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Resolución del Comité Ejecutivo del PCE


Texto definitivo de la Resolución



Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España / 06 sep 03

1. La ofensiva conservadora marca la realidad en el último período. La globalización neoliberal, el capitalismo actualmente dominante, es un neoimperialismo que pugna por imponerse plenamente en el campo político y en el dominio militar, pero su actuación genera graves problemas para amplios sectores de la humanidad, así como importantes contradicciones entre los diversos países que lo defienden hegemónicamente y, especialmente, entre los que sin ser determinantes, están en su órbita:

a) en la política económica no evita, sino que potencia, las crisis cíclicas, que si bien son superadas periódicamente dejan unas secuelas sociales de degradación de los derechos humanos en su conjunto en la mayoría de países del mundo, tal como constata, de nuevo, el PNUD 2003.

b) En lo político, la acción del neoliberalismo reduce la política y su capacidad de decisión democrática, convirtiéndola en una especie de alcahueta de las decisiones de los pocos países con capacidad de decisión, especialmente EE.UU., y, sobre todo, de las corporaciones multinacionales. Se anulan derechos e instituciones internacionales que pierden su capacidad de decisión (las NN.UU. frente a la administración de los EE.UU. y de los países políticamente más satelizados y la FAO, por poner un ejemplo, a manos de la OMC).

c) En la vertiente militar, la concepción de guerra preventiva aplicada con resultados desastrosos tanto en Afganistán, como especialmente en Iraq, forma parte de una estrategia global, que abarca la economía (en general y de guerra), la democracia, la cultura... La guerra preventiva, creada e impulsada por EE.UU., es aceptada por Europa de forma directa por unos y vergonzantemente por otros. El documento Solana, el Secretario de la OTAN de los bombardeos de Yugoslavia, es una casi plena rendición de la UE al belicismo de Bush.

d) Como colofón a todo esto y consecuencia de las políticas que ejecuta el neoliberalismo, hay una profunda degradación de prácticamente todos los parámetros ecológicos, especialmente los referidos a efecto invernadero, con resultados graves en el último período, a la deforestación, reduciendo los “pulmones” de la tierra, a la desertización de amplias zonas. Todos esos fenómenos causados por la acción humana repercuten negativamente en la vida de la gente, tanto en la vertiente social como en la humana. Ante ello, en vez de poner en marcha aceleradamente las medidas tomadas (protocolo de Kyoto y otros), se desprecian y vulneran los acuerdos en la continuación de una carrera hacia el máximo beneficio que sólo conduce al desastre.

2. Toda la realidad sucintamente expuesta en los cuatro puntos anteriores es la realidad que marca la pauta pero no es en ningún caso la que esté imponiendo un nuevo orden, ni creando un consenso democrático capaz de generar una dinámica económica social y política impulsora de propuestas que solucionen los problemas más acuciantes de las gentes. Ni el capitalismo más neoliberal produce desarrollos económicos y sociales equilibrados, ni la liquidación de las instituciones diálogo y negociación política, ni las guerras preventivas, con la excusa del terrorismo, un camino a la paz. El neoliberalismo es el cáncer del mundo actual, es el problema. Por ello, sólo cabe una alternativa: derrotarlo, superarlo con la acción y la inteligencia política. La lucha contra el neoliberalismo es la lucha contra la miseria, contra la guerra y por la paz, por la democracia y el desarrollo de los derechos humanos, contra la privatización de todo, contra la anulación de la decisión democrática.

3. El movimiento “por otro mundo posible” es la única alternativa de carácter general, aún embrionaria, para poner en marcha otra realidad económica, social y política. Ha tenido ya algunos resultados que no cabe despreciar ni relativizar, aunque tampoco calificar con triunfalismo o voluntarismo. Un primer elemento resalta: el movimiento contra la globalización neoliberal existe y es un elemento social y cultural operante. No lo desprecian sus enemigos porque saben que puede alcanzar dimensiones y solidez, ya que no se sustenta en retórica revolucionaria, sino en actuaciones reales y concretas contra las principales causas y los efectos de sus políticas de saqueo económico en busca del máximo beneficio. Por eso, las políticas conservadoras “antiterroristas” enfilan también a este movimiento de raíz anticapitalista, pretendiendo confundirlo con el terrorismo. Este movimiento tiene una repercusión directa en la lucha social y en la búsqueda de una nueva política basada en la cultura de la solidaridad, la participación y la democracia, y repercute también indirectamente en procesos políticos electorales en los cuales avanzan las posiciones de la izquierda. El caso más emblemático es el triunfo de Lula en Brasil, pero también los resultados electorales en otras partes de América Latina y del mundo, que no representan un vuelco, hoy imposible, de la realidad dominante, pero sí una negación a seguir con las mismas políticas y la búsqueda de nuevos caminos, que van desde el intento de desarrollar políticas más sociales a la gestación de unidad económica y política por encima de fronteras y contra los planes más conservadores, como es el ALCA en América Latina, o las nuevas propuestas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), representante de los intereses más neoliberales, que quiere continuar impidiendo que cada pueblo defina y realice su desarrollo en función de sus necesidades sociales y humanas.

Luchar coordinadamente desde Europa con los pueblos latinoamericanos contra el ALCA y por las políticas que están defendiéndose desde Porto Alegre y desde el Foro de Sao Paulo, y contra las decisiones que la OMC intenta poner en marcha en Cancún, liberalizándolo todo, es un elemento fundamental, hoy, de la lucha por otro mundo posible y necesario.

Mucha gente, al mismo tiempo, se da cuenta ya del fracaso concreto del neoliberalismo (Argentina es el paradigma de ese fracaso, pero ningún país latinoamericano ha mejorado la vida de su gente en la última década, ni ha mejorado la vida de una parte importante de Asia, ni en Africa, que continúa siendo el continente del silencio y de la muerte, ni en Rusia...) Mucha gente se da cuenta de que hay derroche, saqueo y hambre, de que hay destrucción ecológica con efectos directos ya sobre el clima mientras no se cumple el protocolo de Kyoto y los EE.UU. aprueban emitir más gases a la atmósfera. Amplios sectores, especialmente los más jóvenes de la población, contemplan con espanto como la guerra se convierte en la pieza de imposición de la globalización neoliberal e inician un proceso de toma de conciencia y de compromiso. Nace una nueva realidad enfrentada a lo más viejo y reaccionario que simboliza el neoliberalismo y sus políticas y guerras. No es un parto fácil, ni rápido, pero es un parto irreversible.

Nosotros debemos estar plenamente en él, para contribuir a ampliarlo, profundizarlo, fortalecerlo con capacidad política y organizativa. Porto Alegre (Bombay este año) y Florencia (París en noviembre) son el camino para el encuentro. Debe haber un Foro en cada país, en España en cada comunidad autónoma, debe haber coordinación y debe haber, sobre todo, la continuación de un debate multidisciplinar que haga avanzar una línea política y programática unitaria, capaz de adelantarse a los acontecimientos, decidir y organizar. Sin la decisión tomada en Florencia de convocar el 15 de febrero contra la guerra en todo el mundo, no hubiera existido esta gran jornada que aún no hemos sido capaces de valorar totalmente, ya que pensamos que, finalmente, la guerra de Iraq anuló el esfuerzo, cuando, precisamente, todo lo que está ocurriendo en Iraq nos da la razón y, algo más importante todavía, está abriendo los ojos a mucha gente que ven como la destrucción de la guerra crea más destrucción y caos, genera más humillación y odio, y pone al descubierto las mentiras indecentes de Bush, Blair y Aznar, y de todos los que hicieron y apoyaron la guerra.

La guerra continúa y pone en marcha nuevas políticas armamentísticas (4000 millones de euros en armamento en España que, en conjunto, elevarán el gasto militar al 2,3% del PIB, reclutamiento obligatorio anunciado...). En EE.UU. Bush acaba de anunciar que pedirá al Congreso 87.000 millones de dólares para la ocupación de Iraq, la mayoría de los cuales irán destinados a armamento y acción militar, no a la reconstrucción, para la cual piden que seamos nosotros los paganos.

Dirigentes del Partido Demócrata han denunciado que con esta millonada (15 billones de las antiguas pesetas) todos los norteamericanos tendrían la seguridad social pública, de la que carecen ahora una parte importante de los ciudadanos y ciudadanas de EE.UU. Continúan también la destrucción y la muerte contra el pueblo palestino. Ante el desenlace de las últimas acciones del ejército israelí, consideramos necesario que la izquierda y los demócratas de Europa propongan al Parlamento Europeo una resolución que declare terroristas al ejército y al gobierno de Israel, de la misma forma que lo ha hecho con Hamás. Ante esa situación, debemos continuar con más fuerza todavía la lucha por la paz, por los derechos palestinos, por la soberanía de los pueblos.

4. En Europa hay una fuerte lucha política, todavía no ampliamente social, para evitar el intento de crear una sociedad al estilo norteamericano, con bajos niveles de cobertura social, con baja participación política, con dependencia absoluta en el terreno militar de EE.UU. y con una política económica igual a la de este país en las relaciones con el resto del mundo. El Tratado europeo que se quiere aprobar, con forma de Constitución, a través de referéndum no contiene una carta social básica, ni propuestas adecuadas para superar el déficit democrático, ni una política de seguridad y defensa soberana y controlada democráticamente por el Parlamento. Continúan con la vieja concepción más conservadora de Europa. Frente a ello hay dos caminos: esta Europa no nos atañe y la negamos globalmente, o sí nos atañe pero lucharemos para que sea social, pacífica y política, capaz de juntar y potenciar lo mejor de su patrimonio histórico y de impulsar una renovación a fondo de la política y la economía solidariamente en Europa y de Europa hacia el mundo.

En la defensa del mejor patrimonio político y cultural de Europa, defenderemos, sin complejos, el papel que los comunistas hemos tenido en la defensa y lucha por los derechos sociales y por las libertades. Sin esta lucha, Europa se parecería todavía más a las partes más insolidarias de la sociedad norteamericana. El tufo anticomunista de diversos sectores europeos, que ya se expresó en la guerra contra Yugoslavia, debe ser combatido con la historia real y la política de Europa que combatió el fascismo y el nazismo, no tolerando las campañas anticomunistas que el capital y sus lacayos ponen en marcha.

El Foro Social Europeo tiene ahí una gran tarea. Debemos estar en él trabajando para que se abra paso una decisión compartida, unitaria, que defienda la Europa que preconizamos y que no divida a las fuerzas sociales e intelectuales que preconizan un cambio, incluso desde posiciones contradictorias o diferentes.

La Europa que queremos debe apostar por la autonomía política y militar, por una carta laboral y social de derechos, por el desarrollo de su capacidad política democrática, por un tratamiento solidario e inteligente de los fenómenos migratorios, entendiendo éstos en una doble vertiente: programas de desarrollo en los países de origen, derechos plenos aquí. Debe ser una Europa que luche sin ambigüedades contra la degradación ecológica, de la cual tenemos una muestra este verano del 2003, con las altas temperaturas y sus efectos. Una Europa, en suma, que intervenga políticamente en el mundo desde la fuerza moral y política que le dé su apuesta firme por el desarrollo social, por el despliegue de todos los derechos humanos y por la paz.Una Europa que, cuando trate de los de derechos humanos en el mundo, no cometa acciones de hostilidad contra Cuba, siguiendo los dictados de EE.UU.

5. Hablando de Derechos Humanos y de la pena de muerte, en los últimos meses ha habido una fuerte y persistente campaña contra la revolución cubana y contra el gobierno cubano. El PCE expresó en su momento, y lo reitera, el desacuerdo con los fusilamientos y con las largas condenas. Esta posición nunca se confundió con las actitudes, posicionamientos y manifestaciones de otros sectores. El PCE expresó su discrepancia desde la defensa de los mismos principios y valores que puso en marcha la revolución cubana. El PCE nunca mezclará sus posiciones con las de la derecha, con las actitudes hipócritas de la UE en torno a los derechos humanos, ni tan siquiera con los que, desde posiciones de izquierda, se han pronunciado en contra. Y no lo hará por una sencilla razón: porque creemos que nadie que se reclame de izquierdas puede contribuir, por acción u omisión, a aislar a la revolución y al pueblo cubano. Ni facilitar a la reacción norteamericana o a la mafia de Miami las cosas para un desembarco político en Cuba, que sería trágico para la vida de la gente. Hacerlo sería asumir una responsabilidad moral y política insoportable para una conciencia crítica y limpia. Una cosa es la crítica, desde la defensa de unos valores humanistas y socialistas, a lo que se encuentra mal moral y políticamente, y otra sería la complicidad objetiva con la derecha de EE.UU., de Europa, de España. Es más, decimos que si se quiere hablar de la pena de muerte y de los derechos humanos en serio, hagámoslo.

Empecemos por la pena de muerte en EE.UU., firmada contra menores y disminuidos, por el propio Bush, que ejerce ahora de sumo dirigente del mundo liberal. Hablemos de los cinco prisioneros cubanos (Gerardo Hernández, René González, Fernando González, Tony Guerrero y Ramón Lazañino), rehenes de Bush por luchar contra el terrorismo, exigiendo su libertad. O de los presos de Guantánamo privados de todos los derechos legales. Continuemos hablando de la violación de derechos humanos en los protectorados imperiales de EE.UU. Hablemos del hambre, los asesinatos, el sida y otras enfermedades, la falta de escuelas y de hospitales, las guerras preventivas o camufladas. Hablemos a fondo de ello y entonces podremos decir a Cuba qué debe corregir y a cada país qué debe cambiar de raíz.

Hay una responsabilidad moral de los políticos e intelectuales de izquierda, de los demócratas sin adjetivos para exigir que dejen a Cuba solucionar soberanamente sus problemas, sin interferencias criminales, groseras, o pretendidamente sutiles. Cuba, un país del tercer mundo, ha conseguido niveles de educación, salud y expectativas de vida iguales o superiores a los países más desarrollados. Esto es fruto de un proceso revolucionario que, además, ha contribuido en otras zonas del mundo a la mejora de sus niveles de vida, enviando o educando en sus escuelas a médicos y profesores de diversas especialidades. Todo ello es lo que se debe valorar en el momento de abordar el presente y el futuro de Cuba. Al PCE le gustaría que Cuba diese un paso más aboliendo la pena de muerte de sus leyes. Estamos convencidos de que esta medida, acompañada de otras, no sólo no debilitaría a la revolución cubana, sino que la convertirían para mucha gente, especialmente joven, en un ejemplo y, por tanto, la fortalecerían.

Esta es nuestra opinión; la decisión le corresponde al pueblo cubano, a su gobierno e instituciones y al PCC.

6. Este año se cumple el 30 Aniversario del golpe de estado fascista de Pinochet, impulsado por los EE.UU. y por otros gobiernos afines, golpistas y conservadores, de América Latina. Aquel golpe representó la interrupción criminal de un proceso democrático con contenidos sociales y culturales para un cambio profundo en un país de América Latina. Con el golpe cortaron la realidad chilena y el ejemplo que de ella se derivaba hacia otros pueblos. Liquidaron a miles de dirigentes comunistas, socialistas, cristianos, que dejaron de formar parte del patrimonio humano imprescindible para transformar la vida de la gente. Lo hicieron a conciencia. Hoy día, el pueblo de Chile, aunque lentamente va superando los efectos del golpe, sufre la ausencia de los dirigentes, cuadros y militantes desaparecidos. Los golpistas y sus avaladores consiguieron retrasar o postergar los cambios.

Vaya toda nuestra solidaridad al pueblo de Chile, no sólo a través de un recuerdo emocionado, sino con la colaboración con las fuerzas políticas chilenas que continúan defendiendo lo mismo que encabezó en aquel momento histórico Salvador Allende, vaya toda nuestra solidaridad, apoyo y colaboración al Partido Comunista de Chile, a su Presidenta, a su Secretario General y a todos los militantes comunistas, hasta que se hayan abierto del todo las amplias alamedas y recuperado totalmente la democracia, secuestrada todavía por la Constitución de Pinochet.

Hemos defendido todas las iniciativas del juez Garzón para sentar a Pinochet en el banco de los criminales. Ahora apoyamos las del mismo juez contra los criminales argentinos, al tiempo que denunciamos la actitud cómplice del gobierno español y de la fiscalía con las antiguas dictaduras fascistas.

7. En España, los que fueron más reacios y hostiles al proceso democrático iniciado antes de la muerte de Franco no pueden ser hoy los albaceas de la democracia, la libertad y la constitución, ni dar lecciones a nadie. Hablamos de personas, claro está, pero hablamos, sobre todo, de movimientos políticos e ideológicos que hoy están en el PP. Las normas de la democracia deben ser perfeccionadas permanentemente, manteniendo y fortaleciendo sus bases elementales. La democracia, y sus instrumentos, no es un proceso cerrado. Con el PP ha habido un deterioro o estancamiento de los conceptos democráticos y de las prácticas políticas, que se expresa en todo: política social, el Estado, rearme militar, integrismo religioso. Y ha habido una política hacia la mujer que no ha evitado la continuación de la discriminación social, a pesar de políticas paternalistas, ni el aumento de la violencia de género que se ha cobrado numerosas víctimas mortales, además de mantener la inseguridad, el temor y los apaleamientos. Para los y las jóvenes no han aumentado los derechos laborales y sociales, sino que disminuyen por el tipo de empleo que se crea y por la liquidación de muchos de esos derechos.

En resumen, la política del PP en lo económico y social, en el empleo, en lo educativo, en la convivencia y el desarrollo democrático, es una política conservadora que reduce los derechos laborales y sociales, que produce precariedad y temporalidad en el empleo, con el aumento de los accidentes laborales, como se ha puesto de relieve con los trabajadores muertos en Puertollano o los miles que mueren o quedan lisiados anualmente en España.

¿Dónde está el nudo gordiano de las diferencias? En el tipo de sociedad que construye la derecha orgánica y sin complejos y en el tipo de sociedad que defendemos nosotros. En una sociedad fuertemente clasista o moderadamente social.

Las discrepancias de fondo se centran en tres aspectos esenciales: economía y derechos sociales, una España centralista o plural, y una Europa y un mundo subordinados o no al imperialismo norteamericano.

Las divergencias de fondo con las políticas del PP exigen una crítica y una denuncia, pero reclaman, sobre todo, argumentos y propuestas concretas y no descalificaciones genéricas. Es el momento de que la izquierda plural ofrezca en general y en cada comunidad autónoma un programa político de cambio.

Si el PP es considerado el principal adversario por su defensa sin complejos del neoliberalismo y de la guerra, consecuentemente los que afirman esto deben ofrecer una alternativa que busque el apoyo político y electoral para realizarse.

La izquierda plural (izquierda y centro-izquierda) debe ser un referente político para derrotar a la derecha y a las políticas de derecha. Pero, para que ello sea creíble, cada componente de un proceso de cambio debe definirse claramente y sin ambigüedades sobre qué economía y derechos sociales defiende, sobre qué democracia y Estado quiere, sobre qué Europa y mundo está dispuesto a construir. El PSOE tiene muchas asignaturas pendientes, a pesar de sus últimos compromisos con las movilizaciones sociales y contra las políticas más conservadoras del PP.

Hay una línea para analizar esto hoy, ya que la política tiene también un tiempo real:

· El PP, su presidente actual y el sucesor a la candidatura presidencial, forman parte del mundo que nos metió en la guerra, no para luchar contra el terrorismo, ni por la libertad, sino en la defensa de un modelo económico y social que nada tiene que ver con la solidaridad, la justicia social y la libertad, convirtiendo, Aznar y Rajoy, la mentira y el cinismo en forma de actuación política.

· Ha habido grandes movilizaciones contra la política social del PP (20Junio 2002), contra la privatización gradual de la educación, contra los efectos de un accidente que produce un desastre ecológico por la tolerancia a las faltas de seguridad con que el neoliberalismo actúa.

· Y, sobre todo, nos hemos movilizado contra la guerra.

Todo esto debe tener una propuesta política concreta, que haga intervenir a la gente para cambiar. Es necesario un discurso de aquí y para aquí. Las grandes movilizaciones del último año no han significado un cambio importante en el terreno electoral. El PP se mantiene, el PSOE mejora algo e IU también. Una importante movilización social, con elementos morales y políticos para un cambio no se traduce en resultados electorales claros y contundentes. ¿Por qué? Ahí está la necesidad de conocer. Criticar, denunciar y movilizar no produce automáticamente un cambio, si no va acompañado de otras actitudes culturales y del diseño político de otra realidad posible.

Las miserias de la política se corresponden con la aceptación por amplios sectores ciudadanos de una realidad virtual que exhibe el empleo de baja calidad, las privatizaciones, la unidad sacrosanta de España o la vida de cuatro cretinos con dinero, fama o bragueta en ristre, como paradigma de vida. La política aparece como un elemento secundario de la realidad. Por si esto no fuera suficiente, la crisis de Madrid pone de relieve las relaciones de la política con el negocio particular y aunque las implicaciones del PP, o de importantes dirigentes del mismo, son obvias, una gran responsabilidad política recae sobre el PSOE, que es de donde salen Sáez y Tamayo, los corruptos, para que los corruptores, fruto del sistema de especulación y beneficio capitalista, actúen. En Madrid salta a la vista algo elemental: los beneficiarios económicos son los constructores-especuladores de terrenos y viviendas, y el beneficiario político el PP. Ambos han actuado para que no hubiera un gobierno más a la izquierda que pudiera recortar las políticas del PP que favorecen la especulación y los beneficios inmorales de los constructores. Los corruptos existen porque hay corruptores.

Es imprescindible trasladar a la ciudadanía la voluntad de la izquierda de cambiar esa realidad que afecta al mismo concepto de la política. Ante una situación de descrédito de la política para muchos jóvenes, votantes por primera vez en muchos casos, no valen paños calientes, sino poner en marcha medidas de real democratización de las instituciones, normas electorales y funcionamiento de los partidos. Para que la representación política en las instituciones sea lo más cercana posible a la gente, es necesario una mayor participación. Y para que la política tenga más credibilidad la democracia en los partidos no puede basarse en pactos de poder e intereses, sino en los acuerdos sobre línea política, programa, gestión democrática e ideología.

8. IU es un proyecto soberano e independiente, no se subordina a nadie y tiene un perfil propio. Es plural, ya que en él confluyen y coinciden diversas posiciones ideológicas, culturales, políticas y experiencias. Es una formación roja, verde, violeta y pacifista, pero esa pluralidad forma un haz que convierte a IU en una única organización coherente y federal en su actuación.

Las movilizaciones sociales en las que ha participado y los resultados electorales últimos dan a IU un importante campo de trabajo y la base para su relanzamiento y fortalecimiento. Para consolidarse y avanzar como opción de la izquierda transformadora y para construir con otros una alternativa más social. Ante la convocatoria de la VII Asamblea, la consolidación y el fortalecimiento político, organizativo y electoral de IU debe ser la tarea más urgente en la que se debe implicar todo el partido. La vía de construcción paciente de un movimiento político y social pasa por una organización que tenga el compromiso de la unidad de acción, que sólo es posible desde una concepción federal y desde una pluralidad coherente con un proyecto global de izquierda alternativa en todo el Estado.

Las decisiones de fondo sólo deben emanar de los debates y decisiones de los órganos de dirección fortalecidos políticamente para coordinar las iniciativas federales. En el sentido anterior no pueden funcionar estructuras no elegidas democráticamente y superpuestas a la dirección federal.

Debemos frenar tendencias disgregadoras y recuperar la conciencia de que sólo desde el máximo consenso y cohesión en la vida interna de IU se puede expresar hacia el exterior confianza, credibilidad y seguridad en la organización. Para ello es imprescindible situar la iniciativa política en el primer plano de la acción de la dirección federal y de todas las direcciones.

Debe haber, por tanto, un acuerdo de fondo, sólido y sin interpretaciones diversas y contradictorias sobre los ejes fundamentales de la acción, sobre un proceso unitario sin enfrentamientos y sobre la dirección, un acuerdo que suponga integración y unidad sobre bases políticas. El PCE es fundamental en este proceso de fortalecimiento y desarrollo de IU. Los comunistas debemos dar ejemplo de respeto a las reglas democráticas y dar cohesión a IU.

Vienen retos importantes en el plano político y electoral: las elecciones de Madrid, Catalunya, Andalucía, generales y europeas, el Foro Social de París en noviembre, una permanente acción para hacer visible a los incrédulos que es posible un cambio hacia la izquierda en España.

El Partido, cada organización y militante, debe dar el do de pecho, organizarse en cada ámbito, actuar, reunir en torno a su política y a las propuestas de IU el mayor número de apoyos, militantes, simpatizantes y votantes.

Debemos prestar una especial atención al trabajo hacia la mujer y sus problemas específicos, intentando su participación más amplia en la lucha por una verdadera igualdad y por otro mundo posible, imposible sin el compromiso y la acción de la mujer. Asimismo, y de acuerdo con la Juventud Comunista, trabajar para que el compromiso de tantos jóvenes se convierta en organización y acción permanente por sus derechos.

La Fiesta debe ser un lugar de encuentro, de organización, de ponerse las pilas para impulsar todas las acciones sociales, como la del día 27 de septiembre (Jornada Internacional de Movilización contra la Ocupación de Iraq), y todas las iniciativas políticas.
Las campañas electorales deben verse como movilizaciones, en las cuales, de una forma u otra, según el carácter de las elecciones, además de las propuestas concretas frente a las políticas del PP, debe haber una explicación concisa y clara de lo que ocurre en general y de nuestras posiciones.

Cambiar las cosas exige descartar el desaliento y actuar desde la convicción en las ideas, la inteligencia para explicarlas políticamente y la capacidad de hacerlas avanzar.

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