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Celebrado en Madrid el 2 de julio de 2016


Informe del Comité Ejecutivo del PCE



PCE / 12 sep 16

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Aprobado por 28 votos a favor y 4 abstenciones

Presentar un informe a menos de una semana de las elecciones que valore sus resultados, puede tener el riesgo de ser limitado en sus análisis al no disponer de todos los datos sobre el comportamiento real del electorado, pero al mismo tiempo tiene la virtualidad de servir de referencia para las primeras reacciones que nuestro entorno nos exige.

Se trata hoy de hacer una primera valoración que debe ser completada en los próximos meses hasta que el próximo Comité Federal la cierre.

Es de justicia empezar este informe con una triple felicitación: a nuestra militancia que ha superado contradicciones y recelos y se ha volcado para realizar una campaña activa, en muchos casos casi sin candidatas o candidatos nuestros; a quienes, desde la dirección de IU, han realizado una labor de apoyo argumental a candidatos/as y cuadros en una campaña confusa y al Partido por su trabajo en la Asamblea de IU, gracias al cual hoy tenemos una propuesta política acertada y una dirección que puede llevarla a cabo.

Enmarcamos este informe en una situación internacional en la que la izquierda está a la defensiva. La huelga francesa, que ha demostrado una fortaleza del movimiento sindical francés que ya quisiéramos en España, sigue sin conseguir sus objetivos y lo que es peor sin activar al electorado de izquierdas, de manera que en estos momentos las encuestas siguen diciendo que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales se disputarán entre la derecha y la extrema derecha. En Austria la anulación de las elecciones puede abrir el paso a la extrema derecha.

No se puede dejar a la extrema derecha el carril de la confrontación con una UE que aparece cada vez más desgastada y falta de capacidad para resolver los problemas de los pueblos. Cada vez es más necesario hablar de integración de Europa y no de reformar la UE.

En América Latina sigue el acoso a los gobiernos de Venezuela y Ecuador para intentar romper el proceso de integración territorial más solidario y horizontal del planeta.

Es muy preocupante el avance del militarismo en el Pacifico, cuestión ocultada por los medios de comunicación, tratando de rodear a China para obligarla a un incremento del gasto militar. Desde el PCE denunciamos la utilización de un problema bilateral entre Filipinas y China para aislar a esta última en esta zona, presentarla como un peligro para sus vecinos y justificar un aumento de la fuerza militar de los EE.UU. Defenderemos en todos los foros internacionales la necesidad de que los problemas entre estados se resuelvan sin injerencias, desde negociaciones bilaterales que busquen el acuerdo y la cooperación como mejor garantía para mantener la paz.

No podemos finalizar estas pinceladas a la situación internacional sin saludar los acuerdos de paz en Colombia y felicitar a nuestro camarada Enrique, del que nos sentimos orgullosos, por el papel que ha jugado.

De los escenarios posibles en las elecciones del 26-J se ha abierto paso un avance electoral del proyecto continuista, el que representa el PP de Mariano Rajoy. Es una realidad que a pesar de la corrupción, de las políticas antisociales y autoritarias desarrolladas en los últimos años, el PP ha tenido un aumento importante en votos en relación con el pasado 20-D.

A diferencia del 20D, todos los resortes del Estado, del que no podemos olvidar su carácter de clase, han tenido clara la necesidad de evitar que la división del voto conservador les perjudicara y facilitara un cambio de escenario político y se han volcado y apoyado más directamente al Partido Popular, poniendo toda su maquinaria a su servicio. En este sentido han creado una situación de pánico y confusión entre la población, de manera que una parte del electorado que el 20-D dio la espalda al PP ahora lo ha votado, aunque fuese con la nariz tapada, para evitar el triunfo de una fuerza que se presentaba como radical.

En el mismo sentido tenemos que ser conscientes para comprender el apoyo al PP en barrios obreros, cómo afecta a la clase trabajadora y capas populares una sociedad precaria, con millones de personas que llevan años sufriendo una dura crisis. No hemos tenido en cuenta que para una parte importante de la clase trabajadora su referencia no son las condiciones laborales y sociales de 2008, sino las de la fase más dura de la crisis y que quizá prefieren mantener unas condiciones precarias y desreguladas que afrontar la incertidumbre.

Esta realidad nos podría explicar que en determinado sector de nuestra propia clase se asuma el discurso del miedo que ha lanzado el sistema en favor del Partido Popular, con un modelo productivo impuesto en estos años que conduce al paro estructural, a la precarización del empleo, la desprotección, la privatización y a una acumulación exorbitante de capital por parte las élites, pero que ha supuesto una mejora en la vida diaria de quienes han encontrado un trabajo por muy precario y mal pagado que sea.

No podemos dejar de valorar con preocupación cómo a parte de la clase trabajadora le da más seguridad la propuesta de trabajo precario y mal pagado del PP, que las incertidumbres y riesgos que propone un Partido como el nuestro que plantea la necesidad del conflicto social y la lucha en la calle para ganar derechos y libertades. Esto camaradas, no se llama asumir la derrota, sino ser conscientes de la necesidad de crear conciencia de clase.

Analizar los resultados electorales para no improvisar necesita de un estudio del trasvase de votos que nos ayude a interpretar los motivos por los que la coalición Unidos Podemos no sólo no ha sumado sino que ha perdido votos en relación con la suma de IU más Podemos. Necesitamos saber cómo han afectado determinadas incoherencias que se han dado durante la campaña, cómo ha repercutido en la movilización de la derecha la campaña anticomunista, qué alcance ha tenido en la parte moderada del voto de Podemos nuestras propuestas que se han presentado como radicales. Cómo ha repercutido la campaña demagógica que en torno al referéndum británico realizaron todos los medios de comunicación y la respuesta que no se dio por culpa de las contradicciones que tenemos en IU y en Podemos sobre la UE.

Necesitamos tener los datos de cómo se ha comportado nuestro electorado más consciente ante las declaraciones confusas ideológicamente de Podemos.

Debemos valorar cómo ha influido en el resultado una campaña electoral de la que no estamos satisfechos. No se trataba de ocupar el espacio ideológico de la socialdemocracia sino de dirigirnos a los afectados por la crisis planteando que había otra forma de gobernar, más social, más democrática, más honesta y hacerlo desde la explicación de los programas. Hay que reconocer que nos hemos dejado arrastrar por este tipo de campaña que desconectaba con una parte de nuestro electorado.

No hemos sido capaces de contrarrestar los efectos una campaña electoral de baja intensidad, absolutamente mediática, en la que política ha desaparecido de la calle. No es que no haya existido tensión social como ya habíamos dicho, es que tampoco ha existido tensión electoral y en ese terreno de juego si nos dejamos arrastrar por una campaña muy idealista y sin referencias a los problemas reales de la gente, tenemos todas las de perder.

Está claro que o bien la dirección no hemos sido capaces de explicar determinadas cuestiones del acuerdo o no se nos ha entendido, porque cuando se dice que los 50 punto del programa común de la coalición no tienen nada que ver con nuestro programa es que no se conoce nada de esos
50 puntos o se busca una interpretación sesgada de los mismos.

Ahora es fácil darse cuenta de lo que significa la falta de una movilización continuada que tantas veces nos hemos propuesto pero que tenemos que asumir autocráticamente que no hemos sabido mantener.

En el mismo sentido hay que analizar la realidad actual de los ayuntamientos del cambio que en estas elecciones, salvo Barcelona, no han jugado un papel de movilización del voto para Unidos Podemos, poniendo en evidencia un agotamiento de la ilusión que generaron. Acordamos que se organice un encuentro lo antes posible para tomar en consideración las dificultades que atraviesan para resolverlas en positivo.

Sin necesidad de tener los datos que nos aportarán los estudios post- electorales, sí se puede adelantar que todos estos elementos han influido en una menor movilización del electorado al que nos dirigíamos.

Dicho esta algunos datos que son importantes: es verdad que el discurso electoral de reafirmación de las políticas y desarrollos legislativos del PP ha merecido una aprobación del 33% de los votantes, es evidente que un porcentaje muy importante del electorado ha revalidado lo que durante cuatro años fue objeto de una impugnación y contestación social sin precedentes en la reciente historia de la democracia. Al mismo tiempo, la corrupción, asociada a un determinado modelo productivo, no le ha supuesto el desgaste anunciado.

Aún así, hay que señalar que más del 50% del electorado ha votado a candidaturas que rechazaban en sus programas la política que el PP ha desarrollado en los últimos cuatro años, cuestión que los medios de comunicación ocultan, para facilitar el gran pacto de estado.

Dicho esto no debemos dejar de tener en cuenta, ni mucho menos minusvalorar que Unidos Podemos haya obtenido cinco millones de votos y 71 diputados y diputadas; que en el voto de la emigración, a pesar de todas las trabas puestas con el voto rogado ha ganado en 29 provincias y que hemos estado a menos de 500.000 votos del PSOE. El bipartidismo sigue debilitado aunque no derrotado.

Es clave tener en cuenta que en función de esta realidad todavía no se ha cerrado la crisis de gobernabilidad, como expresión en estos momentos de la crisis de régimen, que una vez más tenemos que repetir no es solamente la formación de un gobierno, sino conseguir las condiciones de estabilidad para que ese gobierno pueda desarrollar su programa de más recortes con el menor coste social posible.

Tenemos que asumir que en la confrontación continuismo/reformismo o ruptura, el proyecto continuista es el que ha salido fortalecido de las elecciones, pero al mismo tiempo tenemos que tener presente, que a pesar de la bajada de Ciudadanos, el proyecto reformista no ha sido definitivamente derrotado, de manera que en estos momentos el debate vuelve a situarse dentro del sistema, entre continuistas y reformistas, que todavía no han cerrado sus contradicciones.

En este sentido, a pesar de sus buenos resultados, el proyecto continuista no tiene la mayoría parlamentaria suficiente para imponer un gobierno que encabece Mariano Rajoy y que se plantee institucionalizar las medidas que se tomaron en la legislatura pasada.

Posiblemente se forme un gobierno basado en un acuerdo entre continuistas y reformistas, con un reformismo más limitado que el que pretendía el acuerdo PSOE-C´s de Enero, con una patronal y un PP crecidos que tratarán de realizar una ofensiva que consolide sus políticas, que tratará de gobernar por decreto, pero no les va a resultar fácil.

No caigamos en el error de pensar que con la formación de ese gobierno que no tendrá mayoría absoluta, nuestra propuesta de ruptura ha sido derrotada, porque en este momento ese gobierno tendría muchas debilidades y contradicciones que tenemos que explotar para evitar que la crisis de gobernabilidad se cierre en perjuicio de la clase obrera y las capas populares.

Desde esta perspectiva, hay que poner en valor que existe en el parlamento una mayoría de diputados y diputadas que se han comprometido a derogar determinadas leyes de las aprobadas por el PP. Desde el primer día de actividad parlamentaria habría que presentar iniciativas para derogar la reforma laboral, la LOMCE, la Ley Mordaza, una Ley contra la trata de Mujeres para explotación sexual, etc., poniendo de manifiesto que no hay una mayoría conservadora en el Congreso y que por lo tanto en este momento no está resuelta la crisis de gobernabilidad, que tal y cómo definimos necesita un gobierno sólido y una acuerdo que asegure paz social. En este momento hay que poner en evidencia que será responsabilidad del PSOE no solo permitir que el PP siga gobernando sino que pueda seguir desarrollando las políticas que han sido rechazadas mayoritariamente por el electorado.

Este es el centro de este informe sobre el que construir la línea política del PCE para esta coyuntura política y social. No hemos conseguido el objetivo de derrotar a los proyectos reformistas y continuistas del régimen, pero tampoco hemos sido derrotados y en los próximos meses o años, en la medida que seamos capaces evitar que se consolide una segunda transición, va a seguir la confrontación entre reformismo y ruptura, por lo tanto tenemos que prepararnos desde todos los puntos de vista, para una guerra de posiciones en el sentido gramsciano del término, para la táctica del asedio que definíamos en el último Comité Federal.

Es verdad que no se han asaltado los cielos, que es una derrota del ahora o nunca y de quienes se plantearon el electoralismo como única vía para derrotar al régimen del 78 con proyectos políticos construidos básicamente con el objetivo de ganar las elecciones al margen de la activación del conflicto y la movilización social, pero el PCE nunca ha defendido esta cuestión ya teníamos asumido y aprobado en nuestros documentos que había que descartar la táctica del asalto y prepararnos para una táctica de asedio, otra cosa es que muchas veces en la práctica nos dejemos llevar por cuestiones más idealistas que marxistas y en este sentido se puede hablar de una derrota más psicológica que política que el régimen trata de presentar como una victoria política de sus planteamientos.

Tenemos que ser conscientes de que estamos en peores condiciones de las que esperábamos, pero no por ello podemos asumir la derrota, sino ser conscientes de nuestras debilidades para superarlas y poder plantar cara al capitalismo. Es verdad que un mejor resultado nos habría situado en mejores condiciones para abordar esta táctica de asediar al régimen y que ahora tenemos que prepararnos para pasar un primer momento de resistencia, de reagrupar fuerzas y de planificar un ciclo medio en el que se definirá el marco de lucha de clases para los próximos meses o años.

El objetivo es que no consigan la paz social que necesitan para consolidar unas medidas que, a pesar de lo que quieren ocultar con una campaña mediática, no ha conseguido la aprobación de la mayoría del electorado.

Y para este objetivo la clave es generar conciencia de clase y reactivar el conflicto social para lo que también es necesario tener más claridad en las propuestas que conecten con la mayoría social.

En este sentido algunas consideraciones:

La primera es tomar en serio la necesidad de generar conciencia de clase en momentos en los que el capital trata de que la mayoría social trabajadora asuma una nueva realidad social y laboral basada en el precariado, una realidad que habíamos definido hace un tiempo pero que quizá la hemos olvidado últimamente.

Pero la conciencia de clase no se consigue con consignas vacías de contenido, ni con proclamas que no partan de un análisis real de la estructura de clases realmente existente y de ser capaces de plantear alternativas de lucha que conecten con la realidad en la que opera la clase obrera y las capas populares, para movilizar y disputar la hegemonía al pensamiento liberal.

Saludar en este sentido el trabajo que está realizando la FIM y plantear a las
Federaciones del PCE que le den seguimiento y difusión.

A finales del mes de Agosto realizaremos un encuentro del PCE, de manera que con los datos que tengamos sobre el comportamiento electoral, seamos capaces de analizar la realidad sobre la que vamos a desarrollar el próximo ciclo de la lucha de clases y en función de ese análisis plantear propuestas de cómo generar un avance en la concienciación de la clase trabajadora y capas populares, que no nos engañemos sólo se consigue ganando la hegemonía ideológica en el sentido mas gramsciano de la palabra.

En segundo lugar, en clave de impulsar el conflicto como elemento fundamental para que no se consolide un gobierno conservador, es el momento de poner nuestras energías en crear las condiciones para que las propuestas de más recortes y agresiones que el capital intentara plantear se puedan combatir desde la calle en paralelo a las instituciones.

Por un lado hay que movilizar en torno al objetivo de que el parlamento derogue determinadas leyes. Por ejemplo una campaña desde colectivos educativos para la derogación de la LOMCE, o para que se apruebe la ILP que han presentado los sindicatos o para Leyes contra la trata de mujeres, pueden empezar a generar tensión social y contradicción entre quienes están llamados a sustentar el pacto de estado.

Por otra parte, no muy tarde la UE, tratará de obligar al próximo gobierno a plantear propuestas de recortes y agresiones a la clase obrera y capas populares que se sumarán a las que ya estaban anunciadas antes de las elecciones Ese será el momento en el que se puede pasar a la ofensiva y para

ello necesitamos tener al Partido preparado para asumir el reto de promover e implicarse en el conflicto.

Necesitamos un Partido que sea capaz de hacerse fuerte desde la lucha y desde el conflicto, al tiempo que gane hegemonía en el grupo parlamentario de Unidos Podemos para que sea también el instrumento que ayude a sostener el conflicto social desde posiciones parlamentarias de izquierdas y de ruptura.

Por lo tanto en este momento es prioritario situarnos en condiciones para afrontar los retos de la nueva coyuntura política, para ello es fundamental reagrupar fuerzas, tomar conciencia de que viene una etapa dura y ser conscientes de que para resistir en un primer momento y poder pasar a la ofensiva en corto plazo tenemos que tener una organización cohesionada y con confianza en sí misma.

Reafirmar que es el momento del Partido no puede ser una afirmación retórica, vacía de contenido, ni meramente testimonial. Tenemos que definir qué significa esto, porque para que sea el momento del PCE, éste tiene que estar en condiciones de dar respuesta a los retos que le presenta la coyuntura y ser capaz de organizar y plantear la movilización y la tensión social.

La estrategia de Ruptura Democrática y Social tal y cómo planteamos en la primera fase del XX Congreso sigue siendo válida, porque sin ruptura es imposible construir un proyecto de nueva sociedad. Se trata de adaptar la táctica a primer periodo de resistencia para intentar impedir que se consoliden las peores expectativas y generar las condiciones para cuando se empiecen a plasmar las contradicciones del régimen poder pasar a la ofensiva, no olvidemos que la situación cada vez más en crisis de la propia Unión Europea se va a querer resolver exigiendo del próximo gobierno nuevos recortes.

En esta ofensiva neoliberal, tres pueden ser los sectores que más duramente sufran las consecuencias de un gobierno PP-C´s, si finalmente esta es la salida institucional: el movimiento obrero, la mujer y la juventud, pues bien, se trata de fortalecer estos frentes de trabajo, de dotar de cuadros, estrategia y medios a esta tarea.

En este sentido, es imprescindible trabajar en el sindicalismo para que sea una trinchera más frente a la ofensiva que el capital desarrollará. Es urgente hacer una reflexión sobre cómo actuar para revitalizar la tarea de concienciación que debe tener toda actividad sindical, tenemos que reconocer nuestra carencia, que son más evidentes en IU, de implantación en el Movimiento Obrero, en nuestra dificultad para llegar a la clase trabajadora, a lo que hay que sumar las dificultades por las que pasan las propias centrales sindicales.

La clase obrera actual no tiene la misma composición, ni aspiraciones que la de 2008, la crisis ha jugado un papel de catalizador en un cambio de la estructuras y composición de las clases sociales en España que no hemos valorado en la práctica política.

En este sentido es fundamental no sólo definir una postura sobre el sindicalismo que necesita la clase obrera sino que tenemos que plantearnos desarrollar un trabajo que permita el acercamiento de sindicalistas al trabajo de base y de dirección del Partido.

Fortalecer el feminismo significa seguir avanzando en el desarrollo del MDM, que en poco tiempo se ha situado como una de las organizaciones feministas más activas, referencia en muchos lugares, se trata ahora de seguir este camino, porque es evidente que un gobierno PP-C´s abriría las puertas a las políticas más reaccionarias en temas relacionadas con la mujer. Sólo hace falta leer los programas de ambos partidos, para deducir que si se constituye un gobierno sobre esas bases, a las mujeres le esperan tiempos difíciles, en los que se intentara consolidar una sociedad patriarcal como uno de los pilares del proyecto de País que defienden estos partidos.

Esta tarea no puede ser solamente una cuestión aislada de las secretarías de la mujer, tiene que ser una prioridad para todo el Partido, lo que significa dedicarle medios materiales y humanos.

Como tercer elemento resaltar una reflexión sobre cómo trabajar en el seno de la juventud, recuperar el activismo social, la UJCE debería preparar un trabajo para recuperar el movimiento juvenil desde principios de pluralidad y defensa de planteamientos progresistas que recupere la movilización en el
ámbito de una juventud que en su momento impulsó el ciclo movilizador pero que posteriormente quedo muy desactivada.

Antes de mirar al futuro, para conocer nuestras debilidades, tenemos que señalar que en el último Comité Federal, independientemente de los resultados electorales, ya decidimos poner en marcha una comisión para activar el conflicto social, para saber el estado de las marchas, de las plataformas en defensa de la vivienda, etc., el primer trabajo de esta comisión era hacer un mapeo de la realidad sobre la que trabajar, la pobre respuesta de la federaciones, nos explica nuestra debilidad para hacer frente a las agresiones del capital desde la activación del conflicto.

En definitiva, activar el conflicto requiere dos elementos fundamentales: determinación política de que el trabajo en la calle sea la base de nuestra militancia y tener cuadros preparados para desarrollar ese trabajo.

Por lo tanto en este momento, cobra más importancia que nunca la reconstrucción del Partido, no tanto desde el punto de revisar la estrategia, sino desde asumir que con la organización que tenemos es imposible desarrollar esa estrategia de ruptura para disputar la hegemonía al capitalismo. En este momento más que nunca es fundamental dedicar tiempo y esfuerzos a organizarnos más y mejor, a la vez que trabajemos por configurar alianzas políticas y sociales, desde lo concreto, desde la base, partiendo de lo poco o mucho que en cada sitio se haya conseguido en estos meses.

Dicho todo esto, tenemos que tener claro que no se refuerza el Partido en el vacío, seremos fuertes si retomamos el trabajo de agitación y la lucha concreta, es una realidad que hemos abandonado el proselitismo, una

campaña de afiliación no es solamente pegar carteles, sino ir directamente a quienes comparten luchas y movilizaciones con el Partido para plantearle su afiliación.

Para ello, es imprescindible tener cuadros que puedan dar respuestas a las coyunturas que vienen en los próximos meses y años, por eso, ahora cobra más importancia desarrollar lo que teníamos previsto, resaltar que cuando hemos planteado el nuevo modelo de Escuela del PCE que forme a varios centenares de cuadros durante un curso de nueve meses, desde Septiembre a Junio, o hablamos de hacer un cursillo aislado, sino de dotar de una solida formación a nuestros cuadros provinciales, los que realmente tienen que llevar a la práctica nuestra política.

De la misma manera cobra importancia la preparación de la parte política de la Fiesta de Septiembre, asumiendo el esfuerzo económico que supone en este momento más que nunca es importante presentar un Partido potente, por ello debemos volcarnos para que la fiesta tenga la máxima asistencia desde todo el Estado y una importante repercusión política, en este sentido es necesario que antes de que termine el mes de julio se reúna la dirección de la fiesta con la dirección del PCM para cerrar todas las cuestiones operativas de la misma.

Al mismo tiempo seguir este mes con las presentaciones de Nuestra Bandera como instrumento para sacar el Partido a la calle. Se ha realizado un esfuerzo humano para poder lanzar un número de NB, se trata de que este esfuerzo sea rentable políticamente.

También proponemos desarrollar desde las páginas de MO un debate de las cuestiones políticas e ideológicas concretas que sean útiles para la información, formación y organización del partido en torno a la estrategia del partido en este periodo, pero para ello hay que asegurar la propia publicación del periódico, lo que nos lleva a considerar clave resolver la situación financiera del partido.

No somos ilusos y sabemos que estas cuestiones no resuelven por sí solas los problemas que llevamos décadas arrastrando, pero sí suponen un buen punto de arranque que nos permita empezar a cambiar dinámicas y que cuando hablamos de que necesitamos un Partido, activo, organizado e implicado en el conflicto, deje de ser un lema para titular informes y se convierta en una realidad, cuestión que depende en gran medida de las direcciones provinciales que sean capaces de dar vida a las agrupaciones. La dirección federal puede ayudar pero no suplantar el trabajo de las estructuras medias del Partido.

En paralelo, como ya hemos señalado, hay recuperar las agrupaciones del Partido como instrumento de relación del Partido con la movilización, con la lucha, sin agrupaciones de base no existe el Partido, es por tanto el momento de que desde la S. De Organización del Comité Federal y de las de cada federación se plantee un plan de activación del papel de las agrupaciones, tanto sectoriales, como de empresa o territoriales. A final de año se presentará una información sobre las agrupaciones y valoraremos la respuesta que las direcciones de federación han dado a esta tarea.


Pero junto a esta realidad tenemos también que asumir de forma autocrítica para resolver en los próximos meses, antes del próximo Comité Federal, la necesidad de tener una mayor operatividad y determinación en la dirección federal, seguimos dejando las cuestiones en los papeles, en los informes, y esto no basta, es necesario adecuar el trabajo de los distintos órganos a las necesidades de este momento político, no existe un problema de diferencias políticas en la dirección, pero si un problema de gestión y determinación en el desarrollo de la línea política que hemos aprobado.

En este sentido los acuerdos de la primera fase del Congreso en relación con la recuperación de competencias nos lleva a tener una mayor determinación a la hora de nuestra participación en IU, tanto en lo político, como en lo económico, como en plantearnos relaciones directas con otras fuerzas políticas y sociales.

En relación con lo que planteamos de conseguir la más amplia alianza social y política, es urgente definir lo que entendemos por unidad popular y como desarrollarla a medio plazo, porque esta es la clave, sin un bloque social y político es imposible dar la batalla al sistema, no se puede mantener sin dar solución a una realidad en la que tenemos no solo al PCE y a IU, sino que también tenemos que decidir qué se hace con la Unidad Popular que se organizó en torno a las elecciones del pasado 20-D, en la que algunas y algunos camadas siguen trabajando, sería injusto dejarlos de lado sin buscar una salida política que rentabilice su esfuerzo.

Del mismo modo tenemos que dejar claro una vez más que la coalición Unidos Podemos no era la unidad popular tal y como el Partido la definió, sino una coalición electoral, que por cuestiones de premura de tiempo, se generó de una forma precipitada y cupular, pero es que el calendario electoral no permitía otra forma de alcanzar un acuerdo, que consideramos a pesar de todas la dificultades y problemas ha sido positivo para ambas fuerzas, no solo en lo electoral, sino también en la medida que ha permitido una relación desde las bases que sin duda permitirá resolver en el futuro muchos de los problemas surgidos.

Por lo tanto Unidos Podemos es una experiencia que debe ser analizada, para valorar como ha sido gestionada, con muchas sombras que no debemos tapar, con problemas que se han puesto de relieve en la relación entre dos fuerzas políticas diferentes, pero también con elementos positivos y una importante conexión por la base que debemos poner en valor y profundizar.

Dicho esto debemos dejar claro que no se puede entender la unidad popular de otra manera que la basada en la confluencia en la acción, en el programa de fuerzas sociales, sindicales y políticas que hagan frente a las agresiones del capital, desarrollar el Bloque Político y Social sigue siendo fundamental, un BPyS que no parta de la necesidad de una expresión organizativa concreta, sino que se construya desde la base en función de las coincidencias en las luchas sociales.

Tan erróneo sería querer dar forma organizativa a la coalición electoral Unidos Podemos, como romper, sin más, todo tipo de colaboración con Podemos y otras fuerzas, de lo que se trataría es de desarrollar la política de alianzas tal y como la hemos definido en el Partido, pero no terminamos de asumir, de lo que se trata no es tanto de crear nuevas organizaciones, sino de generar espacios de confluencia por la base y en función de luchas y tareas concretas.

No compartimos análisis post-electorales que buscan una mayor indefinición ideológica como base para confrontar con la derecha, al contrario creemos que cuanta más indefinición más difícil es mantener la fidelidad de quienes han confiado en nuestras formaciones el 26 de junio y desde esta perspectiva el PCE trabajara para que se mantenga la alianza electoral de cara a las próximas elecciones gallegas y vascas y para que IU tenga un asentamiento en un grupo parlamentario de Unidos Podemos con plena visibilidad, su propio perfil y su autonomía para desarrollar su propio programa.

Al mismo tiempo somos conscientes de que, queramos nosotros o no, se va a dar un debate sobre la reorganización de la izquierda en el estado español y en toda Europa y este Partido, ni puede quedarse al margen, ni debe dejarse arrastrar a posiciones más voluntaristas que otra cosas y que nos hacen perder nuestro perfil y visibilidad, se trata de implicarnos con nuestras propuestas y nuestra ideología, con plena voluntad de alcanzar acuerdos y generar sinergias positivas. Tenemos que ser capaces de que este debate no se realice al margen la izquierda social y política y mucho menos de la realidad de la lucha de clases.

Se trata ahora, pasado el momento electoral, de centrarnos en desarrollar los acuerdos de la primera fase del Congreso, de esta manera, tenemos que seguir con más determinación, desde nuestra propia soberanía a trabajar en la propuesta de avanzar hacia la configuración de un Movimiento Político y Social, que partiendo de la actual realidad de IU, termine con su etapa de funcionamiento como Partido Político, esto significa que el PCE debe ser el primer interesado en que se pongan en marcha los acuerdos de la XI Asamblea de IU, en el marco de la máxima pluralidad e integración en el trabajo. Seria nuevamente un error confundir a IU con el Bloque Político y Social, es imprescindible que para avanzar en este trabajo reconozcamos la debilidad de la pata social, tanto de IU, como del BPS, lo que hace que siempre se imponga el carácter electoralista e institucional en todos los debates y procesos de confluencia.

En este sentido tenemos que hacer un llamamiento a quienes hoy forman parte de la dirección de IU, independientemente de la lista en la que hayan sido elegido desarrollen la política aprobada en la primera fase del XX Congreso.

Hay que hacer una reflexión profunda sobre el sentido de la cohesión y la disciplina en el partido, en la línea que la describimos en nuestros documentos que no es la de la imposición mecánica de la mayoría a la minoría sino en el de la síntesis superadora. Garantizar la cohesión y la unidad del partido es vital para que nuestras posiciones avancen, en este sentido tiene que quedar claro

que, a partir de ahora, las candidaturas que concurrieron a la XI Asamblea ya no existen y por tanto que los comunistas que forman parte de la dirección de IU se cohesionan con los acuerdos y directrices de los órganos del Partido, de este Comité Ejecutivo y del Comité Federal, que son los que tienen la competencia para hacerlo, tanto en el plano federal como, de acuerdo con sus federaciones, en cada uno de los territorios del estado.

La primera fase del Congreso reafirmó nuestra estrategia por la ruptura, un proceso constituyente, la superación de la IU partido político y la construcción de un nuevo MPS que aglutine a todas y todos los que estamos por la ruptura. Esto es lo que hemos acordado muy mayoritariamente en la XI Asamblea Federal y, por tanto, lo que las federaciones del PCE deben defender ahora en los procesos de vuelta que tenemos por delante en la mayoría de federaciones de IU y reflejar en las candidaturas que se presenten en dichos procesos, pidiendo cohesión al interno del partido y buscando los consensos necesarios con el resto de sensibilidades y partidos.

Por tanto, este Comité Ejecutivo acuerda que será la Comisión Permanente junto a los Secretarios/as Generales los que concretarán la estrategia para cada una de las federaciones del partido. En el caso que hubiese algún disenso en alguna cuestión se convocaría un órgano ejecutivo para su resolución.

Terminamos señalando que para el desarrollo de todas estas es importante la implicación de quienes nos representaran en el Congreso y en el Senado, para que sean instrumentos activos del desarrollo de la política del Partido, vamos a tener tres diputadas, dos diputados y una Senadora del PCE en el próximo Parlamento, todas ellas y ellos deben jugar un papel importante a la hora de trasladar nuestras propuestas en la línea de ayudar a que se recupere la capacidad de conectar con el conflicto y para hacer visible al Partido.

Estas diputadas y diputados deben tener su la lealtad a los programas acordados en su ámbito de confluencia, pero también debemos tener claro que no hemos abandonado ni una sola de las propuestas del programa de IU, a lo que tendríamos que añadir que deben tener también su referencia en el Partido, nada de esto es incompatible, sino complementario, y si se produce alguna contradicción en el ámbito del PCE trabajaremos para resolverla en positivo y nunca en detrimento del Partido, pero sobre todo es importante que se seamos conscientes de la importancia que tiene que desde la institución se potencie el trabajo movilizador y de lucha que nos corresponde al PCE en este momento.

Como parte, final situar las siguientes reflexiones, que no pretenden ser exhaustivas, ni entran en el informe propiamente dicho, pero que pueden ayudar en los debates que se celebraran en los próximos meses:

1.- Algunas de las posibles razones que justifican el avance del Partido Popular.

1.1.- El factor trabajo, desempleo y el modelo de sociedad basado en un precariado, no movilizado ni concienciado para otro Modelo Productivo.
1.2.- La relativa paz social y la desmovilización popular.

1.3- Las contradicciones que existen en el seno de la izquierda europea sobre la alternativa a la Unión Europea. Es una realidad, que tanto El Brexit como en general la contestación y alternativa a la UE, la están hegemonizando los partidos xenófobos y de la derecha extrema, en este marco el miedo interesado derivado de la salida del Reino Unido de la UE no tuvo un contrapunto desde Unidos Podemos para acompañar la impugnación de la UE.
1.4.-El papel reiterado de las empresas de comunicación como vías seguras al servicio de la hegemonía del Sistema, lo que viene a reforzar el carácter de clase del Estado.
1.5.-La hegemonía social, cultural e ideológica del liberalismo, conseguida en relación a su caracterización del momento de la crisis y la situación
económica.
1.6.- Nuestra debilidad organizativa como organización rupturista y anticapitalista en el contexto de una desmovilización generalizada.

2.- Algunas cuestiones que tenemos que afrontar:

2.1.- Situarnos ante el nuevo escenario como fuerza política de una oposición social-institucional preparada y dispuesta a la movilización general contra los recortes y contra el Modelo Productivo del Partido Popular, en la perspectiva de la ruptura, y de defender, tal y como hemos aprobado un proceso constituyente en el Estado Español y en Europa.
2.2.-IU, con 8 diputados/as y sus dos senadores/as, puede y debe jugar un papel importante como catalizador de las demandas sociales, de las movilizaciones y como referentes de la ruptura como horizonte de trabajo institucional.
2.3.- Conseguir visibilizar nuestra presencia en el próximo grupo de Unidos Podemos coordinando con nuestras organizaciones territoriales una presencia continuada y planificada en los conflictos y las luchas sociales.
2.4.- Dedicar tiempo y recursos a la organización, a los y las afiliadas para promover la respuesta social necesaria frente al intento de resolver la crisis de gobernabilidad en perjuicio de la mayoría social trabajadora.
2.5.-La comunicación sin intermediación, de forma presencial, entre las direcciones y las asambleas de base para planificar y organizar nuestra labor de oposición para el próximo periodo.

Finalmente se propone que para la configuración de la participación del PCE en los órganos federales IU, Fernando Sánchez y Cristina Simó se integren en la Coordinadora Federal en representación del Partido, delegando en la Permanente, para que consultando con las/os Secretarios/as Generales, se propongan el resto de 7 representares para la Asamblea Político y Social.

Madrid a 2 de julio de 2016

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