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Informe del Comité Federal. Madrid, 7 junio 2015


El PCE ante los retos políticos del momento actual



PCE / 10 jun 15

Aprobado con 71 votos a favor, 1 en contra y 7 abstenciones

1-TESIS SOBRE LINEA POLITICA DEL PCE PARA LA CONSTRUCCION DE UNIDAD POPULAR Y CONVERGENCIAS ELECTORALES

Desde nuestra responsabilidad, tenemos que ser conscientes de que nos encontramos en momentos complicados para el conjunto de la izquierda tanto a nivel internacional como nacional, por un lado tenemos que dar respuesta a la ofensiva capitalista que trata de ganar una no declarada III Guerra Mundial por el control de los recursos naturales del Planeta para ponerlos al servicio de una nueva etapa del desarrollo del capitalismo en este S. XXI, tal y como se está discutiendo en la Cumbre del G-7 o en otros foros donde el capital marca su hoja de ruta, en España la ofensiva neoliberal se centra en recuperar la iniciativa para una regeneración del sistema bipartidista monárquico de forma que se realicen cambios en las formas para mantener el fondo que no es otro que asegurar el dominio del capital sobre las fuerzas del trabajo.

Para afrontar esta situación tenemos que partir de una lectura adecuada de la realidad que nos indica que vivimos un momento de reflujo en la movilización social, un momento donde ya se han realizado la mayoría de las reformas estructurales pero donde aún no está cerrado que la salida de la crisis se hará a costa de la mayoría social trabajadora y n beneficio de la oligarquía. Por eso es importante saber interpretar dialécticamente los resultados de las últimas elecciones autonómicas y municipales en el contexto de la realidad social y política que vivimos.

En este sentido, una primera valoración de los resultados nos indica que, de forma general, las candidaturas de unidad social y política han estado en condiciones de disputar la hegemonía electoral al bipartidismo en la medida que han referenciado los deseos de cambio de una gran parte de la mayoría social trabajadora afectada por la crisis.

Es histórico que un número significativo de capitales y ciudades importantes vayan a estar gobernadas por espacios alternativos unitarios, empezando por Madrid y Barcelona e incluyendo Zaragoza, La Coruña, Santiago de Compostela. Por su parte, Zamora va a estar gobernada directamente con una candidatura de IU que ha sabido referenciar en ella esa posibilidad de convergencia. Por el contrario donde la constitución de estos espacios ha fracasado, y de forma muy visible en las elecciones Autonómicas, el bipartidismo mantiene su hegemonía.

Por lo tanto se constata que es posible derrotar electoralmente al bipartidismo en las próximas elecciones generales si se consigue generar un espacio de unidad que referencie en el imaginario de quienes sufren la crisis, la posibilidad de una ruptura con la situación actual que les permita recuperar derechos y libertades desde una salida social y democrática de la crisis.

Por ello, el Partido Comunista de España lanza el reto a todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales y ciudadanas a configurar ese espacio.

Por nuestra parte, nos comprometemos a contribuir a ello, desde nuestras propias elaboraciones y en el marco de una Izquierda Unida que, ahora más que nunca, tiene la responsabilidad de ser un agente activo en el desarrollo de un proceso constituyente para todo el Estado.


Nuestra apuesta por la ruptura democrática y por la transformación total que requiere nuestro sistema es firme, una vez que la actual Constitución de 1978 está completamente superada, e incluso se convierte en un problema como se ha demostrado con la sentencia del Tribunal Constitucional en relación con el Decreto Andaluz sobre el fin social de la vivienda.

Por lo tanto, es el momento de construir Unidad Popular en su concepto más amplio, el que junto a la cara electoral, fortalezca la social. Debemos entender por Unidad Popular, en el plano político, la que se da ante todo en la calle, en las movilizaciones, en los centros de trabajo o de estudio, en los conflictos laborales, en las luchas contra el patriarcado y por la igualdad de la mujer, por lo público, contra los desahucios, contra el TTIP etc. y que al mismo tiempo debe tener una expresión electoral, que dote de contenido transformador y respaldo popular consciente y combativo, siendo conscientes de que la unidad electoral no es una consecuencia obligada de las movilizaciones, sino una construcción consciente que parte de la necesidad de tomar democráticamente el Gobierno del Estado para hacer posible el programa que da soporte a las movilizaciones. Una Unidad Popular trasversal a todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales.

Es importante ser conscientes de que los gobiernos alternativos que pueden darse en ciudades como Barcelona o Madrid, si no consolidan una importante apoyo popular, tendrán muy difícil dar respuesta a las ilusiones que han generado, lo que podría provocar una frustración que abra la puerta a la derecha más extrema o al propio fascismo.

Nos encontramos en un momento en el que los grupos políticos y sociales, al servicio del capital financiero tratan de llevar a cabo un proceso (de) constituyente que consolide un nuevo modelo de relaciones sociales, institucionales y laborales, es decir, una nueva forma de vivir para que como decíamos, toda la riqueza del país siga al servicio del mantenimiento y aumento de la tasa de ganancia del capital transnacional, comenzando por garantizar constitucionalmente el pago de la deuda, como condición imprescindible para sostener el actual momento del sistema económico capitalista.

En este nuevo modelo:

Los derechos a la vivienda, al trabajo, a la sanidad universal y gratuita y a la educación desaparecen como tales y los últimos se administran en base a su rentabilidad económica olvidando cualquier fin social.
Los servicios públicos se mercantilizan, son transformados en oportunidades de negocios con el objetivo de liberalizar todo lo posible.

Se desregular las relaciones laborales para asegurar el máximo beneficio del capital, poniendo la economía al servicio de la rentabilidad especulativa (competitividad).


Se debilitan y se tratan de desarticulan los partidos y los sindicatos, como instrumentos básicos del sistema social e institucional.

Se provoca un retroceso en los derechos de las mujeres no sólo en cuestiones derivadas de la crisis económica, sino desde el punto de vista ideológico, recuperando los valores más reaccionarios del sistema patriarcal de reproducción de la ideología.


Se expulsa del país a la juventud que no encuentra posibilidad de tener futuro en España y se somete a una súper explotación a quienes tienen que entrar en el mercado laboral a cualquier precio.

Se produce una recentralización del Estado de las Autonomías.


Se acentúa la explotación de los recursos naturales y se intensifica la mercantilización de la vida.


Es decir, las fuerzas del sistema tienen un proyecto de futuro, tienen su propuesta de nuevo modelo de País, que desarrollan aprovechando la crisis, para institucionalizar un cambio constitucional que consolide los cambios realizados. Se trata de culminar una nueva transición que recomponga el régimen, eso sí, sin cuestionar las bases del sistema.

Por ello, frente a esta realidad, en este momento, es prioritario construir una alternativa programática, social y electoral, lo más amplia y unitaria posible, Una alternativa que confronte y derrote social y políticamente el intento de recomposición del sistema. Una alternativa democrática, federal, social, feminista, ecologista, con amplia base popular que gane la batalla político-ideológica al plan antidemocrático, centralista, reaccionario y patriarcal, del nuevo régimen, esto significa en este momento, construir Unidad Popular.

Nuestras referencias para este debate, debatidas y aprobadas por amplia mayoría, se centran en una salida social, anticapitalista, democrática y antipatriarcal de la crisis, y el instrumento una política de alianzas (políticas y sociales), que se plasmen en espacios de unitarios que permitan avanzar en la configuración de un Bloque Social y Político de carácter alternativo que desarrolle la salida social a la crisis desde una propuesta constituyente y desde los perfiles propios de un fuerza rupturista, es decir construir Unidad Popular en su sentido más amplio.

Frente a unas fuerzas del sistema que pretenden realizar una reforma parcial de la Constitución para consolidar las reformas anti-sociales, autoritarias y patriarcales de los últimos Gobiernos e institucionalizar un nuevo sistema social, político e institucional, con reforma electoral incluida, debemos plantear que tanto el PCE, como IU se impliquen de forma clara abierta y solemne en ayudar a configurar una propuesta de Convergencia Social, Política y Electoral, que construya Unidad Popular, desde una base programática común, una unidad en la movilización y unas candidaturas de Unidad que referencien ese programa y esa movilización.


El objetivo es claro, romper los candados del actual marco constitucional y forzar un proceso social e institucional que parta del compromiso de devolver a la ciudadanía los derechos laborales y sociales robados durante estos años, y continúe con la aprobación de un marco institucional que dé la posibilidad de ejercer el derecho a decidir en todos los sentidos de la vida a las personas y los pueblos del Estado y que sitúe la gestión de la economía y de los recursos naturales en función del ser humano.


En función de estos objetivos proponemos que desde Izquierda Unida se trabaje para la construcción de unidad popular en el sentido antes señalado, ya que sólo la unidad de las fuerzas que están por una salida social de la crisis en el marco de un proceso constituyente de ruptura democrática, en espacios, sociales y políticos, de amplia base popular podrá derrotar a las políticas de derechas que ha puesto en marcha en nuestro país la élite económica y política.

A la vez, el Partido debe implicarse de forma activa en la elaboración de ese programa común que de una forma breve, pero clara presente el discurso que sea capaz de ilusionar a la mayoría social trabajadora que sufre las consecuencias de la crisis y de las políticas autoritarias, patriarcales del Partido Popular en el objetivo de ganar las próximas elecciones generales.

Nos estamos jugando el nuevo orden económico, social e institucional en el que vivirán las próximas generaciones y no podemos permitir que el neoliberalismo se apuntale y se consolide por décadas en nuestro país, menos aún si está en mano de las izquierdas impedirlo.

Es necesario, por tanto, dar prioridad al objetivo de construir la máxima unidad social y política con la que acudamos a las próximas Elecciones Generales, entendiendo que no se trata de ofrecer un acuerdo para una negociación entre partidos, ni lanzar un llamamiento que caiga en el vacío. Somos conscientes de que no se trata ni de entrar todos en una especie de nueva casa común ni por el otro lado plantear una coalición electoral en el sentido clásico, tampoco hablamos de un Frente de Partidos de Izquierdas, sino que se trata de impulsar de forma colectiva espacios de convergencia social y política de carácter rupturista, con una potente base popular, en el que las formas no están predeterminadas y que hoy tienen referente en cientos de candidaturas unitarias que han plantado cara con éxito en las pasadas elecciones municipales.

Por lo tanto se trata de que la militancia del PCE trabaje desde la base para consolidar estos espacios de unidad, desde lo local, hasta darle un sentido global, nadie debe tratar de apropiarse de estos espacios en uso partidista, y menos que nadie nosotros, por más que la prensa trate se asimilar estas candidaturas a una determinada marca electoral, la realidad es muy diferente y si somos capaces de que se consoliden como referente se verá como su pluralidad y su riqueza se impondrá sobre cualquier intento de dominación partidista.

También es fundamental situar como objetivo la movilización social y política como instrumento para conquistar un futuro de justicia social y libertad en el marco de un nuevo modelo de país. Hay que demostrar que, para recuperar la sanidad, educación, vivienda, para conseguir que en un país desarrollado a nadie le falte lo más básico para vivir, es imprescindible romper con el actual estado de cosas transformar el país y recuperar la riqueza y la dignidad que nos roba el bipartidismo monárquico, en este sentido las convocatorias de las marchas de la dignidad para el próximo mes de octubre juegan un magnifico papel, porque pueden servir de aglutinador del Bloque Social y Político que sustente la construcción de la unidad popular, en este sentido debemos trabajar en el Partido para ayudar a dotar a las marchas de unos objetivos concretaos que desarrollen el lema de Pan, Trabajo y Techo.

En función de estos objetivos debe ser tarea del Partido Comunista de España trabajar para relacionar y enlazar la pata social, la que se forma en la lucha, con la pata electoral que se tendrá que configurar de cara a las próximas elecciones generales, la clave estará en nuestra capacidad y determinación para construir una declaración programática común de mínimos que nos permita referencia el anhelo de cambio que hoy siente gran parte de la mayoría social trabajadora de este país.

Con toda lealtad, con total entrega al proceso de construcción de la Unidad Popular que este momento necesita, el PCE se compromete a realizar las aportaciones que nuestra experiencia, nuestro sentido de clase nos permita y hacerlo con el mejor espíritu unitaria, en la mejor línea de lo que nos enseñaron, Pepe Diaz, Pasionaria o Marcelino Camacho.


En este marco sentido tenemos la responsabilidad de que la propuesta de IU de presentar la candidatura de Alberto Garzón a la presidencia del gobierno de España, y el discurso político que se construye en torno a la defensa de un Nuevo Proyecto de Sociedad, creen un polo de ilusión dentro y fuera de nuestra organización y sirvan para contribuir a la construcción de una Alternativa Ganadora en el horizonte de las elecciones generales del 2015.

Por lo tanto, en función del debate dos conclusiones:

Una primera conclusión debe ser dar prioridad absoluta a la activación de la lucha social, conseguir que la política antisocial y autoritaria del Gobierno tenga una respuesta en la calle, que el sistema no consiga imponer una paz social. Para ello tenemos que volcar a nuestra militancia en la organización de las movilizaciones sociales y sindicales convocadas para este año.

De forma concreta, en cada ámbito de nuestra organización se debe discutir cómo acometer con éxito las movilizaciones previstas para otoño en el marco de la convocatoria de las Marchas. No podemos esperar a que tal o cual sindicato o colectivo nos convoque, debemos tomar la iniciativa y en cada localidad, centro de estudios o trabajo convocar reuniones para discutir cómo hacemos de esta movilización de otoño una acción de lucha social contra el actual estado de cosas que condena a la mayoría a sufrir las consecuencias de la crisis.

La segunda conclusión que debemos extraer es que, debemos situarnos a la ofensiva en la política de Convergencia, que debe tomar el sentido de construcción de Unidad Popular, para ello es fundamental que el PCE sea percibido como un instrumento útil para conseguir una transformación social de la realidad desde la izquierda, que marque un claro perfil político y programático, y hacerlo desde el fortalecimiento de la organización, desde nuestro discurso político, desde lo colectivo, en función de esa política de convergencia que acumule fuerzas, repetimos que nuestro partido tiene una tarea esencial a la hora de realizar propuestas para el programa común que de solidez a la Unidad.

No nos vale en estos momentos el repliegue en una enquistada posición defensiva de la organización ante los ataques del exterior y del interior, sino al contrario debemos asumir la dificultad de la situación, la falta de certezas y pasar a la ofensiva. De cómo organicemos esta ofensiva, dependerá no sólo nuestro futuro como organización, sino el propio sentido del proceso de confrontación social y electoral al que nos vemos abocados en los próximos meses, en este momento histórico no cabe quedar paralizado por el miedo a mezclarse con quien tiene visiones diferentes del cambio social, la audacia y fortaleza de nuestra organización, para pasar a la ofensiva sin aventurismos es la clave del éxito.

2-TESIS SOBRE LA SITUACION INTERNA DE IU

En relación a la situación interna de IU, el PCE se posiciona claramente por poner en valor lo que nos une, superar las diferencias desde la síntesis y no desde la división interna y hacerlo desde la política, no desde acuerdos o componendas internas, desde la propuesta política de ruptura democrática y social y desde una política de convergencia que nos sitúe a la ofensiva.

En consecuencia, en lo que respecta a IU, como nuestro proyecto político, habrá que estar atentos a que ningún anclaje falsamente identitario desvirtúe la exigencia de que los comunistas debemos plantearnos avanzar hacia formas de amplísima unidad popular, todo ello sin olvidar dónde estamos y desde donde partimos, para aprovechar las posibilidades de lo que tenemos como estructura organizativa, materiales, económicas e institucionales, tratando desde el Partido de poner toda esta riqueza al servicio de los pasos que hoy reclaman las condiciones objetivas, no se trata de hacer de frenar la construcción de la máxima unidad, pero tampoco de hacer piruetas voluntaristas, ni mucho menos buscar atajos que no conducen a ninguna parte, en este difícil equilibrios es más necesaria que nuca la máxima cohesión del Partido, la clave es buscar los procedimientos políticos y organizativos que potencien el trabajo unitario sin destruir los legítimos perfiles políticos y la pluralidad de cada colectivo.

No vamos a caer en provocaciones, ni en falsos debates, vamos a situar la política por encima de otras cuestiones de correlación de fuerzas internas. Quienes nos insultan en lo personal o nos atacan sólo pueden tener como respuesta el debate de ideas y la unidad del PCE en torno a la política que marcan los acuerdos orgánicos.

Este debe ser nuestro objetivo y para ello es fundamental consolidar la unidad interna, no es ningún secreto que desde diversos sectores e intereses, internos y externos, tratan de enfrentar a Cayo Lara y a Alberto Garzón como cabezas de dos proyectos distintos para crear una situación de pre-ruptura que debilite nuestra propuesta. Debemos situar al PCE en el ámbito de la iniciativa política y sacarlo de la centralidad del conflicto interno donde algunos quieren situarnos.

Desde el PCE no vamos a caer en esta trampa, somos de la Izquierda Unida que tiene a Cayo Lara como Coordinador y a Alberto Garzón como candidato a la Presidencia del Gobierno, pero sobre todo, somos los defensores de la IU que plantea la necesidad de construir un Nuevo Modelo de País desde la ruptura con la actual realidad económica y social.

En nuestro caso debemos ser conscientes de los problemas y debilidades que tenemos que resolver en un debate, abierto, claro y sereno, con la máxima participación del conjunto de la militancia, para la recuperación del objetivo inicial cuando el PCE planteó la política de Convergencia Social y Política que dio lugar a la fundación de Izquierda Unida: impulsar una formación de nuevo tipo, con nuevos métodos, que superase la forma de partido clásico y se configurase como un movimiento político y social, organizado en torno a la elaboración colectiva de un programa común, en la que sobran por tanto, la mayoría de las estructuras, la mayoría de los "aparatos internos" y falta la organización real, la de las asambleas locales y sectoriales, la de las áreas de elaboración y acción política, es decir necesitamos reinventarnos para ser un actor importante, que no único, en la transformación social de izquierdas.

Izquierda Unida debe cambiar, y mucho. Lo venimos escribiendo desde hace muchos años, pero no lo hacemos, debe cambiar hacia una fuerza que se organiza como Movimiento Político y Social en torno a un acuerdo programático de objetivos concretos que engloben la riqueza de su pluralidad, una fuerza basada en la elaboración colectiva y en la acción, una fuerza en la que sea fácil participar, por encima de la burocracia partidista, una fuerza en definitiva de nuevo tipo, tal y como dijimos cuando la fundamos.

Hoy tenemos que reconocer que IU es un Partido político mal organizado, sin la más mínima cohesión interna, ni mecanismos para resolver las contradicciones que de forma natural surgen en cualquier organización humana, por ello es necesario un debate sobre el futuro de la organización, un debate político y organizativo, en el que el PCE debe estar a la ofensiva. Nadie nos va a robar la defensa de las siglas de IU, somos tan dueñas/os de ellas como el resto de compañeras/os que la conforman, pero denunciamos que tanto daño hacen a IU los que la quieran disolver, como los que la quieren mantener vacía de contenido político de ruptura y alejada de la mayoría social transformadora.

Es necesario terminar el ciclo electoral hasta las elecciones generales sin asambleas extraordinarias en ningún ámbito, tenemos que ser capaces de afrontar las próximas asambleas desde la máxima participación y la preparación del debate para que las conclusiones sean realmente efectivas a la hora de concretar propuestas políticas y organizativas que sean asumidas por el conjunto de la organización, para ello los debates tienen que superar el esquema clásico que se demuestra es ineficaz para resolver los problemas que venimos arrastrando en relación a la construcción de un verdadero Movimiento Político y Social.

La Dirección Federal tiene la responsabilidad de crear las condiciones políticas y organizativas para que el desarrollo del proceso electoral y de convergencia de las próximas elecciones generales sea coherente con lo que tenemos aprobado y para ello es evidente que no podemos llegar a las elecciones generales sin resolver los problemas que existen en diversas federaciones de IU, de forma especial en Madrid y Extremadura.

La actual estructura de IUCM no sirve para dar respuesta a la necesidad de organizar la construcción de espacios de convergencia en la Comunidad de Madrid y además ha sido desautorizada por los resultados electorales, por lo tanto es necesario que la Dirección Federal asuma su responsabilidad, desde la autocrítica, para recuperar una organización que hoy ha demostrado no estar en el marco ni de la política aprobada en la Asamblea Federal, ni de los órganos federales de IU. El cómo hacerlo debemos elaborarlo conjuntamente y con las federaciones del PCE afectadas y aprobarlo en el ámbito federal, y asumir desde la cohesión que señalan nuestros estatutos los acuerdos del Consejo Federal de IU del 14 de Junio, en función del mandato aprobado en la Presidencia Federal de IU del 5 de Junio.

Dejamos claro que no podemos ceder, ni desviarnos del objetivo que como hemos dicho es asegurar una propuesta en las próximas elecciones generales que sea coherente tanto con la política de convergencia aprobada en el X Asamblea como con la propuesta política en la que el Consejo Federal enmarcó la candidatura de Alberto Garzón a la Presidencia del Gobierno, es decir desde un espacio de Convergencia Social y Política que sirva para ir construyendo Unidad Popular.

Por último, tras las elecciones generales debemos preparar y desarrollar la Asamblea de IU a todos los niveles para que sea de reseteo de la IU actual. Asamblea constituyente de una IU como Movimiento Político y social, desde la nueva realidad social y política.


3-TESIS SOBRE PAPEL DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS

Nuestro objetivo no es gobernar, es transformar, y para ello debemos afrontar los próximos meses con esa pasión por la unidad que nos enseño Pepe Díaz, con esa determinación en la lucha que nos transmitió Pasionaria.


Tenemos que tener en cuenta que cuando señalamos la urgencia de hacer un debate de las dificultades de nuestro Partido para ser el motor de los procesos de transformación, no hablamos solamente de una realidad española, sino que en este momento histórico, no hay tarea más importante en todo el Planeta, para la izquierda en general y para los Partidos Comunistas en particular, que recorrer el trayecto que nos conduzca a la unidad, desde el nivel local al internacional, dicha unidad no puede hacerse desde el vacío, ni desde la suma de intereses, sino que debe partir de la definición de un programa político que reconozca y sea síntesis de la pluralidad de las fuerzas rupturistas, pero que ponga en valor los objetivos comunes, es decir la búsqueda de sociedades donde sea posible la igualdad de oportunidades, donde se consiga la justicia social y la democracia popular, sociedades libres de patriarcado, de modo que lo primero, lo que nos puede unir es el programa, después entre todas y todos decidimos quien o quienes lo aplican.

Para empezar tenemos que reconocer que el PCE también debe cambiar. Hoy no somos el Partido Comunista que da respuesta a las necesidades de la lucha de clases, no somos el Partido Comunista que pueda afrontar con mínimas garantías el reto de construir el socialismo en este Siglo XXI. Hace falta un debate ideológico serio, quienes estamos convencidas/os de la necesidad de la existencia del Partido Comunista, tenemos la obligación de llenarlo de contenido.

Los partidos comunistas y obreros tenemos el reto de responder a la paradoja de cómo es posible que en la mayor crisis capitalista vivida en Europa, desde la segunda guerra mundial, no seamos capaces de presentar ante los pueblos el socialismo como propuesta y a los movimientos anticapitalistas como sujeto político, y que en el mejor casos sean los movimientos sociales que no representan una alternativa global al sistema, sino luchas sectoriales, quienes hegemonicen la respuesta popular.

Esta falta de hegemonía de los partidos comunistas nos puede llevar a una situación en la que frente a la salida capitalista a la crisis (la respuesta que están dando las élites dominantes), la respuesta de los movimientos antisistema en Europa pueda terminar en proyectos de modernización capitalista, es decir a la reinvención de la socialdemocracia al estilo de lo que ocurrió en la postguerra y guerra fría de los años 50-60.

Frente a esta posibilidad los partidos comunistas debemos dar respuesta a una realidad en la que en un momento histórico, cuando el trabajo asalariado está extendido por todo el mundo fruto de la expansión de las relaciones capitalistas y en la fase histórica donde la clase obrera industrial es más numerosa que nunca gracias a la industrialización de la periferia, la clase trabajadora o la cuestión obrera no es el referente central de los movimientos antisistema. La separación entre el sindicalismo de clase y los movimientos sociales emergentes, debe ser resuelta desde el encuentro dialéctico entre estas dos realidades, por ello no sólo debemos analizar el papel de los partidos comunistas, sino también el del sindicalismo en este siglo de trabajo precario, grandes bolsas de parados, desregulación de la negociación colectiva e individualismo laborar.

En función de estas ideas estamos planteando la siguiente iniciativa dirigida a Partidos Comunistas y fuerzas anticapitalistas de todo el Planeta:

Desde el Partido Comunista de España consideramos necesario realizar un análisis estratégico sobre momento que nos toca vivir y el papel de las fuerzas transformadoras en este momento de la lucha de clases a nivel planetario.

Cada vez es más evidente la necesidad de dar respuesta a las contradicciones que en estos momentos plantea el Capitalismo, es decir hacer el análisis concreto sobre la realidad concreta y plantear la alternativa de sociedad socialista en función de este análisis, el debate no es por tanto sobre la supervivencia o no de los Partidos Comunistas, sino sobre su capacidad para ser fuerzas determinantes frente a la ofensiva de capitalismo en la actualidad o verse reducidos a espacios testimoniales.

Para nosotros es importante el método para poder sacar conclusiones efectivas, ya que no estamos ante un debate académico, sino todo lo contrario, estamos ante un debate en el que seamos capaces de determinar una práctica acertada que pueda nos servir de referente, sabiendo que no son tiempos de uniformidad, ni mucho menos de exclusividad.

Es una realidad que la influencia de los medios de comunicación de masas, la demanda de una participación directa de la ciudadanía en la política necesita también se estudiado para conseguir conjugar máxima participación directa de la mayoría social trabajadora en la vida partidaria con la cohesión, disciplina y eficiencia que son necesarias en la lucha frente a las fuerzas organizadas y disciplinada del capital

No se trata de elaborar recetas para aplicar de forma automática por cada partido, sino de realizar un análisis colectivo que cada organización desarrolle con autonomía en cada ámbito de lucha, para ello planteamos un esquema de debate y un método.

Como objetivos del debate, entendemos que se debe dar respuesta al reto de resolver el actual momento de la contradicción entre Capitalismo/Imperialismo y Liberación de los Pueblos/Construcción del Socialismo en beneficio de la mayoría social trabajadora, y hacerlo desde el marxismo como marco ideológico de referencia, y la organización de un bloque social y político como instrumento de la acción política, de esta manera, proponemos abordar las siguientes cuestiones, para las que os solicitamos que realicéis una reflexión que poner en común:
Definir una cosmovisión del mundo actual, con sus tendencias, perspectivas, en función de la expresión actual de la contradicción capital/trabajo y las nuevas formas de explotación y dominación capitalista, desde el análisis de la extracción de plusvalía a nivel internacional.

Especificidades del tránsito al socialismo, sus diferentes formas y vías desde la necesidad de resolver las contradicciones entre tener el Gobierno y tener el Poder real para construir una nueva sociedad.

Análisis de la globalización capitalista y su influencia en cada territorio de una forma específica, según las modificaciones del trabajo y de las clases sociales.

Las transformaciones del estado y los medios de dominación cultural, las diferentes formas de integración territorial-regional, de forma específica la influencia de los medios de comunicación como instrumento de dominio del capitalismo contemporáneo.

Definición de Democracia en el camino hacia el socialismo, como la elevación cuantitativa y cualitativa de la participación de los pueblos en los aspectos que le afectan directamente y en las cuestiones de política general.

Cómo interpretar los nuevos desarrollos científicos técnicos en relación con el progreso social.

Definir el Bloque Social y Político y la Alianzas necesarias para conseguir la unidad de la mayoría social trabajadora en el objetivo de la transformación social, para definir el sujeto revolucionario en estos momentos.

Cómo se organiza y como actúa en el seno del Bloque social, un Partido Revolucionario, para conseguir el gobierno, conquistar el poder, desarrollar y consolidar hasta hacerlo irreversible un proceso revolucionario.

Cómo se organizan y funcionan los movimientos sociales y la adecuación del sindicalismo a los procesos de construcción de la alternativa al imperialismo neoliberal.

Cómo relacionar, coordinar y cooperar entre fuerzas sociales, sindicales, políticas que hacen frente al imperialismo y al neoliberalismo, y hacerlo desde la necesidad de construir una Alternativa de Sociedad Socialista para el Siglo XXI.


Este cuestionario será enviado a un importante número de personas que realizan su trabajo en diferentes realidades geográficas y distintos ámbitos, dirección política, activismo social, sindicalismo, mundo universitario, entidades de estudios políticos e ideológicos, economistas, en el plazo de dos meses queremos recoger las consideraciones de quienes consideréis conveniente responder a este cuestionario y en otros dos intentaremos una primera sistematización.

Posteriormente enviaremos a quienes quieran participar todo el material recibido y una primera valoración en el objetivo de plantear un encuentro en el que se de puedan plantear la forma de articular conclusiones del debate y preparar la convocatoria de un encuentro abierto a colectivos para socializar el debate y sus conclusiones, en función de que seamos capaces de resolver la cuestión de cómo financiar el proyecto.


4-TESIS SOBRE NUESTRAS TAREAS EN EL PCE Y EN IU

Para poder abrir paso al debate político, por encima de otros factores internos, y recuperar la iniciativa, tenemos que empezar por asumir el compromiso de ser un partido federal y no una coordinadora de territorios y que, por tanto, las estrategias se debaten y acuerdan en los órganos federales y luego se concretan en cada una de sus federaciones.

Desde estos análisis y planteamientos formulamos las siguientes propuestas en lo concreto que tienen que tener sus responsables y su calendario:

1-Iniciar un proceso de elaboración colectiva y amplia de una propuesta de superación de la situación actual en Izquierda Unida para reconstruir una mayoría para lo que es fundamental un PCE cohesionado en alianza con quienes defiendan un proyecto anticapitalista que nos permita recuperar la iniciativa tanto orgánica como políticamente en dos fases:
Afrontar el periodo de tiempo entre las municipales y las generales.

Balance del ciclo electoral y preparación de la Asamblea Federal de Izquierda Unida y del Congreso del PCE.


2- Con respecto a la situación actual hay consenso en torno a definir algunas circunstancias que nos condicionan y que debemos resolver para que seamos capaces de que afrontar los retos que tenemos que en los próximos meses:

En lo externo:
No estamos en la política real ni tenemos capacidad para tener hegemonía en el impulso a la movilización, esta afirmación sirve tanto para IU, como para el PCE.

Seguimos con un exceso de institucionalismo y electoralismo. Nuestros debates están más en nuestra preocupación por los problemas electorales que en conseguir protagonismo social, todos los problemas que ahora señalamos existían cuando las encuestas nos daban el 13 0 el 14 por ciento, pero no nos los planteábamos.


Ausencia de trabajo y recursos de cara a la construcción del Bloque Social Alternativo, base para que cualquier proceso de Convergencia pase de ser una alianza electoral a ser un proyecto de construcción de Unidad Popular.


En lo interno:
Nuestra debilidad organizativa, también sirve para IU, pero mucho más para el PCE.

El cantonalismo organizativo.

La ausencia en IU de una dirección política cohesionada.

El conflicto de Madrid irradia a todo el estado, y después de la última declaración de la dirección de IUCM negando la posibilidad de que Alberto Garzón encabece la candidatura de Madrid se necesita una inmediata resolución de esta situación.

Percepción de confrontación entre discurso identitario versus convergencia que oculta otros debates políticos.

Contradicciones entre lo que aprobamos y hacemos, más bien incapacidad para desarrollar lo que aprobamos, tendríamos que empezar por definir bien los términos de los que proponemos cuando hablamos de Proceso Constituyente, Ruptura o Convergencia, es imprescindible concretar para evitar que sobre cada termino existan interpretaciones no ya diferentes, sino contradictorias y enfrentadas.


3- Con respecto a la construcción de la hoja de ruta del PCE ante los retos del momento actual plateamos para nuestro trabajo tanto en IU, como en otros ámbitos sería la siguiente:

En lo externo:
Dar prioridad al discurso de Ruptura Democrática y Social, frente a las propuestas de cambio político. Debemos volcarnos en todas la iniciativas que se planteen activar una Alternativa Constituyente de Ruptura Democrática y Social, para ello consideramos que IU debe lanzar un llamamiento para que se construya, desde una formula plural, participativa y colectiva, un ámbito de convergencia desde lo político y lo social. Un llamamiento para construir una Alternativa de ruptura que devuelva a la mayoría social lo que el capital le ha robado con el pretexto de la crisis.

Priorizar el trabajo social y el político sobre el burocrático, no se trata de crear más burocracia y menos de asumir más estructuras, sino de aprovechar mejor los recursos existentes y definir bien el papel que cada órgano tiene que jugar. Al mismo tiempo tenemos que organizar el trabajo para conseguir la máxima unidad social y política con la que acudamos a las próximas Elecciones Generales, entendiendo que tenemos que superar el sentido de una simple coalición electoral, no hablamos tampoco de un clásico Frente de Izquierdas, sino de espacios de convergencia social y política de carácter rupturista, para ello es muy importante mantener y ampliar el espíritu y las relaciones que se encuentran en la Declaración Republicana del Ateneo y la que se ha firmado en torno al 14 de Abril por una Alternativa Constituyente.

Tenemos el reto de ilusionar a la gente con nuestras propuestas para construir espacios de Unidad y Convergencia, se puede hacer desde el discurso que se aprobó en el CPF de IU cuando se ratificó la candidatura de Alberto Garzón a la Presidencia del Gobierno, pero para ello no se puede torpedear constantemente esta iniciativa.

El PCE debe concretar su trabajo en las Marchas de cara a octubre, en el marco de que se superen sectarismos excluyentes y sean una oportunidad para avanzar en el desarrollo del Bloque Social, para ello deben tener protagonismo quienes pueden ser parte de ese bloque, de esta manera la RSP, la JER, el MDM, la Red de sindicalistas deben tener un papel protagonista en la movilización de otoño y tratar de situar la Jornada de Lucha Cívica como plasmación práctica de ese bloque.

En este sentido tenemos que ser conscientes de que las movilizaciones no se decretan ni mucho menos se aprueban en un informe, sino que se construyen desde la base, por lo tanto la tarea fundamental en este momento es constituir el máximo número de consejos de base (o la denominación que se utilice (para preparar un mes de octubre de lucha en torno a la propuesta de las marchas de la dignidad, por lo que es fundamental hacer una propuesta con ritmos y plazos para ser discutido en el mes de junio, en el horizonte ya señalado de ser capaces de romper la paz social.

Situar en la agenda política la defensa del modelo de Estado federal, plurinacional, multicultural, y plurilinguistico en el que sea posible el derecho de autodeterminación, y hacerlo en el marco del proceso constituyente de todo el Estado, sabiendo generar aliados en todo resto del Estado en función de este eje político, las elecciones catalanas, si finalmente se convocan en Septiembre son una buena ocasión para ello, pero requiere una gran capacidad de síntesis y tener muy presente que deben ser enfocadas tanto desde el PSUC, como desde EUiA, conscientes de la repercusión que en el conjunto del Estado van a tener, desde hoy consideramos que son una buena ocasión para representar un avance del proyecto unitario Barcelona en Común con el que nos sentimos plenamente identificados.

Trabajar junto a colectivos sociales, sindicales y políticos, para hacer posible avanzar hacia la configuración de una propuesta básica o programa de mínimos que permita un marco de trabajo colectivo en que la mayoría social participe y se implique, que plantee soluciones para los problemas más inmediatos de la mayoría social trabajadora.

Organizar un acto o reunión amplia de cuadros por federación en torno a las fiestas de federación o a las entregas de carnets en los meses de junio y julio para explicar esta política.

Realizar un encuentro de debate político/estratégico antes de la Fiesta del PCE.

Implicarnos y abanderar el debate sobre el Papel de los Partidos Comunistas en el Siglo XXI.

Concretar cómo podríamos avanzar en la configuración del Bloque Social y Político, de manera que las áreas de elaboración, los colectivos sociales en los que participamos, las fuerzas políticas y sindicales, tengan cada una su espacio independiente de actuación y al mismo tiempo exista un nivel de coordinación que permita una acción que sume fuerzas en el objetivo de ruptura, debemos saber que no es lo mismo la convergencia electoral, que la social o la política.

Situar a la FIM en función de estos objetivos políticos, Desarrollar una política de medios de comunicación propios con la posibilidad de afrontar la puesta en marcha de una Radio en el ámbito del Partido.

Preparar las condiciones para que el mes de octubre consiga la máxima tensión social, desde el convencimiento de que las movilizaciones no se decretar, sino que se organizan desde la base.


En lo interno:
Recuperar en IU la organicidad, para ello es necesario un seguimiento de los órganos que aseguren un funcionamiento regular que este en sintonía con la mayoría política de la organización.

Configuración de un ámbito de debate para elaborar colectivamente la estrategia y la aplicación de las tácticas, lo que hemos denominado en otras ocasiones un ámbito de mayoría. Recuperar el espíritu de lo que hicimos con el documento de los 100 que gano la IX Asamblea.

Avanzar en la federalidad de IU, abandonando el cantonalismo, según lo aprobado por la X Asamblea, y desarrollado en las resoluciones de la Comisión de Garantías.

Definir bien la propuesta política que sitúe bien el debate sobre la identidad de IU, de la que el PCE es su máximo defensor, en torno a un perfil anticapitalista, republicano, federal, antipatriacal, y ecologista y a una adecuación de la estructura organizativa que sirva para el desarrollo de este programa para evitar que lo aprobado por las asambleas sea cambiado en la aplicación diaria (esto podría aprobarse bien por una declaración política de cara a las próximas elecciones generales o como una declaración sobre la coyuntura política actual, que debe aprobar la próxima ejecutiva de IU).

Afrontar los debates pendientes sobre cómo desarrollar nuestro trabajo en el sindicalismo y en el activismo social, para ello es necesario por una parte activar la Red de sindicalistas y generar un debate sobre cómo afrontar la participación sociopolítica de quienes desde los sindicatos combaten sobre el terreno las consecuencias de la crisis, trabajando en la regeneración del sindicalismo de clase, especialmente desde la base y desde los sectores con conflictos laborales.

Necesidad de terminar el ciclo electoral hasta las elecciones generales sin asambleas extraordinarias en ningún ámbito, tenemos que ser capaces de afrontar las próximas asambleas desde la máxima participación y la preparación del debate para que las conclusiones sean realmente efectivas a la hora de concretar propuestas políticas y organizativas que sean asumidas por el conjunto de la organización, para ello los debates tienen que superar el esquema clásico que se demuestra es ineficaz para resolver los problemas que venimos arrastrando en relación a la construcción de un verdadero Movimiento Político y Social.

La Dirección Federal tiene la responsabilidad de crear las condiciones políticas y organizativas para que el desarrollo del proceso electoral y de convergencia de las próximas elecciones generales sea coherente con lo que tenemos aprobado y para ello es evidente que no podemos llegar a las elecciones generales sin resolver los problemas que existen en diversas federaciones de IU, de forma especial en Madrid y Extremadura. El cómo hacerlo debemos elaborarlo conjuntamente con las federaciones del PCE afectadas y aprobarlo en el ámbito federal, dejando claro que no podemos ceder, ni desviarnos del objetivo que como hemos dicho es asegurar una propuesta en las próximas elecciones generales que sea coherente tanto con la política de convergencia aprobada en el X Asamblea como con la propuesta política en la que el Consejo Federal enmarcó la candidatura de Alberto Garzón a la Presidencia del Gobierno, es decir desde un espacio de Convergencia Social y Política que sirva para ir construyendo Unidad Popular.

Proponemos la posibilidad de celebrar antes de agosto de una Asamblea o Convención que sirva para avanzar en la concreción de la convergencia, de impulso político, una Asamblea que sorprenda e ilusione en torno al lanzamiento público del proyecto de construcción de un nuevo modelo de sociedad (país), no podemos repetir la dispersión que sucedió tras las elecciones europeas.

Tras las elecciones generales preparación y desarrollo de las Asamblea de IU a todos los niveles para que sean de reseteo de la IU actual y constituyente de una IU como Movimiento Político y social desde la nueva realidad social y política, previamente deberemos preparar dos encuentros:

Una Conferencia ideológica del PCE que nos sitúe en la perspectiva del Partido para el momento actual de la lucha de clases y sirva para preparar el PCE en condiciones de poder superar los retos que deberemos afrontar tras las próximas elecciones generales con el objetivo de conseguir la Ruptura Democrática y Social que permita una salida de la crisis en favor de la mayoría social trabajadora.

Una Conferencia con competencias de Congreso o un Congreso Extraordinario para debatir sobre la tesis 8 y su correlato en los estatutos, que sin elegir dirección, se plantee cómo organizamos nuestra estrategia para recuperar los objetivos del PCE cuando en 1983
, planteó la política de Convergencia Social y Política y que dio lugar a la fundación de Izquierda Unida: impulsar una formación de nuevo tipo, con nuevos métodos, que superase la forma de partido clásico y se configurase como un movimiento político y social, organizado en torno a la elaboración colectiva de un programa común, una organización en la que sobran, por tanto, la mayoría de las estructuras, la mayoría de los "aparatos internos" y falta la organización real, la de las asambleas locales y sectoriales, la de las áreas de elaboración y acción política, para ser un actor importante, que no único, en la transformación social de izquierdas.


5- TESIS SOBRE LA CONSTRUCCION DEL BLOQUE SOCIAL Y POLITICO

El Partido Comunista de España se fijó como objetivo, en su XIX Congreso, articular la unidad de los trabajadores y trabajadoras a favor de una salida social a la crisis a través de la construcción de un bloque social que impulse un proceso de transformación política, económica y social, con una perspectiva anticapitalista, federal y republicana.

La centralidad que concedemos al conflicto de clase se basa en el entendimiento de que la clase trabajadora es la única capaz, por su situación central en la reproducción del modo capitalista de acumulación, de lograr su desbordamiento en un sentido progresivo, es decir, profundamente democrático y emancipador de las capas subalternas para bien del conjunto de la humanidad. Esto explica que la gran victoria del capitalismo en su fase neoliberal, y especialmente en Europa Occidental, haya pasado por la disgregación de la clase trabajadora en intereses diversos y supuestamente enfrentados entre sí.

Pero reducir el conflicto de clase a la esfera de la producción puede conducirnos a un economicismo estrecho que nos impida comprender la complejidad de las relaciones de explotación y de la lucha de clases.

El conflicto entre el capital y el trabajo tiene expresiones que transcienden el espacio de la producción. Así, en la esfera de la circulación del dinero, el capital financiero cobra el peaje de la usura en las capas populares. Así, en la esfera de la circulación de las mercancías, el capital comercial oligopólico, a través del control de los canales de distribución y de los mecanismos de generación de demanda ficticia basada en la publicidad y los valores ligados al consumismo, decide qué consumimos, cuánto consumimos y en qué condiciones consumimos.

Por lo tanto, ya sea en la esfera de la producción de mercancías, la de la distribución, el consumo o la financiación de éstas, se produce un transvase de rentas y de poder desde las capas subalternas a los sectores de clase dominante: y resulta imposible comprender la complejidad de los procesos de explotación sin añadir el feminismo y el ecologismo políticos a la economía política.

El poder del bloque dominante solo es posible gracias al control de la cultura y los valores y al ejercicio monopólico de una violencia represiva, administrada en las dosis necesarias. Es decir, gracias a la combinación de consenso y coerción.

Todo esto nos lleva a que la construcción de un bloque alternativo con vocación hegemónica pase por la combinación estratégica de dos momentos: el de la acumulación de fuerzas y el de la batalla de las ideas. Estos dos momentos deben articularse desde la comprensión autocrítica de que la organización del PCE se basa aún en una estructura pensada para la batalla electoral, no para la intervención social. Una organización que usualmente se concentra en lo urgente apartando lo importante.

El problema de la creación de un nuevo bloque histórico es el de la creación de un nuevo sistema hegemónico. Pero es también el problema de la irrupción de una crisis orgánica en el bloque histórico dominante que desemboque en una situación favorable para las nuevas fuerzas sociales.

La construcción de un nuevo bloque no es algo mecánico, sino que depende al menos de dos condiciones:
La irrupción de una crisis orgánica en el bloque histórico (la ruptura del vínculo orgánico estructura-superestructura, una crisis de hegemonía en la que la clase dominante no es ya clase dirigente)
La creación de un sistema hegemónico que agrupe a las clases subalternas

Por lo tanto, el primer objetivo en esta fase histórica de nuestra organización, es contribuir a lograr que la crisis orgánica no se resuelva mediante una “revolución pasiva”, es decir, mediante la incorporación al consenso de gran parte de los sectores que hoy abogan por la ruptura democrática como necesaria vía de solución al sufrimiento diario de las capas populares.

Cuando el PCE habla de Unidad Popular es consciente de que tal concepto se queda flotando en el vacío sin la construcción de Poder Popular. Esto pasa por la agudización de la crisis orgánica o de hegemonía del bloque dominante, mediante la derrota del paradigma cultural por antonomasia del capitalismo neoliberal: el egoísmo como virtud individual y social.

Para ello es necesario orientar la intervención política del PCE hacia un espacio alejado del entendimiento de la política como mero mercadeo de las ideas, sino situada en la defensa del bien común y es espacio público, mediante prácticas de apoyo mutuo que rompan con el individualismo consumista.

Para ello es necesario actuar políticamente en cada espacio bajo dos premisas:

a) Relacionar los grandes objetivos emancipatorios con nuestra actividad cotidiana en el día a día;
b) Seleccionar entre los espacios y conflictos presentes aquellos donde concentrar energías en función del objetivo central: La construcción de fuerza popular.

No se trata de meter a la sociedad en el partido, sino al partido en la sociedad. Los nuevos actores no aceptan ser conducidos en el sentido tradicional. Necesitan ser convencidos y adherirse libre y conscientemente a las propuestas.

Lograr la hegemonía significa que los demás hagan suya y acepten como propias las propuestas que hagamos. Será mayor en la medida en que se logre que más gente haga suya la línea política aunque ésta no aparezca bajo nuestro sello.

El partido como instancia unificadora y articuladora. Politizar no es partidizar, sino transformar a los que sufren la injusticia y la opresión en sujetos decididos a ser protagonistas organizados en común para modificar esa situación. El Bloque social se construye organizando a las víctimas del capitalismo neoliberal.

Reorientar la actividad militante en el PCE hacia la intervención social requiere de militantes conscientes que compartan análisis y diagnósticos, con la ejecución consciente, colectiva y organizada de tareas compartidas. Se trata de desarrollar una política de alianzas con los sectores de clase interesados en combatir el capitalismo neoliberal y sus consecuencias, liberando a su vez espacios de poder popular en el seno del pueblo trabajador, espacios liberados y desconectados del mercado y generadores de pensamiento crítico contra-hegemónico.

Posibles tareas para el Bloque Social

Las alianzas se cosen a través de las luchas. El PCE a cada nivel, (agrupación, provincia y federación) debe identificar en cada territorio los conflictos que pueden propiciar una ampliación de la base social de apoyo al bloque alternativo de poder, con especial atención a los sectores sociales más pobres de la periferia de las ciudades y el campo.

La construcción de fuerza social no es la labor residual de militantes concienciados, sino la tarea prioritaria en cada agrupación, orientada estratégicamente.

Para ello cada organización del PCE debe destinar de manera específica a grupos de militantes al trabajo de la construcción del bloque social, con tareas concretas y evaluables en el tiempo. Cada militante una tarea, corresponde a las distintas dirección priorizar y distribuir el trabajo del partido en los siguientes objetivos, no se trata de cubrirlos todos al mismo tiempo, sino de ser conscientes de que son la referencia que marca nuestro trabajo, somos conscientes de que si distribuimos bien las tareas y se decía un grupo de militantes a trabajos específicos se pueden cubrir muchos más objetivos que si reducimos la militancia activa a los comités, relegando a la mayoría del partido a una militancia pasiva sin coordinar ni organizar:
Implicación del Partido en todas las estructuras de apoyo a los distintos conflictos laborales existentes, en coordinación con la secretaria de Mundo del Trabajo.

Cada agrupación impulsará la creación de comités locales o de barrio para la preparación de la movilización de octubre de las Marchas de la Dignidad.

Organizar la Red de Solidaridad Popular, dando prioridad a los barrios populares de las ciudades medias y grandes.


Propiciar la movilización de las mujeres a través del MDM, con luchas relacionadas con la situación de la mujer en cada territorio.

Implicación de la militancia del PCE en la activación de las mareas, de una forma especial las verdes en defensa de la educación y la blanca de la sanidad, y mas participación activa del Partido en las organizaciones en defensa de la vivienda como derecho y contra los desahucios como agresión,


Convertir las sedes del PCE en auténticos centros sociales, en espacios liberados para el debate y el encuentro del pueblo trabajador, para la formación teórica y práctica, para la comunicación comunitaria.

Impulsar experiencias de comunicación comunitaria (radio, video, internet,…)para la batalla de las ideas.


Impulsar la creación de la JER en cada territorio donde sea posible, especialmente como espacio para la alianza con las organizaciones que demandan democracia y laicismo.

Organizar comités de apoyo y seguimiento solidario el pueblo griego, e Impulsar espacios de lucha contra el TTIP en cada barrio y localidad, comenzando por organizar la difusión, explicación y debate sobre lo que este tratado y otros pueden suponer para los pueblos.


Contribuir a repensar el papel del sindicalismo en la etapa del capitalismo globalizado, conociendo y organizando a la militancia comunista que trabaja sindicalmente, especialmente en las Comisiones Obreras, con el objetivo de politizar el sindicalismo.

Impulsar actividades relacionadas con el conocimiento y difusión de la cultura popular, propiciando la auto-organización de creadores críticos.


Impulsar espacios de economía social de carácter cooperativo (cooperativas de consumo, de crédito, etc.)

Reforzar el movimiento vecinal en los barrios populares de las ciudades, incorporando voluntades a la demanda de una democracia participativa.


Participación en las Plataformas contra la Ley de Seguridad Ciudadana y del Código Penal.

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