamente que se enseñe a la juventud, en una misma lección práctica, a domesticarse y aceptar todas las leyes laborales regresivas y ETTs, al mismo tiempo que se la asilvestra y enseña a ser despiadada, darwinista contra sus propios semejantes con tal de triunfar. No se pueden aceptar las prejubilaciones y la acumulación de riqueza de unos cuantos directivos de Telefónica o de no importa quién, a cambio de unas monedas que se dan a los trabajadores para que callen. O aceptar todo un sistema de impuestos en el que, de nuevo, los derechos de cada ciudadan@ no van acompañados de los deberes de cada individuo en relación a la comunidad.

Esto conduce a un principio de abandono y liquidación de los valores propios del movimiento obrero, que no son viejos ni inútiles, sino que forman parte del mejor patrimonio que la lucha social, cultural y política ha dado a la humanidad más explotada y despreciada.

Esta progresiva denigración moral (pérdida de valores humanistas colectivos y solidarios) es lo que debemos combatir con tensión e impulso moral y con propuestas concretas. La pérdida de universalidad, de sentido colectivo, de derechos básicos laborales, de trabajo digno, va propiciando un aumento de la desigualdad social y cultural que, si no se combate, se ve de forma cada vez más natural. Es el principio de la filosofía norteamericana: "si pierdes y no eres competitivo, retírate a un segundo plano".

5. Los instrumentos de asociación y organización social deben ser reestructurados y mejorados, para que sirvan como herramientas de trabajo colectivo, no solo de gestión y de creación de solidaridad creciente, sino desde sus principios básicos de: interés común, solidaridad, principio de igualdad y libertad en la práctica individual y política.

El papel de vanguardia cultural de la creación intelectual y artística debe ser reivindicado y reconstruído. La política debe ser reivindicada como el único instrumento para que la clase trabajadora y media dirija la sociedad, y no las élites del capital que, sea en su vertiente económica o política, tienen un sentido moral degradante de la convivencia, la igualdad y la solidaridad. La cultura debe estar impregnada de política, de referencia constante a los problemas de la gente, a las necesidades de un proyecto democrático y socialista. La cultura es una fuerza política directa. Ahí están una parte considerable de nuestros retos: conocer bien la realidad sin engañarnos, debatirla, no solo para un análisis profundo sino para establecer líneas de actuación ante ella y propuestas ante cada aspecto, organizar a nuestra gente para el conocimiento de una realidad y un trabajo hacia su comunidad respectiva, contribuir a la movilización moral, cultural y social y crear las bases políticas para una reconstrucción del discurso y de la práctica de la izquierda transformadora de IU.

6. Las derrotas electorales de IU, precedidas de una fuerte pérdida de influencia social y política, exigen en este momento sumar todos los esfuerzos para hacer una VI Asamblea de acuerdo político y organizativo fuerte, de respeto y fortalecimiento de la pluralidad de IU al tiempo que de profundización de su sentido unitario y federal, y de una expresión clara, seria, rigurosa hacia la sociedad de nuestra capacidad política para detectar y seguir los problemas de las gentes que queremos defender y ofrecer las alternativas pertinentes a los mismos. Lo cual no está reñido, sino que presupone la tensión moral y política para conectar lo concreto de hoy con las transformaciones de fondo.

7. Es necesario que la personalidad independiente de IU sea vista por los sectores de la izquierda a los cuales nos dirigimos preferentemente, como una personalidad política útil para defender en el día a día las exigencias más justas de la sociedad y obtener los mejores resultados y, al mismo tiempo, contribuir a que avancen y se organicen en la sociedad las ideas y prácticas que proponen cambios profundos en la vida económica, social y cultural, no aceptando, por tanto, las tesis conservadoras, reaccionarias y tramposas de que fuera del sistema neoliberal y del pensamiento único que éste genera no hay nada más.

La izquierda, a pesar de sus contradicciones y miserias históricas, ha sido la única capaz de poner en marcha movimientos fuertes que han mejorado la vida de las gentes. Sin la actuación de la izquierda, en su sentido social, sindical, cultural y político, difícilmente se hubiesen conquistado derechos laborales y de condiciones decentes de vida, o de avance en la igualdad entre sexos, o de posibilidades de educarse, curarse y sentirse protegido en la enfermedad y en la vejez. Todos ellos, derechos que debemos continuar defendiendo ya que en el último período, la derecha, que solo ha aceptado los avances sociales cuando no le ha quedado más remedio, al hacerse éstos universales y ser difícil eliminarnos por la resistencia que se produciría, está intentando que la sociedad, especialmente los jóvenes, prescindan de muchas de las garantías de empleo y de vida digna conquistadas por la lucha, bajo el pretexto de la modernización y adecuación a la globalización.

IU debe intentar desarrollar su proyecto de unidad democrática en el terreno social, en el cultural y en el político. La vieja propuesta de unidad de acción de la izquierda no decae por el debate y conclusiones del PSOE en su Congreso -eso sería pura y simplemente una concepción dependiente- sino que se hace más necesaria en función de los viejos y nuevos problemas y fenómenos que nuestra sociedad y las sociedades del mundo están viviendo en este momento. IU debe ser la impulsora de un bloque social crítico capaz de construir la convergencia y unidad de las izquierdas.

IU debe continuar empeñándose en hacer que sus políticas encuentren el máximo eco y capacidad de organizarse y hacer que avancen e influyan en la vida de las personas. Esto sólo puede conseguirse con el esfuerzo colectivo de tod@s l@s que estamos en IU y de much@s otr@s que están en otras organizaciones, también en el PSOE, o en ninguna.

Resumiendo, personalidad propia e independiente de IU y unidad de acción de la izquierda, que no son cosas antagónicas sino necesarias.

8. Dirección colectiva federal

Esta dirección estará compuesta por l@s coordinadores/as y representantes de las CC.AA., por la representación adecuada de la pluralidad y por l@s responsables de tareas básicas federales. Será por tanto una dirección limitada en número y operativa, pero representativa.

Consejo político

No excederá en ningún caso el número de 150 personas. Estarán en él todos los componentes mencionados anteriormente, además de la representación adecuada de cada federación. Se reunirá cada dos meses.

Presidencia

Estará compuesta por l@s coordinadores/as federaciones, por l@s representantes de la pluralidad y por l@s responsables básicos federales. Se reunirá cada 15 días. Alrededor de 30 personas. Es la dirección ejecutiva federal con todas las responsabilidades ante el Consejo.

Coordinación en funciones

No es ningún órgano ejecutivo, sino un órgano funcional para aplicar la política decidida en los anteriores órganos. Se reunirá cada semana. Estará compuesto estrictamente por las personas con responsabilidad y no tendrá competencias exclusivas propias, salvo las que deriven de la aplicación de la política aprobada. En cuestiones importantes que desborden sus competencias deberá convocarse a la Presidencia o consultar a sus miembros.

Coordinador/a general

Es fundamentalmente el impulsor y coordinador de una política y de un colectivo. Parece obvio, pero no lo es, ya que la coordinación de una política y de un equipo es una tarea que exige una concepción y una práctica colectivas, lo cual no es fácil si tenemos en cuenta la experiencia pasada. Es un elemento secundario ante la actual necesidad de constituir una dirección colectiva que funcione colegiadamente.

9. El compromiso de tod@s los que compondrán la dirección elegida en la asamblea es hasta la VII Asamblea.

Esto no es trabajar en la interinidad y la provisionalidad, como dice algún compañero, sino construir algo imprescindible en IU: una dirección colectiva operativa en el día a día que enfoque los próximos tres años con peso y autoridad política, ganados con el trabajo de patearse el país, con las iniciativas políticas, con el impulso organizativo. En el esquema federal de IU, esta dirección, además de impulsar la iniciativa política y contribuir a que esta llegue a todos los rincones, deberá intervenir dentro de la federalidad y competencias propias para ayudar a solucionar los problemas y enfrentamientos cuando éstos aparezcan. En ningún caso podrá haber una actitud distante ante los problemas políticos, organizativos o internos de una u otra federación, tal como ha sido la práctica en el pasado, ya que esto hace los enfrentamientos irreversibles y disgrega el sentido federal para convertirlo en confederal, si es que puede calificarse así en algunos casos.

Una dirección política fuerte y enraizada conocedora de la realidad.

Esta dirección garantizará: propuestas para el acuerdo federal (en los órganos pertinentes, aplicación y desarrollo de los acuerdos. Obviamente, esta dirección debe funcionar fundida al colectivo de federaciones que conforman los órganos federales.

Los elementos centrales desde hoy mismo hasta la VII Asamblea son:

Despliegue social, movilización, trabajo en la sociedad, organización. Reconstruir los instrumentos básicos de relación con la sociedad y los movimientos sociales.

Recuperación plena de todas las posibilidades de convergencia social y cultural. Menos burocracia y más calle. Cada organización debe realizar esto en su ámbito respectivo planificando el trabajo y el control democrático y colectivo del mismo. Impulsar el trabajo de las asambleas de base por parte de las direcciones a los diversos niveles.

En el terreno intelectual reiniciar el paciente trabajo de relación con toda la gente que asume un compromiso militante, desde e más flexible al más fuerte, estableciendo todo tipo de iniciativas posibles (manifiesto, jornadas, ofrecer marcos de actuación independientes en IU).

Instituciones. Seguir en profundidad e impulsar el trabajo en todas, especialmente en los ayuntamientos y, sobre todo, desde el ayuntamiento a la sociedad. Coordinar las iniciativas del Parlamento, con los parlamentos de nacionalidad y región y los municipios en los asuntos importantes.

En este proceso deben decantarse los dirigentes locales y de ámbitos superiores cara a la formación de un amplio banco para la dirección colectiva y para la representación institucional.

10. Dominar el tiempo

Fruto de todo esta iniciativa social y cultural, nos situamos dentro de dos años y medio con un amplio trabajo realizado que nos permite hacer las elecciones locales y autonómicas, con una propuesta política y programática básica y con una organización más fuerte para:

Avanzar con IU y el movimiento social y sindical en la reducción del paro, en la conquista de derechos laborales y sociales, en la lucha por la igualdad real entre hombre y mujer, en la mejora de los sistemas públicos de educación y sanidad. En la acción por la progresividad fiscal, en el cierre de nucleares, en la profundización de la democracia, en la solidaridad internacionalista en el desarrollo de líneas culturales que combatan la cretinización creciente de todos los "grandes hermanos", fomentada por los grupos mediático-financieros que, casi sin oposición, quieren anular la todavía existente conciencia crítica y el buen gusto estético de una parte de la sociedad.

La dirección elegida en la VI Asamblea es la responsable de impulsar todo este proceso político y organizativo, y asume la responsabilidad plena de preparación y concreción de las elecciones autonómicas y locales en el 2003, y las europeas y generales un año después. Es preciso que toda la organización sepa, y actúe en consecuencia, que las elecciones son, para IU, la culminación de una etapa temporal de trabajo. Sin este trabajo de verdadera conexión con la sociedad a la que nos dirigimos, las elecciones serían un nuevo fracaso.

Inmediatamente después de las elecciones locales y autonómicas (3 años) se empieza a preparar la VII Asamblea, a la cual se llega con una dirección consolidada en su concepción y funcionamiento. Es el único método que existe, especialmente para una organización de las características de IU, para profundizar su implantación y fortalecer sus posibilidades.

Es en esta VII Asamblea donde se debe elegir un/a única candidato/a a las elecciones generales, que trabajará con todo el colectivo para traducir en votos y escaños la recuperación social, cultural y política de IU.

En el caso de que hubiera adelanto electoral de las generales (el plazo máximo es marzo del 2004), se debería hacer una Asamblea concreta (o una Convención) limitada exclusivamente a la aprobación del programa político electoral y a la elección de candidato/a.

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