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Informe del Comité Ejecutivo ampliado del PCE


Texto completo del Informe



Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España / 11 abr 03

“Malditas las guerras y los canallas que las apoyan”
(Julio Anguita González)

Sentimos el más profundo dolor por todas las injustas muertes
provocadas por una guerra ilegítima e inmoral.


1. UNA GUERRA IMPERIALISTA

· No hemos podido evitar la guerra, como creía mucha gente, a pesar de las masivas manifestaciones en España y en el mundo, que a modo de un gran movimiento antifascista y contra la guerra, ha unido en la protesta a sectores de la derecha democrática, al centro, a toda la izquierda, a la clase obrera, a los sindicatos.

· Si la reacción hubiera sido de otra forma, más tibia y menos contundente y masiva, el problema sería más grave de lo que es ahora, después de la invasión y destrucción de Iraq. No se ha evitado la guerra pero se han creado las bases para una respuesta política, social y cultural de largo alcance. Ha aparecido una nueva generación política, se ha consolidado el movimiento contra la globalización neoliberal.

· Ante la cantidad de eufemismos, ante la prostitución del lenguaje, (la más grave: luchar por la paz con la guerra), debemos retener y remarcar el nombre de la operación de británicos y norteamericanos como paradigma de la brutalidad que les guía:

“CONMOCIÓN Y ESPANTO”

es un concepto que habla de fascismo, ya que éste es violencia, terror, brutalidad y anulación, se produzcan los hechos en el ghetto de Varsovia o en Bagdad. El nuevo Hitler imperial es Bush, no un dictador que fue títere de las políticas norteamericanas en el pasado en una guerra de ocho años contra Irán, en matanzas diversas y en la ocupación de Kuwait.

Estemos, pues, avisados de lo que es y representa el nuevo orden de Bush, de Blair, de Aznar y de todos los aspirantes a imponer un nuevo imperialismo.

· A pesar de la brutalidad de la guerra, de la muerte y destrucción que siembran, no han podido realizar lo que proclamaban: una guerra relámpago con poca sangre, sin horror, con una población iraquí esperándoles y vitoreándoles.

Nada de eso ha sucedido. Al contrario, la realidad desmiente todas las mentiras de las tropas aliadas y es por ello que éstas han intensificado los bombardeos en una acción de genocidio y destrucción contra la resistencia que el ejército y el pueblo iraquí oponían a la invasión. Los invasores han conseguido sus objetivos, ganan la guerra. Pierden la paz. No ha sido una guerra larga en el tiempo, pero sí en el nivel de destrucción, muerte, humillación, caos y odio que ha sembrado. Han destruido Iraq porque sabían que no podía defenderse, que era un país indefenso.

Ha sido, además, una guerra cobarde, una guerra de conquista y no la de la paz y la libertad para el pueblo iraquí, como propagaban en la campaña política más cínica que ha conocido el mundo desde Vietnam.

La propaganda sobre armamento de destrucción masiva y terrorismo ha quedado totalmente desmontada. Está claro que han mentido, tergiversado y anulado los instrumentos democráticos existentes, en especial las NNUU, que no han aceptado las mentiras de Bush, Blair y Aznar.

En las Azores firmaron una guerra decidida con mucha antelación. Han vulnerado todas las leyes internacionales, empezando por la carta de las NNUU, y emprendiendo una guerra ilegal e inmoral de carácter imperialista. La victoria es sólo un triunfo coyuntural de la fuerza: vencen pero no convencen. El pueblo iraquí y los países del entorno, incluido los afines, no les quieren. Han sembrado caos, han contribuido a saquear hasta el patrimonio nacional. Sólo han defendido un petróleo que puede indigestárseles en el futuro.


2. ¿POR QUÉ ESTA GUERRA?

Sencillamente porque EEUU quiere consolidar su hegemonía militar como soporte de la hegemonía económica, política y moral que están perdiendo irreversiblemente. Esta afirmación no es gratuita: el modelo de EEUU es el que crea los principales problemas en el mundo sin solucionar ninguno. EEUU no es capaz de tener una dirección moral y política en el mundo, a pesar de su potencial económico y militar, porque el neoliberalismo global que defiende no es ninguna alternativa humanista, ni social, ni económica. La globalización neoliberal, con ribetes proteccionistas profundos, no es capaz de solucionar los problemas actuales de la mayoría de la humanidad de forma racional, equilibrada y con una vida modestamente digna para todas las personas. La guerra forma parte de la política económica capitalista. Es un escaparate para la venta de armamento, para el despliegue militar, para conquistar nuevas bases de agresión como las de Rota y Morón.

Los EEUU son hoy el principal derrochador del mundo. Su modelo económico, antes beneficioso para la economía mundial, según decían los que mentían o estrujaban la política económica,, hoy perjudica a casi todos y no es positivo para ningún país, sea éste desarrollado o empobrecido. Todo ello se evidencia con el derroche de una parte parasitaria de su sociedad, con la inmensa deuda externa financiada a través del saqueo económico del mundo empobrecido, puesto de relieve especialmente con todo lo que acontece en América Latina, con su déficit comercial, con las trampas contables de sus principales empresas, con la reducción drástica de derechos sociales y laborales.

EEUU teme, de forma que cada vez determina más su política, el poder económico y político emergente de China, la UE, la India o los restos de la gran potencia que fue la URSS. EEUU. está perdiendo progresivamente la influencia real impuesta que tenía en América Latina, al no haber contribuido ni en un solo caso a la mejora de la vida de sus pueblos, lo cual ha creado una nueva realidad con procesos sociales y políticos de lucha por una plena independencia económica y política de los pueblos sudamericanos, como se expresa en Brasil, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Uruguay y de forma más o menos avanzadas en el resto, con una especial significación en Argentina, en la cual se ha derrumbado el sistema económico impuesto por el BM y el FMI.

La pérdida progresiva de influencia y de capacidad de generar consenso de EEUU es lo que provoca su decisión actual de considerar la guerra preventiva como un elemento indispensable para el dominio. La guerra, más que nunca, entra a formar parte de su dominio económico y político.

La actitud de EEUU, aunque sea de fuerza militar y de imposición económica, es una actitud defensiva. No están ganando la batalla de la democracia, de la razón y del desarrollo social de los pueblos con el impulso de la globalización neoliberal, sino que se están enajenando la relación dependiente de muchos pueblos, que a pesar de la venalidad, corrupción y servilismo de sus gobernantes, están constatando en la práctica el fracaso de políticas que les habían vendido como las únicas posibles, sobre todo después de la desintegración de la URSS.

Por eso, la administración Bush hace retroceder los escasos avances que se habían producido en Kyoto contra la destrucción ecológica, en la política de desarme, en la legislación internacional sobre derechos humanos y por ello aplica e impulsa la guerra preventiva, la guerra económica contra la UE, la guerra política contra una Europa independiente y contra otras realidades de posible construcción económica y política en la línea de Mercosur. Por ello intenta eliminar las NNUU cuanto éstas no son absolutamente serviles...

3. EL PAPEL DE LA UE

Hasta hoy, el papel de la UE como colectivo de países ha sido de subordinación política y militar a EEUU. En el terreno económico se han ido desarrollando contradicciones cada vez más importantes en la medida que la competencia por el control de los mercados se ha endurecido y la globalización neoliberal no ha sido la solución que todos defendían. La UE ha hecho la misma política que EEUU aunque en la práctica los más fanáticos neoliberales europeos no han podido eludir la historia de derechos sociales y políticos que conforman la realidad europea frente al darwinismo social predominante en EEUU.

Actualmente hay una dura dialéctica entre dos Europas: la más americanizada, que pugna por imponer el sistema americano de privatización total, de desmembramiento sindical y político, de reducción de derechos laborales y sociales a un puro asistencialismo y la Europa más social, humanista y política que no acepta el modelo de la insolidaridad y el desamparo que echa por la borda 2 siglos de luchas del movimiento obrero y la izquierda.

Esta Europa, con participación sindical, política, religiosa, social y humana, ha tenido un importante momento constituyente el pasado mes de Noviembre en Florencia, con el nacimiento del Foro Social Europeo, en el marco de un amplio debate social político y científico, arropado por una manifestación de un millón de personas que, sin estridencias, dijo al mundo: aquí están nuestros poderes, los de la palabra y la propuesta, los de la solidaridad y la paz. Fue en este gran encuentro que se aprobó la convocatoria del 15 de febrero contra la guerra. Esta decisión de previsión y de dirección política, inédita en la historia social europea, ha sido secundada por millones de personas en el mundo construyendo una unidad moral, social y política contra la guerra y por la paz y de rechazo del imperialismo anglonorteamericano, que va mucho más allá de la coyuntura que estamos viviendo.

La guerra ha puesto sobre el tapete todas las contradicciones existentes y abre un debate multilateral entre una UE dividida, una Rusia que no acepta el dominio y la imposición norteamericana y que, de acuerdo con China, está defendiendo otras alternativas, una India en actitud pasiva, y un amplio sector intelectual, social y político de los EEUU que está contra la guerra y cuyos sectores más organizados están planteando una relación y coordinación con las organizaciones sociales y políticas y los movimientos intelectuales europeos.

Se nos abre un campo de trabajo fluido y amplio con varios interrogantes a contestar:

a) ¿No sería el momento de estudiar y plantear, si cabe, que la construcción europea en una perspectiva a medio plazo debe ser con Rusia? Los estudios electorales dan un 31% de voto al PCFR. Hay en Rusia empuje democrático suficiente para, a pesar de su economía de especulación y mafia, contribuir a una Europa democrática, independiente y soberana.

b) ¿Qué actitud mantener ante los socios europeos futuros que, cual caballo de Troya, han defendido las posiciones más extremistas y belicistas de EEUU? ¿Cabe por nuestra parte una actitud abstracta, fuera del tiempo y del espacio, que acepte acríticamente la ampliación de la UE, sin tener en cuenta las realidades concretas?

c) ¿Qué contenidos debe tener el diálogo político con China, tanto desde el PCE e IU, como desde un colectivo europeo y mundial más amplio? ¿No será el momento de analizar un tipo de relación entre el FSE y el Foro de Porto Alegre con la República Popular China? Sabiendo que ésta tiene su propia política e, incluso, el sentido y el ritmo histórico propio de un país del tercer mundo que se está convirtiendo en una emergente primera potencia mundial, lo cierto es que, aparte de las propias contradicciones que puede generar el desarrollo económico y político chino, este país tiene una gran significación en la realidad internacional, que ni podemos obviar ni despreciar.

d) En el caso de la India ¿No será también el momento de ver con los amigos de allá como contribuir a que salga de su aislamiento político y actúe en la escena internacional? El próximo año se celebra el Foro Social Mundial en la India, en un intento de fortalecer la relación de ésta y de toda Asia con el movimiento mundial contra la globalización neoliberal. Puede ser un momento de avanzar en la línea de acuerdos que estimulen y faciliten su inmersión en la escena global.

e) Y, finalmente, algo imprescindible: ¿Cómo trabajar hacia la Norteamérica social, pacífica, democrática y combativa contra las políticas reaccionarias de la Administración Bush y de los grupos económicos que la sustentan? ¿Cómo coordinar los esfuerzos para unir la convergencia y unidad de acción que contribuya a la derrota de Bush y lo que éste significa y al acortamiento de la etapa más caótica y peligrosa que está viviendo el mundo, después de la puesta en marcha de la guerra preventiva y del nuevo imperialismo.

Lo que se plantea en este apartado puede parecer irrealizable por la diversidad de los componentes en juego, por la complejidad de las situaciones e, incluso, de los protagonistas y por la propia debilidad. Si aceptáramos esta realidad habría poco que debatir y hacer y lo más lógico será encerrarse en un trabajo rutinario y sin ambición ni perspectiva de cambio y transformación. El 15 de Febrero ha sido un acto de la voluntad y de la convicción, no de voluntarismo sin perspectivas, y ha demostrado que cuando hay un objetivo claro y justo, -la paz contra la guerra- las dificultades se vencen. En Enero pasado no había un clima de movilización. La realidad no solo nos desmintió, sino que multiplicó las expectativas más optimistas. Después del 15 de Febrero ya nada es igual en el mundo, como después de Seattle, o de Porto Alegre 2001, o de Florencia 2002, tampoco hay nada igual. A veces, hace falta saber leer en la dinámica social para ver los cambios y, sobre todo, para saberlos prevenir. Desde la izquierda debemos actuar con los pies en el suelo del realismo y con el convencimiento de que lo necesario es realizable si volcamos en ello el esfuerzo preciso.

En la línea de todo lo anterior y desde una posición crítica a las actuales NN.UU., trabajar para su democratización, impidiendo en primer lugar que se utilicen para legitimar la guerra.

4. EL MOVIMIENTO CONTRA LA GLOBALIZACIÓN
NEOLIBERAL Y POR LA PAZ

El 15 de Febrero ha hecho caer también otro de los temores existentes antes del encuentro de Florencia: el de que las posiciones diferentes en torno a Irak y su régimen y la paz podía impedir un acuerdo como el que finalmente se aprobó, lo cual demuestra de nuevo que si se actúa sin complejos contra la mentira, el cinismo, la tergiversación y los instintos hegemónicos de la parte más sórdida y brutal del capitalismo actual, es posible organizar la lucha y movilizar a millones de personas.

La aparición de un gran movimiento democrático contra la guerra y por la paz, lo que se ha bautizado ya como la opinión pública, hace cada vez más vulnerable la mentira de la globalización neoliberal, del pensamiento único y de la guerra imperialista preventiva. El movimiento contra la guerra lo componen todos los movimientos intelectuales, sociales y políticos presentes en Florencia pero, también, otros sectores de signo humanista que sin compartir, ahora, los objetivos de raíz anticapitalista de Porto Alegre y Florencia coinciden en la defensa de un orden mundial sin guerras y sin violencia.

Debemos trabajar en un sentido amplio, potenciando este nuevo movimiento por la paz y desarrollando una acción coherente con su composición de carácter humanista y democrático, al tiempo que contribuimos a fortalecer el movimiento social europeo y mundial contra el neoliberalismo.

El movimiento contra el neoliberalismo debe ser el eje central de una acción social, intelectual y política de amplio espectro y alcance. Deben reforzarse los vínculos entre todos sus componentes con flexibilidad en la relación de las diversas ideas y formas de trabajo y el reforzamiento del núcleo de los acuerdos y propuestas de fondo: Paz, desarrollo social, solidaridad internacionalista, movilización...

La relación multilateral entre todos los grupos sociales, políticos, intelectuales, religiosos debe tener dos vertientes: respetar los desacuerdos, pudiendo cada parte defender lo particular, con lo cual se garantiza la unidad y la pluralidad, y desarrollar hasta sus últimas consecuencias los acuerdos, la política común. En el asunto de la guerra, se deben impulsan todas las iniciativas unitarias que fortalezcan la masividad de las movilizaciones y su sentido político. Por cierto, no estaría mal que aquí, en España, se coordinasen iniciativas que deberían ser comunes y realizar en todas partes. Por ejemplo, en Catalunya cada miércoles hay cacerolada y cada jueves concentración ante los ayuntamientos. En otros sitios pueden haber iniciativas parecidas. ¿No tendría mas fuerza contundencia comunicacional mayor la repulsa contra la guerra si se coordinasen en un día acciones determinadas?

Y no se trata en ningún caso de pretender crear el Estado Mayor de los Foros con órdenes imperativas, sino de hacer converger a través de razonables acciones y objetivos comunes a toda la ciudadanía que se mueve, o puede potencialmente hacerlo, lo cual no solo no anula las iniciativas de cada lugar, sino que les da más empuje.

Es también el momento de ver a medio-largo plazo objetivos que vayan construyendo una agenda de debate político, de iniciativa social, de fortalecimiento de la unidad y la organización y de movilización. Cuando hay objetivos consensuados, amplísimamente compartidos, se despejan dudas, incertidumbres, recelos y tentaciones.

Poner en marcha estrategias a medio-largo plazo para la construcción de una Europa política, capaz de reducir el déficit democrático, defender una carta social básica, desarrollar una constitución avanzada con un parlamento decisorio y un gobierno sometido al control democrático, con una política de seguridad y defensa aprobada y desarrollada sin ningún tutelaje.

En resumen, situar el debate de fondo entre un sentido europeo democrático y la lucha contra la utilización de Europa para la intensificación, profundización y dominio de las políticas norteamericanas más conservadoras, tanto en el plano económico como político.

El movimiento antiglobalización europeo debe ser una importante base de actuación de la izquierda política, social e intelectual. Se deben ir concretando objetivos que tengan en cuenta las disparidades y realidades diferentes entere el norte y el sur de Europa yen cada país, sin desnaturalizar el carácter de movimiento unitario del FSE contra el neoliberalismo, no reconduciéndolo hacia un redil “honorable”, ni tampoco cayendo en actitudes vanguardistas que aparten a sectores necesarios que tienen características más clásicas.

Por nuestra parte, tenemos un debate de fondo con la necesidad de prontas conclusiones, referente a la constitución de la formación política europea que represente a las distintas organizaciones que componen el GUE y a otras posibles. Es urgente definir características de esa formación o partido, cuerpo teórico político unitario para la actuación colectiva, formas de organización y normas de funcionamiento.

La urgencia nos viene determinada por el desarrollo europeo pero también por necesidades políticas de la construcción europea donde la izquierda transformadora tiene su base unitaria y colectiva de actuación.


5. LA SITUACIÓN EN ESPAÑA Y LA POLÍTICA DEL PP

La política de fondo del PP, su actitud en esta coyuntura, el cinismo de decir que trabajaba por la paz mientras servía dócilmente los intereses de la guerra de Bush y Blair, ha puesto en evidencia varias cosas ya de manera contundente:

a) El PP se ha subordinado servilmente a EEUU en contenidos y también en formas, algo no despreciable cuando contenidos y formas son inseparables y configuran, o forman parte, de la tendencia más conservadora, reaccionaria y belicista del mundo actual.

b) El PP ha encabezado las posiciones más conservadoras, belicistas y reaccionarias en Europa, apoyándose en la línea más decididamente pro-norteamericana e imperialista que representa el Reino Unido de forma central y diversos partidos conservadores, junto a países del Este.

c) El PP en su acción política se alinea también con las actitudes más duras, antisociales y excluyentes de Europa, fomentando el abandono de valores democráticos y sociales que la Europa más comprometida en una construcción independiente (que debería acelerarse después de la guerra) todavía defiende frente a los embates neoliberales más agresivos.

d) El PP en este último año, y especialmente con la guerra, ha demostrado no tener una dimensión moral y política, aún desde sus posiciones ideológicas, capaz de hacer que España juegue un papel activo y dinámico en la construcción de un nuevo orden mundial fundamentado en el diálogo, la práctica política y la diplomacia, y la legalidad jurídica general del conjunto de países y, especialmente, en la Carta de las Naciones Unidas.

El PP, con su aislamiento y enfrentamiento con todas las fuerzas políticas, ha situado a España en el papel de mamporrero de los Estados Unidos en Europa, enfrentándose a la opinión pública hasta límites insospechados, que van desde el desprecio a los sentimientos y voluntad de la mayoría hasta la negación de un sentido pacifista que defiende la iglesia católica, alineándose y alienándose al fundamentalismo ideológico-religioso de Bush y del clan más peligroso, más iletrado y con más intereses mafiosos que ha tenido la Administración norteamericana en los últimos tiempos.

e) El PP ha convertido el terrorismo de ETA en una parte estructural del terrorismo internacional, poniendo en evidencia que su acción contra el terrorismo de ETA y su cantinela sobre el terrorismo internacional son una forma oportunista, primaria y grosera de llegar al alma del profundo sentimiento contra el terrorismo existente en España. Sin embargo, no ha conseguido sus objetivos, ya que hay porcentajes parecidos que rechazan el terrorismo de ETA y el terrorismo de Estado globalizado que han practicado EEUU y el Reino Unido, apoyado por el Presidente Aznar y su Gobierno, en la guerra contra Iraq.

f) En la línea de lo anterior, el PP ha montado una amplia campaña de peligroso contenido, habida cuenta de nuestra trágica experiencia de guerra civil: la campaña sobre las dos Españas, la de la unidad social y territorial frente a la de la ruptura social y territorial, la España de los “nacionales” y la España de las hordas social-comunistas. Aznar ha iniciado la campaña, bien secundado de forma inmediata por Arenas y por Rajoy de forma especial, y por el resto de delfines de Aznar y el PP con servil seguidismo y afición. El PP quiere que se vea el enfrentamiento para atemorizar. Quiere que la gente recupere la memoria histórica del horror y hacer, a nivel interno, lo que Bush pretende a nivel internacional. Lo ocurrido en el Congreso y la sociedad en torno a la guerra no podemos despreciarlo, aún sin levantar falsas alarmas. El lenguaje, el talante, la ruptura personal no son signos de convivencia, sino de enfrentamiento y en ello la derecha y la extrema derecha, aquí y en el mundo, tienen una rica experiencia que no debemos menospreciar.


6. ¿QUÉ HACER?

Es el momento de derrotar al PP y mandarlo a la oposición sin preguntarse qué vendrá después, que es como temer que estemos haciendo el trabajo para el PSOE. El PP es un peligro al frente del Estado y se le debe derrotar con la paz, la palabra y las urnas.

En España ha habido una reacción espontánea ante el inicio de la guerra, precedida de una profunda toma de conciencia de toda la sociedad, y especialmente de esta multitudinaria juventud que ha tomado un brusco contacto con la realidad, asumiendo un primer gran compromiso contra la guerra, por la paz, y me atrevería a avanzar que por otro mundo, aunque ello sea confuso todavía. La UJCE ha jugado y juega un importante papel en las movilizaciones juveniles y en su orientación política. Debe continuar así y debemos hacer lo imposible para intercambiar experiencias y para ayudarles en su trabajo en todos los sentidos.

No podemos despreciar que ha habido también una reacción de desaliento de mucha gente, que ha creído que la gran movilización en la que habían participado no había servido para evitar la guerra y que es inútil luchar contra la brutalidad de los más fuertes. Siendo este estado de ánimo real, no es irreversible. No es posible siempre movilizar a un millón de personas en Madrid o en Barcelona, o 300.000 o 25.000 en otros sitios. Por ello deben buscarse formas múltiples de participación. Impulsar la lucha en la calle con variedad de acciones, en las instituciones, las del movimiento sindical apoyando las huelgas y acciones que éste convoca, o las amplias expresiones de la cultura que han jugado un papel determinante en la lucha contra la guerra.

La guerra ha terminado como confrontación central entre dos poderes pero tiene secuelas. Debemos impulsar y organizar todas las acciones, contribuir a dirigir, organizar y coordinar las iniciativas y los esfuerzos, buscando con ingenio acciones que faciliten la masividad para impedir que la coalición imperialista se salga con la suya e imponga un coloniaje militar para el saqueo de las riquezas iraquíes y el control de la zona.

En este momento no debemos avalar, ni defender, determinadas propuestas y debates que introducen elementos de confusión y de dispersión en la acción democrática de la ciudadanía. Es un error no entender que estamos en un momento histórico especial que exige reforzar el sentido democrático de toda la sociedad y la unidad contra la guerra y sus secuelas (la de Iraq y las nuevas que amenazan). No debemos dar ningún paso que simbolice o pueda verse como ruptura en la línea que quiere desarrollar el PP. Las fuerzas reaccionarias no están liquidadas. Están solo agazapadas. Están en el PP y, últimamente, parecen tener un peso especial frente a otras posiciones internas conservadoras pero liberales y democráticas. Los sectores más agresivos del PP ven como se les resquebraja un sistema y pierden la contención, tal como han expresado dirigente y militantes que han abandonado el PP y, especialmente, Felix Pastor Ridruejo, maestro político de Aznar, denunciando la pérdida de valores de centro y socialcristianos por parte de la dirección del PP y las malas compañías de Aznar con Bush.

Debemos hacer un esfuerzo político para actuar con equilibrio en esta situación, dirigiendo bien para que no nos desborde la situación, buscando la continuación de la lucha por la paz y por otro mundo con la participación más amplia de todos los sectores sociales que se han movilizado. Entendiendo que en la defensa de la paz y de la democracia podemos contribuir a fortalecer una unidad democrática muy sólida, mientras desde nuestras alternativas de izquierda fortalecemos nuestros proyectos: el que representa IU, que tiene un gran reto el próximo 25 de mayo, y el del PCE, que es un instrumento imprescindible para avanzar, consolidar y hacer irreversibles las políticas sociales y de izquierda que el país necesita, después de casi 8 años de pasada por la derecha orgánica.

Para ello el PCE debe actuar unido, con coherencia, sin que la pluralidad rompa la acción colectiva de una único partido, el PCE. Los congresos deciden una estrategia, las reuniones normales de los órganos las aplican después de debatir y decidir. No tiene ningún sentido el funcionamiento de fracciones que se convierten en partidillos con disciplina propia y que, finalmente, generan en su seno los mismos defectos que dicen combatir. Ante el mundo caótico, peligroso, reaccionario y autoritario de Bush y lo que representa, sólo un gran movimiento cultural, social y político, organizado desde su diversidad puede orientar y construir una verdadera alternativa, que ya está en marcha. Ante la España gris y aguerrida de Aznar y lo que representa de vuelta al pasado, debe levantarse un sentido democrático profundo, que sólo puede ser plural y respetuoso entre sí, con objetivos comunes de paz, libertad y justicia social. El PCE e IU deben ser un importante referente moral y político, capaz de criticar y denunciar, capaz también de proponer, gestionar y gobernar el día a día. Sólo un PCE coherente, unido y activo será capaz de aportar lo necesario. De todos y todas depende.

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