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Informe del Comité Ejecutivo del PCE del 12 abril 2014


Valoración y propuestas en relación al actual momento de la lucha de clases



PCE / 23 abr 14

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Aprobado por unanimidad

"La lucha de clases existe y no estamos condenados a perderla"
Anónimo

VALORACIÓN

A punto de cumplirse cuatro años desde que Rodríguez Zapatero diera fiel cumplimiento a los mandatos epistolares de la Troika, poniendo en marcha el mayor plan de ajuste social realizado en España en los últimos treinta años, plan que incluía acabar con 25 años de subida de las pensiones garantizada por ley, eliminación del régimen transitorio para la jubilación parcial y un recorte del 5% de las retribuciones en el sector público, la situación en España en estos momentos, cuatro años después y con un Gobierno como el de Rajoy que ha culminado recortes y ajustes en todos los niveles y sectores de la sociedad es desoladora. Casi seis millones de personas en paro, un millón y medio sin recibir ningún tipo de ayuda, un millón de familias sin ningún tipo de ingreso, aumento del trabajo precario, perdida de derechos laborales, desregulación de las relaciones laborales, cientos de miles de personas desahuciados por no poder pagar su hipoteca, y un largo etcétera en la mayor crisis que ha sufrido nuestro país desde el final de la Guerra Civil, todo ello mientras la gran banca y la patronal van viendo cumplidos todos sus objetivos.

Situación que no es un hecho aislado, ya que en todo el Planeta el capital trata de imponer su dominio sobre los pueblos para conseguir apoderarse de los recursos naturales y ponerlos al servicio de las clases dominantes. La situación de Venezuela con una desestabilización permanente que no reconoce el triunfo en las urnas del Presidente Maduro y la consolidación de unos cambios que dan una orientación socialista a la revolución bolivariana, o el golpe de Estado realizado en Ucrania, con la complicidad de la Unión Europea y los EE.UU., junto a las agresiones a Siria, donde se mantiene la guerra civil aunque ahora silenciada por los medios de comunicación, son sólo unos ejemplos de cómo está dispuesto el capital a llevar la destrucción y la muerte a millones de seres humanos para conseguir sus objetivos.

Ante esta realidad tenemos que dejar claro que frente a quienes proclaman que el Partido Popular está fracasando en su gestión, porque no resuelve los problemas del país, hay que poner de manifiesto que Rajoy no fracasa, que está consiguiendo sus objetivos, que nunca fueron lograr una salida social de la crisis sino aprovecharla para consolidar un modelo social, económico e institucional al servicio de que las clases dominantes puedan seguir manteniendo sus tasas de beneficios y para ello sólo entienden el camino de disminuir la calidad de vida y los derechos de la mayoría social trabajadora, por eso se devalúan los salarios para mantener los beneficios de las empresas, se empeoran las condiciones de vida de la mayoría, especialmente la de las mujeres que vuelven a acarrear con el trabajo de los cuidados a sus espaldas, siendo doblemente y triplemente explotadas, para que una elite pueda seguir disfrutando de sus privilegios de clase. Cada vez es evidente que esta situación económica sólo puede sustentarse en una política de ajuste permanente cargando el mantenimiento de los beneficios sobre la bajada de salarios.

El bipartidismo para desarrollar su agenda política necesita también ser hegemónico en el plano ideológico, para ello utiliza la ayuda de los medios de comunicación de masas tratando de hacer creer que la responsabilidad de estado, la estabilidad y el consenso en torno a sus medidas son los valores necesarios para conseguir la paz social y "salir de la crisis", y situar a quienes planteamos romper esta estabilidad para lograr una salida social, anticapitalista y democrática de la crisis en la irresponsabilidad y, si es necesario, también en la ilegalidad.

Cada vez es más evidente, el acertado análisis que el Partido Comunista de España, realizo en su día, cuando afirmábamos que no estábamos ante una crisis financiera, sino ante una crisis global del sistema, que lo que estaba fallando era el sistema en su conjunto y que la alternativa no podía ser de regeneración del capitalismo, sino una alterativa netamente anticapitalista.

Como consecuencia de las políticas de recortes y ajustes iniciadas por el PSOE y continuadas por el PP, se ha generalizado el empobrecimiento de la mayoría social trabajadora, de manera que hoy tener un trabajo no es garantía de tener capacidad para vivir con dignidad. Los salarios que trata de consolidar la salida antisocial de la crisis no aseguran la capacidad adquisitiva mínima del individuo.

La realidad es que millones de personas no tienen, ni van a tener, margen para resolver dignamente su vida dentro de este sistema, que la clase trabajadora se empobrece, se margina. Pero no nos engañemos, un empeoramiento de las condiciones de vida de millones de personas no tiene por qué conllevar automáticamente un proceso de radicalización política y social sino que puede tener el efecto contrario, desde la simple resignación hasta servir de caldo de cultivo para el auge de movimientos de corte fascistas, en la medida que estos movimientos planteen propuestas fáciles y realicen una labor asistencial mientras nosotros solamente nos limitemos al discurso político ideologizado, en el peor sentido del término.

Es imprescindible por tanto, combinar el fortalecimiento de la conciencia de clase, con la potenciación y desarrollo de instrumentos de solidaridad y autoayuda de clase. Igualmente es necesario fortalecer la conciencia de género, crear conciencia a partir de las ideas sencillas y más pegadas a la realidad y sus necesidades, la solidaridad y la defensa de lo colectivo, base en otros tiempos de las sociedades obreras y olvidadas hace ya mucho tiempo.

La tarea fundamental de toda la militancia y de forma especial de sus direcciones locales y provinciales debe ser implicarse directamente en la resolución de las situaciones dramáticas que vive un sector muy importante de la clase trabajadora y de las capas populares.

En este momento, en el que se rebelan los países emergentes y hacen más difícil su explotación directa por el primer mundo, la salida neoliberal de la crisis no admite un nuevo pacto social que distribuya el excedente manteniendo un remedo de estado del bienestar que tranquilice a las clases trabajadoras del primer mundo. El capital no contempla de ninguna manera la vuelta a la realidad anterior a la crisis, entre otras cosas porque la realidad mundial actual no la permitiría, hoy no hay espacio para un modelo socialdemócrata clásico.

La Troika no negocia, impone sus decisiones y sus exigencias sin más margen. Sólo la presión social, la movilización de la mayoría social puede acumular la fuerza necesaria para romper la sumisión de los gobiernos y sustentar una salida social de la crisis. No se trata de no negociar, se trata de saber que en estos momentos lo fundamental es acumular fuerzas para romper el esquema actual de dominio total de la troika sobre los gobiernos y los parlamentos, porque el pacto social que ha sustentado el llamado estado del bienestar no tiene margen en la actual situación en la que se confrontan las elites autoritarias y su modelo de democracia secuestrada o una alternativa de mayoría, una alternativa profundamente democrática que sitúe la soberanía en manos del pueblo.

Hoy, más que nunca en la historia, se concreta el dilema entre socialismo o barbarie, entre justicia social o explotación salvaje, entre igualdad real o patriarcado, entre democracia participativa y social o dictadura del capital.

Para combatir el auge de los conflictos sociales contra la desigualdad que están provocando estas políticas neoliberales se desarrolla, de forma paralela, toda una legislación para criminalizar la protesta, aumentando el autoritarismo institucional. Para cerrar el círculo de la hegemonía de la derecha, se plantean leyes ideológicas en educación, se recortan y se prohíben los derechos de la mujer, etc. para hacer más fácil la transmisión de la ideología dominante y la implantación del pensamiento único.

En este marco, es coherente que el ministro Montoro confronte con el informe de Cáritas que pone el foco en la brecha de la desigualdad y profundización de la exclusión social que la crisis está provocando. Para la estrategia del Partido Popular, la salida antisocial de la crisis tiene, como efectos directos, que una parte de la sociedad viva peor, con menores salarios y menos derechos y que a un amplio sector de la población, la mayoría mujeres, lo sitúe directamente en la marginalidad, sector que, además, tiene que pasar a ser invisible para tranquilidad del "poder", para no molestar en la foto de la recuperación.

Por ello situar la defensa de la dignidad del ser humano en primer lugar, no es una simple frase, sino que debe marcar toda un declaración de principios.

La importante manifestación celebrada el 22 de Marzo en Madrid, como culminación de las Marchas de la Dignidad merece un análisis con cierta profundidad, por encima de la euforia que nos produce el éxito en la asistencia y la importante visibilidad que el Partido fue capaz de conseguir.

Para ello debemos ser conscientes de las fortalezas de la movilización y también de sus debilidades para no caer en voluntarismos, ni mucho menos convertirnos en un freno en la continuidad de la movilización.

En primer lugar es necesario señalar que esta movilización no surge de la nada, no tiene un carácter espontáneo, sino que ha sido trabajada durante meses y viene a continuar movilizaciones importantes de los últimos tres años, movilizaciones que han sido muy de masas, que han creado un clima de que es necesario plantar cara a la ofensiva reaccionaria de la derecha, desde las realizadas en defensa de la sanidad o la educación pública, las del aborto, hasta las luchas de los trabajadores de la limpieza de Madrid, de los vecinos del Gamonal en Burgos, pasando por las Huelgas Generales, la Marcha de los Mineros, las del 15?M y el 25?S del 2012, o la propia del 28 de Febrero en Andalucía, convocada exclusivamente por Izquierda Unida.

Uno de los elementos importantes de la Manifestación del 22 es que globalizó la lucha y representó en toda su amplitud y pluralidad a la mayoría social trabajadora de España, una mayoría que no se resigna a la situación a la que la política antisocial del PP nos está llevando, una mayoría que no ve la salida de la crisis que Rajoy proclama, una mayoría que reclama una democracia más participativa.

Volvemos a repetir, como ya dijimos en otras ocasiones, que existen condiciones objetivas para la movilización, para organizar la confrontación con las políticas antisociales del Gobierno y dificultar que se concrete ese gran Acuerdo de Estado que están buscando los poderes fácticos, y no tan fácticos de este país, para asegurar una nueva transición que consolide una salida antisocial de la crisis, siguiendo el diseño de la Troika que inició Zapatero, continuó Rajoy y podría rematar este gran acuerdo de gobernabilidad para después de las elecciones del 2015, anticipado con parciales pactos de Estado sobre inmigración, corrupción, etc.

También la Marchas demuestran que existen propuestas programáticas que pueden ser asumidas por millones de personas, como son el rechazo al pago de la deuda, la defensa de lo público, la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía y la industria, la política exterior con un Nuevo Orden Internacional basado en la solidaridad y fuera de la OTAN, un marco de relaciones laborales con derechos y una democracia igualitaria, avanzada y participativa.

El que estas condiciones objetivas y la base programática se conviertan en algo más, dependerá en primer lugar de la capacidad organizativa y de dirección que seamos capaces de conseguir en cada momento para que en el bloque social que se está configurando exista una hegemonía de las fuerzas que planteemos una Alternativa Constituyente desde el rigor político y la vocación de mayoría.

La actual crisis del sistema nos permite combatir y poner en cuestión el pensamiento
único, para lo que es fundamental la lucha ideológica. No podemos olvidar que sin una recuperación de la cultura como un instrumento de lucha social, como un instrumento al servicio de la liberación de los pueblos es imposible ganar la batalla. Por ello, a la vez que saludamos el trabajo que se está realizando desde la Comisión de Cultura del PCE tenemos que tomar conciencia de la importancia de preparar una ofensiva en el mundo de la cultura que también converja en la construcción del bloque social alternativo.

Pero no podemos ser ilusos e ilusas, el sistema tiene capacidad de respuesta, a pesar de su crisis, conserva gran poder de reacción. Para empezar, ha tratado de criminalizar la protesta, hay más que sospecha de que los primeros incidentes fueran provocados por infiltrados. Resulta sorprendente que los primeros incidentes se produjeran con la hora justa para salir en los informativos de televisión, cuando no había terminado aún la manifestación, lo que sumado a las imágenes de un grupo de policías arrinconados por manifestantes agresivos tiene el claro objetivo de anular el efecto en la mayoría social de la contundencia de la manifestación, en este apartado queremos felicitar al equipo jurídico del 22?M y al Foro de Abogados, muchos de ellos y ellas militantes del PCE y de IU por el trabajo realizado.

Pero, al mismo tiempo que hacemos esta denuncia, no podemos negar que ciertos complejos nos impiden un tratamiento adecuado de la respuesta que debemos dar a la violencia institucional, por lo que, si queremos construir una alternativa de mayoría, debemos abordar con seriedad cómo apartar a quienes quieran combatir a la violencia institucional con más violencia, generando un clima en el que siempre pierden la clase obrera y las capas populares.

También en este apartado debemos incluir el tratamiento posterior de la manifestación por la mayoría de medios que trataron de ridiculizar las cifras y repetir hasta la saciedad la parte más violenta de la jornada por marginal y minoritaria que fuera.

El Movimiento Dignidad 22 M debe aspirar a ser lugar de encuentro y referencia de otras muchas iniciativas. No puede sustituir ni a los Partidos ni a otros movimientos. En las marchas de la dignidad se ha comprobado la importancia de sindicatos, partidos y otras organizaciones.

El movimiento aparece como una fuerza potente, con capacidad de lucha y movilización si se organiza desde abajo y con tiempo, nunca olvidemos que la organización es fundamental, aparece como un sujeto social, complejo, heterogéneo, plural, que ha vivido una experiencia común especialmente intensa.

El Bloque Político y Social de carácter alternativo tiene que ser el sujeto del cambio. El
éxito de las últimas movilizaciones y de forma especial la del 22M, nos dice que avanzamos y que estamos en el camino correcto, pero no nos engañemos, nada será fácil. Tan peligroso puede ser contentarse con lo conseguido, como radicalizarse: tenemos que ser más, muchos y muchas más y tener una plataforma de mayorías.

Por ello, lo importante ahora es volver a la base, porque no hay Bloque Social que no se construya desde la base, por eso la mayoría social trabajadora tiene que apropiarse del territorio y consolidar contrapoder local. En este marco la siguiente fase de la lucha contra la salida antisocial de la crisis debe tener una dimensión fuertemente local en su desarrollo y global en sus planteamientos.

Al mismo tiempo que nos felicitamos del éxito conseguido, es necesario reconocer que las marchas de la dignidad y el 22M ha superado tanto a los propios organizadores, como a las direcciones de las fuerzas sociales y políticas que las hemos apoyado, porque ha sido un movimiento impulsado fundamentalmente desde las bases, desde lo local.

Es necesario señalar como el 22 de marzo ha significado un importante paso adelante en la recuperación de la confianza de nuestra gente en la capacidad de movilización y en la generación de alianzas por la base, más allá de comportamientos sectarios en parte del núcleo organizador. Nuestra militancia consiguió que la presencia del Partido fuera visible en el conjunto de la marcha, estas alianzas sociales plasmadas en el paso de la marcha por los municipios, son muy importantes para conseguir la más amplia convergencia social y política en torno a la alternativa constituyente.

Estas son las fortalezas, las debilidades, en lo que se refiere a nosotros estarían en la debilidad organizativa a lo que hay que sumar la falta de referentes sociales con los que nos identifiquemos claramente y también el sectarismo de algunos colectivos que tratan de apoderarse de la movilización dificultando la visibilidad del Partido y de IU, lo que provoca un desgaste inútil a la hora de buscar sumar fuerzas y tener que pelear por nuestro espacio continuamente.

A partir de estas primeras valoraciones, debemos reafirmar nuestra línea política para actualizarla. Frente a la presión para alcanzar un pacto de Estado que asegure la transición de Juan Carlos a Felipe y varias décadas más de bipartidismo monárquico, es necesario plantear la necesidad de construir una alternativa social anticapitalista y democrática para acumular fuerzas en el debate constituyente que ya existe, proceso que en estos momentos está siendo impulsado y hegemonizado por la derecha. Su táctica es mantener la fachada de la Constitución de 1978 como tabú, para al mismo tiempo vaciarla totalmente de contenido y construir un entramado institucional al servicio de la Troika y del llamado Consenso de Washington, con una democracia limitada, tutelada que nos lleve a una reforma constitucional que asegure su dominio para las próximas décadas.

Por todo ello, en estos momentos como se decía, es necesario actualizar el discurso que planteamos en la Fiesta. Se ha constatado que nuestra línea política era correcta desde que nos planteamos la campaña contra la crisis, resaltando la contradicción entre capital y trabajo como la fundamental sobre la que incidir y concretamos en nuestra propuesta de unidad de la mayoría social trabajadora en torno a una Alternativa Social Anticapitalista y Democrática de la crisis, ahora toca fortalecerla adecuándola al momento actual de la lucha de clases.

Partimos de que hoy se agudiza la contradicción importante entre quienes defendemos esta Alternativa Social Anticapitalista y Democrática (ASAD), concretada en una alternativa constituyente y los que defienden una recuperación del bipartidismo monárquico sobre la base de un gran Pacto de Estado, como marco para una salida de la crisis que permita mantener la tasa de beneficio del capital a costa de los salarios (lo que han denominado trabajar más y ganar menos) para conseguir este objetivo tienen que cambiar por una parte la legislación laboral, acabar de desregular las relaciones laborales y por otra parte es imprescindible una legislación de carácter autoritario que reprima las protestas y criminalice a quienes cuestionen el nuevo orden de cosas.

Estamos en una crisis del capitalismo clásico, una crisis de acumulación de beneficios y las elites dominantes tienen que buscar un nuevo modelo económico y social que le permita mantener su tasa de beneficios y su dominio de los recursos naturales del planeta.

En este nuevo modelo sobra el pacto social, ya no se busca el acuerdo con la socialdemocracia en torno al llamado Estado del Bienestar, sino que el capital se quita la careta y pretende un dominio directo de la política, el control sin límites de las decisiones, que además se sustraen al ámbito político y se sitúan en ámbitos que como el BCE no tienen ningún control ni legitimidad "democrática".

Cuando Soraya Sáez de Santamaría dice que lo que no está reconocido por la ley no puede ser democrático, no sólo se arroga la capacidad de interpretar la ley, sino sobre todo pretende decidir quién está dentro y fuera de la democracia y por tanto, trata de marginar a quienes queremos cambiar las leyes.

Este nuevo modelo económico necesita que el bipartidismo se dote de un nuevo modelo constitucional, la modificación del art. 135 o los experimentos de Castilla la Mancha, nos indican por donde iría este nuevo modelo institucional, de una democracia limitada, tutelada y restringida. Por ello, quienes defendemos la salida social y anticapitalista de la crisis debemos preparar una Alternativa Constituyente en un proceso dialéctico que sólo se ganará desde la mayoría social.

Tenemos que tener la seguridad de que en las Elecciones Generales de 2015 se jugará algo más que la configuración de unas determinadas mayorías parlamentarias. El eje de la confrontación estará en cómo se resuelve la contradicción, entre la consolidación del bipartidismo para un largo periodo de tiempo y la realización de un verdadero
proceso constituyente abierto al pueblo como único soberano, y por tanto un proceso participativo, siendo conscientes de que sólo un importante y sólido grupo parlamentario de la Izquierda Plural, y sobre todo una fuerte presión social pueden conseguir que ese debate de reforma constitucional no se lleve a cabo de espaldas a la ciudadanía y no sirva para consolidar los retrocesos que en todos los sentidos está planteando el Partido Popular.

En esta perspectiva no podemos centrarnos exclusivamente en la acción electoral. Nuestro reto es plantear una Alternativa Democrática de amplia base, ganar a la mayoría social trabajadora para que entienda la necesidad de que la política, entendida como el ámbito de participación y control de la ciudadanía en la Res?Publica (en la cosa pública), debe Mandar, así con mayúsculas, sobre la economía o lo que es lo mismo, poner el poder económico al servicio de la mayoría. Para ello será imprescindible crear un nuevo orden económico y social donde el Poder, con mayúsculas, de una forma democrática, pase a estar en manos de la mayoría social trabajadora.

Si somos conscientes de que la República es la Alternativa al actual modelo de bipartidismo monárquico, la defensa de la III República debe dejar de ser una cuestión identitaria para convertirse en un elemento programático central en la configuración de la alternativa constituyente del Bloque Social y Político de carácter alternativo.

Concluimos que el principal objetivo estratégico en estos momentos debe ser evitar que se consolide un gran Pacto de Estado que dé apariencias de cambio, de regeneración del sistema, la vieja táctica lampedusiana de cambiar algunas cosas superficiales para que no cambie el fondo y sigan mandando los mismos en las próximas décadas. Si este pacto se consolida será muy difícil, por no decir imposible una salida social de la crisis.

Nos hace falta una propuesta para la acción, eso significa, discurso común claro y preciso, propuestas ?fuerza planteadas sobre 7 u 8 objetivos concretos basados en la defensa de lo publico, en la igualdad con el rechazo a la ley del aborto y de otras medidas que recortan la libertad y los derechos de las mujeres, cambio del modelo productivo, justicia fiscal, derogar las reformas laborales del PP y del PSOE y la del articulo 135 de la Constitución asi como el rechazo al pago de la deuda ilegítima y un instrumento organizativo para construir un contrapoder a todos los niveles. Organizar la convergencia desde la base tal y cómo decimos necesita de un análisis serio, riguroso, marxista, de la realidad de las clases sociales en la España de hoy, la de los millones de parados/as, la del trabajo precario, la de las personas autónomas como trabajadoras camufladas, la del capital especulador, la de la falta de tejido productivo, y un largo etc.

En lo concreto llamamos la atención sobre la necesidad de impulsar un gran movimiento contra el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea. Este tratado será la puntilla que termine de supeditar nuestra economía, y por tanto nuestra soberanía, a los intereses de las multinacionales, con las que es evidente, nuestra capacidad industrial nada tendrá que hacer, por ello presentamos
una resolución específica sobre esta cuestión, planteamos impulsar una campaña lo más unitaria y amplia posible en oposición a este intento de aprobar el Tratado de Libre Comercio sin someterlo a consulta popular.

Para avanzar en estos objetivos es imprescindible la organización de la movilización en torno a objetivos concretos fáciles de entender, tenemos que situar al capital y a la burguesía enfrentada a la propia Declaración de Derechos Humanos como fuente de legitimidad histórica. Tenemos que demostrar la gran mentira de que el capitalismo y su representante en estos momentos, la burguesía monopolista y especulativa, es la defensora de los derechos humanos y las libertades públicas en todo el planeta. La realidad es que la mayoría de los gobiernos actuales, empezando por el de España, estarían fuera de la ley con la simple aplicación de la Declaración de los Derechos Humanos.

En consecuencia, tenemos que ser conscientes de que muchas cosas y clichés están cambiando y por ello afirmamos que la situación que estamos viviendo nos obliga a romper dinámicas internas en el Partido, pero también en los diversos espacios en los que trabajamos, nada puede plantearse con las formas y parámetros de los últimos años y de manera especial en nuestro proyecto estratégico, Izquierda Unida. Tenemos que sacar conclusiones sobre nuestro papel en las instituciones, cómo hacemos de las instituciones una parte más de nuestro trabajo de construcción de la alternativa constituyente, el reto es encontrar la clave entre activismo social y trabajo institucional.

Como ya hemos dicho, el discurso político es importante, pero sin instrumentos que lo lleven a la práctica queda en una simple declaración retórica. En este sentido insistimos en la necesidad de construir alianzas sociales desde la base y para ello debemos mejorar nuestro trabajo en los diferentes espacios en los que se desarrolla la confrontación social, política y laboral, coordinando y determinando el papel que se juega en cada espacio en función de objetivos concretos y temporales. El reto que tenemos que superar es conseguir que las alianzas que se puedan conseguir en la base, en lo local, tengan traslación a todos los niveles en los que actuamos:

• Espacio Político, en el que tenemos a Izquierda Unida y sus diversos componentes y al resto de la izquierda alternativa.
• Espacio Institucional, con el Grupo Parlamentario de la Izquierda Plural y
nuestra representación en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
• Espacio Sindical, con nuestra relación con las estructuras sindicales y nuestra participación en la Red de Sindicalistas.
• Espacio Social, tenemos que concretar cómo trabajamos en los colectivos sociales con los que más nos identificamos y hacerlo desde el respeto a su independencia (Frente Cívico Somos Mayoría Junta Estatal Republicana, Red de Solidaridad Popular, Movimiento Democrático de Mujeres, etc.)
• Movimientos de lucha por el derecho a la vivienda.
• Tareas de Agitación y Propaganda con la creación de Redes Sociales y de una comunicación alternativa que nos permita romper los cercos mediáticos.

Por lo tanto, profundizando y adaptando nuestra línea política estratégica, el PCE debe plantearse cómo actuar en cada uno de estos espacios de una forma diferenciada y debe hacerlo, desde el máximo respeto a los ámbitos de decisión de cada movimiento, sin ocultar nuestra militancia pero sin hacer ostentación de ella, en cada ámbito se requiere el máximo respeto a sus propias reglas internas.

Los cuadros del PCE tienen que ser activistas sociales, líderes sindicales, en la medida que adquieran credibilidad en su ámbito de lucha desde el máximo respeto a la pluralidad y diversidad del movimiento, configurado una "cosa" que tiene múltiples ramificaciones, diversas formas de expresión con un ADN común, defender el trabajo como fuente de legitimidad social, defender la solidaridad como elemento de relaciones sociales, la justicia como instrumento de reparto de la riqueza natural del planeta y la democracia participativa como forma de organización social e institucional.

En este momento es más importante que nunca que el PCE tenga una estrategia que concrete la configuración del bloque social alternativo que tiene que poner en marcha la ALTERNATIVA CONSTITUYENTE frente al bipartidismo monárquico. Para ello es fundamental definir bien el momento actual de la lucha de clases y las contradicciones que se generan para actuar sobre ellas y crear una correlación de fuerzas favorable a una salida social, anticapitalista, antipatriarcal y democrática de la crisis.

Alternativa Constituyente que tiene que tener clara su determinación Republicana y Federal, de manera que nos situemos claramente en la defensa de un modelo de Estado Federal que permita conjugar el desarrollo de las distintas identidades y realidades de los distintos pueblos del Estado con un proyecto común que permita a la mayoría social trabajadora generar hegemonía frente a las burguesías, tanto la centralizadora como las periféricas.

De esta manera el conflicto en torno a la crisis sigue siendo el elemento fundamental que nos permite la movilización, el objetivo de la derecha económica y política de utilizar la crisis para consolidar su modelo de sociedad nos obliga a dar la batalla en toda su amplitud.

Plantear una propuesta política basada en la acumulación de fuerzas, los métodos más participativos y amplios posibles, acertar en cómo ligar a la vanguardia con la mayoría social son las claves para el éxito. No estamos en la fase final de una revolución, pero tampoco estamos en una etapa de normalidad lineal, tenemos que saber que están cambiando las cosas y que podamos plantear el ritmo y el sentido de los cambios dependerá de nuestra determinación y capacidad de implicar a las masas en los cambios sociales. Para ello es fundamental que la militancia del PCE sea parte de la movilización, no es posible apoyar desde fuera, la cuestión es ser parte de los conflictos.

Es necesario también dotarnos de un relato de nuestra propia historia, de un análisis tranquilo de nuestra historia, para que a la vez que realizamos una autocrítica de la que sacar conclusiones en positivo para no repetir errores, seamos capaces de poner en valor nuestras aportaciones y aprender de los aciertos y de los fracasos. Un análisis que nos ayude al desarrollo de la imprescindible hoja de ruta que diseñe una perspectiva de futuro a la lucha, porque plantear exclusivamente un horizonte de resistencia puede agotar a mucha gente que necesita tener una visión de futuro que ilusione y ponga de manifiesto que se puede ganar la batalla.

Al mismo tiempo tenemos que saber que los referentes conceptuales clásicos están siendo cuestionados, estamos perdiendo una vez más la batalla del lenguaje, las palabras izquierda y derecha pierden valor para mucha gente y aparecen los movimientos que se sitúan al margen de la confrontación derecha/izquierda. Sería un error no reconocer esta realidad y no combatirla mediante una puesta en valor de conceptos que no pierdan el sentido de "clase" y sean a la vez más comprensibles. No se trata de situarnos en la lógica de superar la confrontación de la izquierda con la derecha, sino al contrario, darle formulaciones del siglo XXI con referencias a la contradicción Capital/Trabajo que hoy se refleja en el enfrentamiento del Capital con la mayoría de la ciudadanía, mucha de ella que no trabaja.

No podemos dejar de pasar la necesidad de tratar sobre la cuestión de la violencia, hay que discutirla bien. A la violencia estructural hay que responderle con una estrategia pacifica militante, basada en la desobediencia civil y en la resistencia democrática. La violencia del proceso dependerá de muchas cosas, empezar hablando de ella es caer en los viejos atavismos de los izquierdistas de siempre. En estos momentos en los que confrontamos con las poderosas fuerzas del sistema, debemos tener claro que no podemos jugar a la revolución. Por ejemplo pegarse con la policía como objetivo es bloquear el carácter de masas del movimiento: hacerle el juego al poder. Estamos al principio y no al final. Debemos radicalizarnos con la gente en el discurso y ser contundentes en las propuestas y no aislarnos.

PROPUESTAS:

Una vez más tenemos que poner en evidencia como primer elemento la obligación de reforzar la organización, si lo que realmente queremos es tener la aspiración de plantear la batalla al sistema en toda su amplitud.

Al tiempo que volcamos a toda la organización en una ofensiva que plante cara al intento de implantar la dictadura del capital bajo la apariencia de una democracia limitada, vigilada y tutelada por la troika, para ello debemos concretar como conseguimos los siguientes objetivos:

1.- Mantener y aumentar la tensión, hacer realidad la consigna de que no puede haber paz social mientras la mayoría social sufra las consecuencias de la crisis más dura que se puede recordar.

a) En lo inmediato reclamar a todo el Partido su implicación en la preparación de un 1º de Mayo que reivindique el papel de la clase obrera como referencia de todo proceso de transformación, que denuncie el intento del capital de arrebatar a la mayoría social trabajadora los logros conseguidos durante siglos de luchas, incluso la jornada de 8 horas es hoy puesta en cuestión con la eliminación de unas relaciones laborales regladas, para ello debemos tener la máxima presencia en las manifestaciones, pero también debemos celebrar actos en los días previos para dar un contenido programático a esta fecha. Este año el 1º de Mayo debe ser un día de movilización y lucha.

b) Participación activa en las acciones que proponga la coordinadora estatal de las
Marchas que se reúne en Barcelona el 12 de Abril.

c) La manifestación del 22 M pone en valor la posibilidad de hacer confluir conflictos sectoriales con conflictos territoriales en lo que hemos definido en el PCE como la JORNADA DE PROTESTA CIVICA, o como se determine denominarla (Jornada de Rebeldía ciudadana, Huelga Ciudadana etc.), que supere el concepto de Huelga Laboral en una acción socio?política que represente la posibilidad de que la mayoría social, las personas paradas, las desahuciadas, las precarias, las subcontratadas, las exiladas y todas las afectadas por la salida antisocial de la crisis puedan, por una parte, expresar de forma activa su rechazo a la actual situación y, por otra, se vaya acumulando fuerzas con la constitución de plataformas locales que den continuidad a las alianzas surgidas en torno a las marchas en apoyo de la convergencia social para la Alternativa Constituyente.

Para superar los problemas en la convocatoria debemos plantear desde el principio el máximo respeto y coordinación con otras iniciativas que se puedan proponer desde los distintos colectivos que están confrontando con la crisis, para ello se propone lanzar públicamente la convocatoria en compañía de quienes estén dispuestos y dispuestas a desarrollarla con nosotros y trabajar conjuntamente en ver cómo se organiza y sobre todo cómo se desarrolla, ya que la novedad de la idea le da cierta complejidad. Un buen momento para la Jornada de Protesta Cívica puede ser en torno a las fechas en las que se presenten los Presupuestos Generales del Estado, en torno al mes de Octubre.

Una vez aprobada esta propuesta debemos reunirnos con nuestros potenciales aliados para constituir un comité preparatorio de la Jornada de Protesta Cívica, hay que concretar, el cómo se desarrolla esta jornada con actividades de insumisión y protesta, visibles y cuantificables. Esta propuesta no puede plantearse como alternativa enfrentada a la Huelga General de carácter laboral, sino como complementaria a movilizaciones en el interior de las empresas y sectores laborales y destacar el papel que tendrían que tener los y las sindicalistas en la Jornada de Protesta Cívica.

2.- En paralelo debemos analizar cómo marcar una nueva estrategia para acumular fuerzas políticas en una alternativa constituyente que configure lo que sería el bloque político (no es lo mismo que un acuerdo de coalición para las Elecciones Generales), para ello proponemos la celebración en la FIM de unas Jornadas de análisis y propuestas antes de final del mes de junio, la ventaja del protagonismo de la FIM es que baja la tensión electoral que se genera en torno al PCE.

3.- Reforzar el papel de los y las sindicalistas en los conflictos de base, potenciando el carácter socio político, en este sentido no podemos dejar de señalar que el 22 de marzo había miles de sindicalista de CC.OO.

4.- Configuración de un ámbito de coordinación que sin ninguna formalidad orgánica, pueda plantear un plan de actuación coordinado hasta 2015, año electoral en el que tenemos que concretar la alternativa constituyente que dé forma a las luchas sociales que se están desarrollando.

Madrid 12 de abril de 2014

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