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Comité Federal del PCE 26 febrero 2005


Informe del Comité Federal del PCE



Partido Comunista de España / 26 feb 05

1.- Resultado del referéndum y valoración:

El Comité Federal valora en primer lugar el trabajo de la militancia del partido y de IU en una campaña dura y manipulada por el gobierno para que triunfara el sí. Asimismo destacamos las posiciones, actos y movilizaciones que se han producido en el marco de plataformas unitarias por el no a ese Tratado y por otra Europa posible.

El resultado del Referéndum ha sido considerado por el gobierno y por los principales medios de comunicación, públicos y privados, como un éxito. El 76% de votos a favor del Tratado ha situado en segundo término la elevada abstención, el NO y el voto en blanco que, suman un 23% (17% y 6% respectivamente) y ha permitido al gobierno y al PSOE declararse vencedores, al augurarse inicialmente niveles de abstención superiores, seguramente propagados con intencionalidad.

El proceso ha dejado claras varias cosas:

· Que no interesa la participación popular en la construcción europea, salvo para que ratifique un tratado con una participación baja, asumiéndose en la práctica el modelo abstencionista norteamericano.

· Que no se pretende un proceso constituyente con lo que significa de debate sobre los contenidos de un tratado que se pretende tenga rango constitucional, para sellar así definitivamente una concepción de la sociedad altamente conservadora en todas las cuestiones económicas, sociales, de carácter democrático e institucional, comerciales y de seguridad.

· Que el sistema de valores consubstancial al neoliberalismo, expresión radical del capitalismo, predomine e impida cualquier pretensión de democracia fuerte tendente al socialismo.

· Que la democracia continúe siendo en Europa instrumental y representativa de valores y principios ajenos a la participación popular y a la subversión pacífica y política del orden establecido. La tan denostada, por el PP y por altos dirigentes del PSOE hasta hace poco, Venezuela de Chávez, además de por la mayoría de grandes medios de comunicación, dio un rotundo ejemplo el pasado verano de libertad de expresión, de participación y de democracia. Hay que ser cínico para defender el referéndum sobre el Tratado como un éxito, y como un ejemplo de democracia.

En todas las cuestiones planteadas hay un acuerdo de fondo entre las grandes fuerzas políticas conservadoras, social liberales y de denominación socialdemócrata, aunque en las últimas hay importantes contradicciones en diversos partidos, cual es el caso francés, entre otros.

No es de extrañar la coincidencia entre el PP Europeo y el PS europeo, ni entre el PP y el PSOE, ni las acusaciones mutuas que se hacen de convocar precipitadamente el referéndum o de escaso apoyo al mismo por parte de unos y otros. Su confrontación política no ha sido por los contenidos más o menos sociales o democráticos, ni por las concepciones internacionales sobre la guerra y la seguridad, sino puramente por una disputa de poder partidario para aplicar una política parecida.

El resultado electoral significa la deslegitimación de un referéndum realizado en condiciones escasamente democráticas y poco participativas que da como resultado el sí, una alta abstención y un NO procedente de diversos sectores, no sumables todos en el NO de la izquierda, aunque ésta tenga una notable importancia en el resultado final, que da margen de trabajo y maniobra para continuar defendiendo otra concepción de Europa y movilizando a una parte importante de la sociedad para este objetivo. Hay un NO conservador contra el PSOE y un NO constructivo por otra Europa, en el cual deberemos volcar los esfuerzos. Asimismo hay en Europa importantes sectores sociales, sindicales y políticos que se pronuncian por el NO desde la izquierda, como es una parte del PSF y de la CGT francesa entre otros.

En la mentalidad política española se consolida la Europa más conservadora pero con un nivel de escepticismo social muy alto, fundamentado en la inexistencia de una alternativa democrática y posible. Ni los dos grandes partidos, ni los partidos nacionalistas más importantes, ni los sindicatos mayoritarios han convencido, a pesar del sí en el referéndum. Han superado con la propaganda los argumentos críticos que la izquierda ha defendido, en una campaña que produce vergüenza a una conciencia democrática. La satisfacción de la derecha económica y política española y europea está justificada si atendemos a los intereses de fondo que defiende y su pretensión de que no se levante en Europa un movimiento social y político capaz de disputarles la hegemonía, reforzada después del derrumbe de la URSS. La satisfacción del centro izquierda, que no ha conseguido introducir ningún elemento social significativo en el tratado, se explica porque el centro izquierda no tiene otro proyecto que el de competir dentro del sistema neoliberal, sin cuestionarlo. No ha terminado el proceso ni de la constitución ni de la construcción europea. Continúa la lucha por otra Europa, en la que el PCE participará, con el Partido de la Izquierda Europea y con las iniciativas del FSE.

El discurso de Bush en Bruselas, precedido por el de Condolezza Rice, para reconstruir las relaciones entre Europa y EEUU, está fundamentado en el anticomunismo, en el atlantismo y en la guerra preventiva con la excusa de la supuesta lucha contra el terrorismo, como los ejes centrales para la recomposición de las relaciones y el fortalecimiento de una alianza, exigida por los poderes económicos, políticos y militares del capitalismo actual. No hay sorpresas, aunque sí contradicciones en la defensa de los intereses de cada parte, contradicciones que no deben despreciarse si pretendemos tener una visión global de los acontecimientos, especialmente de los que acechan en el futuro inmediato si la administración Bush sigue adelante en sus objetivos “pacificadores”. Contradicciones también en la lucha por la hegemonía económica y comercial que permite al movimiento obrero, al movimiento alternativo y a la izquierda un margen de trabajo considerable en la defensa de sus políticas alternativas y de cambio.

Europa es nuestro marco directo de la lucha de clases y política. Reforzar en España el sentimiento de izquierdas contra la Europa del capital y por una Europa social, democrática y pacífica y reforzar la unidad y convergencia del movimiento social y político europeo contra la globalización neoliberal es la tarea de la izquierda, la del PCE, la de IU, la del PIE. El proyecto europeísta conservador, nacido de la cooperación de las burguesías europeas, después de la IIª Guerra, para hacer frente al pujante movimiento obrero, comunista y de izquierdas, ha consolidado su hegemonía, aunque empieza a tener fisuras por la crítica y acción del movimiento anticapitalista y por la resistencia del sindicalismo de izquierdas. Se debe combatir la globalización neoliberal en Europa, que se intenta remachar con el Tratado, con la globalización democrática de las propuestas y de las luchas, en cada país y en el conjunto de la UE. Es patente la necesidad, tanto en Europa como en España, de construir un referente social y político unitario y alternativo de la izquierda, hoy inexistente, sobre la base de un programa coherente que facilite la convergencia de los esfuerzos, todavía muy dispersos.


2.- Las elecciones portuguesas

Derrota contundente de la derecha. Triunfo del PSP. Avance importante del PCP. Avance espectacular del Bloque de Izquierdas.

La derrota de la derecha portuguesa se ha producido por el efecto demoledor que las políticas neoliberales han tenido sobre la economía y la política. La derecha portuguesa ha labrado su derrota con los resultados que esta política ha tenido sobre la vida de la gente, sobre la conciencia política y sobre el estado de ánimo de una parte mayoritaria de la población.

El PSP ha ganado por mayoría absoluta, después de haber derrotado en su Congreso de hace pocos meses a los sectores situados más a la izquierda. Sócrates es el representante de la tercera vía, con lo cual se abre una perspectiva, en la que pueden impulsarse políticas de “racionalización” económica y social, sin salirse un ápice del marco neoliberal, o abrirse una dinámica en la sociedad de exigencia de cambios significativos.

El PSP ha ganado las elecciones con mayoría absoluta y, a diferencia de lo ocurrido en España, no sólo no pierden votos los partidos de izquierda, sino que ganan votos y diputados, con lo cual salta por los aires la teoría justificativa de que cuando el partido socialista avanza, retrocede la izquierda. El PCP ha conseguido más votos y más escaños, pasando del 6,5% al 7,5% y de 12 a 14 escaños y el Bloque de Izquierdas del 2,5% al 6,5% pasando de 3 escaños a 8.

El PSP no los necesita para gobernar, pero si hay una estrategia de lucha social, unidad política y exigencia de cambios sociales en el PCP y en el BI, junto con la influencia en el movimiento sindical y en los movimientos alternativos, en Portugal se puede producir un retroceso de las posiciones más conservadoras y un avance y fortalecimiento de las alternativas de izquierda, que deberían ser un acicate para la izquierda europea.

3.- Situación internacional

Después de las elecciones en Iraq, continúa el proceso de destrucción y muerte que se inició con la guerra y la posterior ocupación. La resistencia iraquí no cejará hasta que se marchen los ocupantes. Los planes de “democracia a la americana” fracasarán en Iraq como en cualquier otro país en el que los quieran imponer. La exhibición de poderío y capacidad bélica de EEUU para imponer un control geopolítico y militar que permita el saqueo de las riquezas petrolíferas está fracasando. Y las mentiras iniciales –armas de destrucción masiva y relación con el terrorismo- se caen como un castillo de naipes ante la mirada del mundo, que asiste, en sentido contrario, a la conversión de Iraq en base de experimentación de todos los terrorismos integristas existentes y a la progresiva radicalización integrista religiosa en el que era el país más laico de la zona.

El discurso de Bush en “El Estado de la Nación” y la concreción posterior de Rice, ambos para establecer la libertad en todas partes, con Cuba, Irán y Corea en el punto de mira inmediato, y avisos a Siria, significa un peligro real que hay que combatir con la movilización contra la guerra y contra el imperialismo norteamericano y denunciando al mismo tiempo la actitud de la dirección de la UE y de sus principales países en su complicidad con la Administración Bush. El fortalecimiento de la OTAN, de los lazos atlantistas, el compromiso de preparar tropas y policías en Iraq junto a la aceptación del concepto de guerra preventiva en el Tratado, significan que poco se puede esperar de la UE actual en la puesta en marcha de una dinámica internacional diferente a la actual. Los buenos oficios y palabras de Bush y Rice con Chirac y Schröder tienen solo un sentido de compincheo en la defensa del orden económico, mercantil y político que se fundamenta en las políticas neoliberales y en evitar cambios de fondo.

La situación en Palestina da un giro moderado en la línea de solución a medio y largo plazo, con la imposición, en lo fundamental, de la política de Israel, tanto en territorios como en dominio de la zona. Solo la resistencia palestina ha conseguido que se mantengan algunos elementos básicos del acuerdo de Oslo. No debemos bajar la guardia e intensificar la solidaridad hasta que haya un proceso consolidado en el que el pueblo palestino recupere plenamente su derecho a una existencia propia y soberana en la situación concreta que vive el conjunto de la zona con la agresividad norteamericana, la pasividad europea y la perenne doble moral de casi todos los países árabes.

La situación actual en el mundo tiene elementos que pueden conducir a una confusión sobre el carácter de los fenómenos que se están produciendo lo cual induce a conclusiones y estrategias erráticas y contradictorias. La primera, el imperialismo es un todo homogéneo al que solo se le pueden hacer daños colaterales y lo mejor centrarse en exclusiva en las luchas en cada país. La segunda, el imperialismo está en crisis irreversible por su carácter nefasto. Y tercera, el imperialismo es fuerte, tiene profundas contradicciones internas y se le debe combatir en cada país y lo más coordinadamente posible a escala internacional.

Nuestra posición es la tercera por ser la que se corresponde con la realidad y por ello la única coherente, eficaz y necesaria en este momento. Las luchas y movimientos de cambio en España deben potenciarse en Europa y desde ahí al resto. No hay ghetos ni posibilidades reales de hacer avanzar ideas y propuestas de cambio encerrados en la provinciana realidad nacional mientras la globalización neoliberal lo invade todo, imponiendo, cuando puede, sus reglas universales de funcionamiento. La globalización internacionalista que nosotros defendemos de motu propio y en el marco de los amplios y plurales movimientos antineoliberales y por la paz debe ampliarse, fortalecerse, organizarse y asumir, además de su papel social, intelectual y moral, un carácter político sobre las bases mínimas de acuerdo ya vigentes en el momento actual.

La agresividad del imperialismo, la amenaza permanente de guerra, las coincidencias estratégicas en la defensa del sistema económico y financiero mundial entre Europa y los EEUU no pueden hacernos peder de vista otos fenómenos que se están produciendo al mismo tiempo:

· La destrucción, la muerte, el caos, el terrorismo de raíz integrista (el de Bush y el de Bin Laden...). Las torturas y brutalidades diversas encogen y crean impotencia pero también generan una toma de conciencia, que va más allá de los análisis sobre la realidad iraquí, que ha abierto muchos ojos hasta hace poco cerrados o insensibles.

El intelecto, la política y la movilización social consciente actúan a un ritmo lento pero inexorable, si las fuerzas del cambio actúan y no se dejan arrastrar rutinariamente por los acontecimientos. La imagen global del capitalismo, a pesar de la enajenación que produce por diversos medios, no es ni tan siquiera la de una alternativa liberal, sino profundamente conservadora y reaccionaria. Puede conducir al escepticismo en sectores democráticos y alternativos por su aparente fuerza, pero no a un consenso generalizado con el sistema. El sistema capitalista actual, en su núcleo duro, ideológico, político y económico no tiene nada que ofrecer a los pueblos y a las gentes salvo la continuación de la competencia entre si, los enfrentamientos, los saqueos, legales o ilegales, de sus riquezas y, en bastantes casos, la guerra.

Es el momento de la internacionalización de los análisis, de las propuestas y de las luchas, pegados a la realidad en cada país pero no encerrados en una concepción aislacionista.

No todo está escrito:

· Iraq no les sale bien. Afganistán está estancado. Hay una fuerte resistencia a las ocupaciones militares.
· No hay soluciones a los problemas de fondo, y así se expresa en las realidades sociales, con lo cual sectores importantes se movilizan por sus reivindicaciones más elementales.
· En América Latina avanzan movimientos sociales, políticos e intelectuales de raíz antineoliberal y antiimperialista. Este proceso no está exento de contradicciones como contradictoria es la realidad y los protagonistas. En Brasil, en Argentina, en Bolivia, en Perú, en Colombia, en Ecuador hay procesos en marcha que gradualmente generarán una nueva situación. En Venezuela se está produciendo un verdadero proceso revolucionario, tanto social como político, que pone en marcha a los sectores más dinámicos del cambio y organiza a los más desfavorecidos a través de acciones concretas, que pueden no parecer revolucionarias por sus contenidos modestos pero que lo son por sus objetivos y por la mejora que producen en la vida de las gente de forma inmediata. En Uruguay, el día 2 de Marzo toma posición un gobierno de izquierdas, en el cual, además de dirigentes activos históricamente en la lucha por la democracia y el cambio, que no proceden del movimiento comunista uruguayo, figura Marina Arismendi, Secretaria General del PCU y otros miembros del partido.

No se agota ahí la realidad cambiante de América Latina. China acaba de desembarcar en América Latina con iniciativa política y con un paquete de propuestas que han culminado con importantes acuerdos y convenios económicos, técnicos, científicos y de todo tipo con Cuba, Argentina, Venezuela y Chile. China sale del armario y empieza a intervenir activamente en el mundo, con América Latina, con Rusia, en el marco de los acuerdos internacionales con India, Sudáfrica, Brasil y otros países, como se puso de relieve en la Cumbre de Cancún. Independientemente de la opinión o de las reservas que podamos tener sobre determinados procesos económicos y sociales que se producen en China, es un elemento positivo en la realidad actual la presencia de China en el escenario internacional.

En conjunto, en el mundo se están produciendo movimientos y luchas importantes que, aunque aisladas y poco, o nada, aireadas por los grandes medios de comunicación ofrecen un cuadro que estimula al compromiso y da fuerzas a la convicción de que no está cerrada la historia, que ésta la estamos escribiendo cada día con nuestro compromiso y con nuestra lucha. La que se confirmará escribiendo el 8 de Marzo en todo el mundo y en nuestro país contra la opresión y discriminación que continúan sufriendo las mujeres y por la conquista plena de sus derechos y reivindicaciones.


4.- Reunión de Partidos Comunistas de América Latina y Europa.

El pasado mes de Enero y por cuarto año consecutivo se reunieron en Porto Alegre, previamente al Foro Social Mundial, los partidos comunistas de América Latina y Europa con un importante orden del día: Informar de la situación en cada país, debatir sobre las diversas realidades y los movimientos antineoliberales en marcha y acordar unas conclusiones.

La valoración, prácticamente unánime, que se hizo es que ha habido una progresión constante desde la primera reunión en Montevideo hasta esta última en el conocimiento de las situaciones de cada país, en la capacidad de análisis de cada partido para soslayar la retórica e ir al grano de lo central en las luchas, movimientos, alianzas, avances y retrocesos que se producen y en el compromiso de ir consolidando una base de análisis, trabajo conjunto e iniciativas de los diversos partidos comunistas. Hemos podido constatar que en un buen número de países se producen importantes movimientos por la base defendiendo una vida digna, el trabajo, la soberanía nacional, impidiendo la privatización de riquezas tan importantes como el agua, materias primas...

En la próxima etapa será necesario concretar más la suma de esfuerzos para una operatividad superior en los diversos eventos que en América Latina se producen y para un impulso a la coordinación de esfuerzos para movilizaciones conjuntas América Latina – Europa en torno a cuestiones profundamente sentidas a ambos lados del Atlántico.


5.- Foro Social Mundial (Porto Alegre)

Este Vº Foro, el IVº realizado en Porto Alegre, no tuvo lugar en el marco en que se realizaron los tres anteriores (La Pontificia Universidad Católica, un inmenso espacio dotado de muy buenas condiciones para debates amplios, medianos y pequeños). Había la intención de crear una especia de ciudad alternativa. La decisión, a mi entender, no fue adecuada ya que se dispersó el evento, se hizo mucho más incómodo trabajar en carpas, cuya capacidad era de 1000 personas las más grandes, con una temperatura de 34º. La participación mantuvo y, seguramente , amplió la pluralidad así como el número. Hubo más de 2000 actividades, entre grandes debates, mítines, manifestaciones, mesas redondas, presentación de libros....

Dos grandes mítines, uno con Lula y el otro con Chávez. En el primero, con Lula, hubo de todo: una concentración ante el gigantinho, palacio de deportes con más de 10000 personas, concentración convocada por grupos y partidos que en su m omento apoyaron a Lula, silbidos y expresiones de desacuerdo en el interior, junto con muestras inequívocas de apoyo, especialmente a los elementos más unitarios de sus propuestas. El discurso de Lula fue, a mi entender, muy defensivo y polémico con los críticos y excesivamente justificador de determinados elementos de la política del gobierno, que han sido criticados desde diversos sectores y movimientos que impulsaron la victoria de Lula y desde el propio PT. Se dice que el gobierno de Lula hace lo que puede en las actuales circunstancias. No se trata de hacer una crítica radical y pública, pero si defender que la resistencia a cambios deben vencerla los que están por el cambio.

El acto de Chávez, también multitudinario, fue seguido con interés, emoción y sintonía. Chávez hizo un discurso, con su estilo oratorio, muy coherente y bien estructurado con una amplia explicación de los procesos que se están produciendo en Venezuela, con un condena explícita y concreta del imperialismo, citándolo por su nombre, y con una llamada a no dejarse llevar por la impaciencia y el sectarismo en los procesos de cambio que se están desarrollando en América Latina. Valoró los acuerdos con China, con Rusia y otros países como una muestra de los cambios que se están produciendo en el mundo y que van creando otra realidad diferente a la de EEUU.

En conjunto, hay un nivel de crítica a determinadas actuaciones del gobierno Lula que, aún siendo justas y procedentes de sectores que apoyaron su elección activamente, pierden, a mi entender, la perspectiva a medio plazo que exige una estrategia de cambio. Chávez apoyó la gestión de Lula, pidió paciencia y unidad para no dejarse arrastrar por una dinámica que no representaría cambios más a la izquierda, habida cuenta de las dificultades del proceso de recuperación de la independencia y soberanía que, a trancas y barrancas, se está produciendo en América Latina y de las dependencias actuales del sistema económico actual. Solo un avance importante en la unidad económica y política latinoamericana puede fortalecer la capacidad de cada país en la defensa de su soberanía para aplicar programas de cambio.

Esto ha quedado claro en el conjunto de debates, resoluciones y análisis. Un gran espacio coordinado en América Latina, encabezado por los principales países es la vía para impedir el boicot, el bloqueo y la asonada que promueve el imperialismo norteamericano. Los debates de fondo del FSM se resumen en los dos documentos que se os han entregado: “Llamamiento de los Movimientos Sociales” y “Manifiesto de Porto Alegre”: Doce Propuestas para Otro Mundo Posible”.

Las doce propuestas son un buen resumen político del FSM. Están hechas a título personal y, de hecho, proponen algo que estaba latente en los debates: Dar más consistencia política, organizativa y propositiva al Foro, que, sin anular la multiplicidad de iniciativas y debates, dé cuerpo unitario básico, cree un núcleo político común, a todos los participantes. No hay unanimidad en esto, ni siquiera en la Dirección del Foro, tal como se expresó en los medios de comunicación.

Las doce propuestas están avaladas por: Frei Betto, Emir Gades, Leonardo Boff, Bernard Cassen, Ignacio Ramonet, Tarig Alí, Adolfo Esquivel y Saramago, entre otros.

Se resumen en:

1. Anular la deuda externa.
2. Desmantelar los paraísos fiscales, jurídicos y bancarios.
3. Derecho de cada habitante del planeta a empleo, protección social y jubilación.
4. Aplicar tasas internacionales a las transacciones financieras, a las inversiones directas en el extranjero, a los beneficios consolidados de las transnacionales, a la venta de armas y a las actividades que emiten gases de efecto invernadero.
5. Promover todas las formas de comercio justo, rechazando las reglas de libre comercio de la OMC.
6. Garantizar el derecho a la soberanía alimenticia de cada país, mediante la promoción de la agricultura familiar.
7. Prohibir todo tipo de propiedad (patentes del conocimiento y de los seres vivos) y la privatización de los bienes comunes de la humanidad, especialmente el agua.
8. Luchar por medio de diferentes políticas contra el racismo, la discriminación, el sexismo, la xenofobia y el antisemitismo.
9. Tomar medidas urgentes para poner fin a la destrucción del medio ambiente y a la amenaza de cambios climáticos graves debido al efecto invernadero.
10. Exigir el desmantelamiento de las bases militares extranjeras y la retirada de sus tropas de todos los países, salvo que actúen bajo mandato expreso de la ONU.
11. Promover la democracia desde el plano vecinal al planetario, garantizando el derecho a la información y a informar de los ciudadanos mediante legislaciones que:
- pongan fin a la concentración de medios en grupos de comunicación gigantes.
- Garanticen la autonomía de los periodistas
- Favorezcan a la prensa sin fines de lucro

12. Reformar y democratizar en profundidad las organizaciones internacionales, entre ellas la ONU. Incorporación del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y OMC al sistema y mecanismos de decisión de NNUU. Transferir la sede de la ONU hacia otro país, en caso de persistir las violaciones a la legalidad internacional por parte de los EEUU.

El FSM vive un momento complejo en el que empiezan a perfilarse estrategias contradictorias que pueden resumirse en: politizar, en el mejor sentido, al Foro, sin dejar de potenciarlo y hacerlo actuar como movimiento aglutinador de movimientos, o quedarse en la actual situación de encuentro multilateral sin pasar directamente a una fase de concreción política que dé cuerpo unitario al núcleo central de críticas, propuestas y alternativas.

No se trata de una ruptura sino de construir una estrategia convergente de lucha política, al tiempo que social, o continuar en la denuncia y en la potenciación de su influencia a niveles más amplios todavía, a través de extender la participación. Bien planteado, no existen contradicciones insuperables, pero sí la necesidad de buscar la complementariedad entre las líneas más radicales alternativas al sistema y las más centradas en la denuncia de las injusticias del sistema sin un cuestionamiento a fondo del mismo, al menos todavía. No puede haber indefinidamente un debate heterogéneo de lo humano y de lo divino, sin unas líneas comunes de actuación aceptadas por todos los participantes en el Foro y que sean un elemento de cohesión y convergencia de la pluralidad.

En el mitin de Lula y en los medios de comunicación apareció una crítica a la propuesta de éste y otros dirigentes de establecer un diálogo entre el FSM y el Foro de Davos, con el fin de buscar un acuerdo par impulsar la lucha contra la pobreza, algo que parece utópico si se tiene en cuenta los asuntos que se tratan en Davos y la retórica de los grandes dirigentes económicos y políticos en relación a la pobreza, mientras se mantiene la globalización neoliberal y el mercado sin ningún control democrático como fórmulas mágicas para superar la pobreza. Es difícil creer que los mecanismos que mantienen la pobreza contengan soluciones a la misma. La lucha contra la pobreza n o puede ser una acción asistencial, sino una lucha social, cultural y política contra el sistema que la genera. Mejorar en todo lo posible la vida de la gente en lo más urgente y necesario, conscientes de que sin cambios profundos lo otro tampoco será posible. Es, en definitiva una lucha pacífica pero dura.

Propongo que uno de los debates fundamentales en el próximo Congreso del Partido sea profundizar en el análisis de lo que es conveniente hacer y las alternativas de trabajo y políticas para contribuir desde nuestra modesta posición, a impulsar propuestas que refuercen el movimiento, dándole por un lado más coherencia política, propositiva y movilizadora, y por el otro desarrollando su implantación social en red y autoorganizada.

A tal fin deberíamos recuperar la línea de trabajo emprendida en el Partido hace un par de años para coordinar los esfuerzos de todos los militantes que trabajan en diversos ámbitos y foros de la altermundialización. La situación de dispersión existente en España debe superarse y crear un instrumento unitario que nos permita participar en el FSE y en el FSM con una personalidad constructiva. El PIE debe tener objetivos concretos para incidir en el FSE, a través de todo tipo de contactos y relaciones con colectivos y personas que tienen capacidad de dirección. El PIE debe superar ya sus individualismos y actuar como un colectivo con diversos protagonistas y objetivos consensuados. El Foro de Sao Paulo debe ser otro instrumento para impulsar iniciativas colectivas que tengan incidencia en América y en Europa abordando un trabajo de concreción para propuestas con movilizaciones comunes.

En Porto Alegre hemos tenido entrevistas con sectores importantes de la izquierda del PT que coinciden básicamente con nuestras posiciones. Estos sectores no se plantean rupturas ni aventuras y no son fracciones marginadas del PT, sino que tienen importantes responsabilidades a nivel nacional y en sus respectivos ámbitos, aún manteniendo serias discrepancias con el gobierno.


6.- Situación en España

El gesto de hace casi un año de retirar las tropas de Iraq, va quedando diluido en el horizonte ante imágenes, alguna de ellas grotescas, especialmente por parte de Moratinos, para recuperar la relación con EEUU. Si bueno fue retirar las tropas de una ocupación militar ilegal, precedida de una guerra ilegal, bueno sería mantener una actitud de dignidad política que coincide con la mayoría de la sociedad española y europea que se pronunció contra la guerra. Las relaciones con EEUU deben ser algo normal en cualquier circunstancia pero ello debe hacerse, tanto en el fondo como en la imagen, evitando cualquier atisbo de sumisión, y manteniendo estrictamente las razones de una decisión política cuando ésta es justa y está avalada, además, por la mayoría.

Anteriormente, el PCE ha considerado positivas algunas decisiones del gobierno en asuntos de interés para la sociedad española: la retirada de tropas, la anulación del Plan Hidrológico, la paralización parcial de la LOCE, la eliminación de la Ley de acompañamiento de los Presupuestos, aún manteniendo una fuerte discrepancia con el contenido de éstos, la decisión de cumplir con Kyoto, la legislación sobre violencia de género, que tiene serios defectos como el de dotación presupuestaria suficiente, y algunas cuestiones más que han generado una situación que podemos calificar de avance hacia actitudes más sociales. El gobierno se consolida y mantiene un nivel notable de aceptación de sus políticas. Sin embargo aparecen las contradicciones de fondo cuando se abordan las grandes líneas de actuación en los asuntos socioeconómicos fundamentales para el desarrollo social y el avance democrático en las cuestiones esenciales para la mayoría de la ciudadanía. No hay variaciones sustanciales en el enfoque político hacia qué tipo de sociedad debemos avanzar: Sigue, se mantiene y, en algunos casos, se amplía la precarización de la sociedad. El tipo de trabajo continúa siendo profundamente inestable, lo cual sigue afectando la seguridad de las personas creando una realidad cada vez más preocupante. No es casual que en los sondeos de opinión el paro siga siendo la principal preocupación de la ciudadanía, incluso de la que tiene trabajo. La razón de ello es en qué condiciones se obtiene y conserva un empleo, cual es el nivel de protección legislativo, no teórico sino práctico, existente.

Más de 4 millones de trabajadores/as tiene empleo precario, casi un 31% frente al 13% de la UE. La precariedad continúa aumentando en la administración pública. La consolidación de las ETTs representa la consolidación del sistema de subcontrata y, por tanto, de precarización y de accidentalidad laboral. Se mantiene y no se reduce una elevada diferencia en gasto social con la UE, no corrigiéndose con ello las políticas más antisociales del PP. Lo mismo pasa con la política fiscal que ha provocado una disminución de impuestos a las rentas más altas y a los rendimientos del capital, reduciendo el déficit público a costa de aumentar el social. Un ejemplo, entre otros, es el mantenimiento de una Ley de Extranjería que niega derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras inmigrantes, intentando mejorarla con un Reglamento que mantiene los aspectos más excluyentes de aquella y ligando la inmigración exclusivamente a la condición de mano de obra subalterna. Se anuncia también una reforma laboral y de las pensiones que no presagia una mejora ni en el trabajo ni en las pensiones.

El casi mantenimiento del déficit cero, frente al mantenimiento cero de la ingeniería contable del PP, se produce por la reducción de gasto social, algo que se percibe con claridad en el deterioro asistencial y operativo de la sanidad pública.

Las políticas de privatización siguen su curso. Por solo citar un caso, entre otros, el proceso de liberalización del ferrocarril ya en marcha, que supone la división de RENFE en dos, lo cual ha movilizado a la iniciativa privada para buscar el negocio posible. Ningún proceso de privatización, ni aquí ni en el exterior ha representado una mejora del servicio, ni reducción del precio de los productos o servicios, ni una inversión privada cuando se deterioran las infraestructuras ya que esto recae siempre sobre el presupuesto público. Privatizar beneficios, socializar pérdidas es uno de los baremos básicos para conocer el carácter de un gobierno.
Solbes se pronuncia, y sus tesis avanzan de acuerdo con la CEOE, contra la revisión salarial, conquista del movimiento obrero, a favor de los descuelgues de las empresas en los convenios, a favor del copago de los servicios públicos, en contra de una reforma fiscal que aumente la presión sobre las rentas del capital.

El conjunto de estas políticas –endeudamiento familiar, reducción del servicios públicos, precarización...- y otros fenómenos sociales vinculados al avance de las tesis neoliberales conforman ya una sociedad segmentada y más desigualdad, con lo cual sectores importantes de la población trabajadora corren el riesgo de caer en la pobreza y en la marginación social ya que más de un tercio de la población tiene una situación precaria y la incertidumbre de la falta de seguridad para sus proyectos de vida.

Debe producirse un revulsivo social y político que genere expectativas para cambios de fondo en un sentido de consolidación de derechos laborales y sociales conquistados antaño y hoy en la incertidumbre y defender avances igualitarios frente a las progresivas desigualdades que se están generando. Desde la izquierda no podemos aceptar ni un solo proceso más de privatización y lanzar una ofensiva social para mantener, ampliar y reforzar los sistemas públicos, tanto en servicios básicos para la sociedad –seguridad, educación, transporte, vivienda, pensiones- como en la recuperación y desarrollo de un sector empresarial público que dé consistencia y solidez a la economía, única forma de avanzar en un principio de democracia económica que impulse la coherencia social y fortalezca el sentido colectivo frente a la creciente individualización y aislamiento que se produce en el mercado de trabajo y en el conjunto de la sociedad. Las privatizaciones van contra un desarrollo social más igualitario, reducen la capacidad del Estado y hacen retroceder el concepto de democracia a parámetros en la que ésta es solo un elemento funcional para elegir gobiernos, pero no un instrumento para las decisiones económicas de fondo y la cohesión social.

Y con el gobierno del PSOE los acuerdos deben ser para avanzar propuestas de cambio y mejora en la vida de la gente y los desacuerdos para denunciar las políticas más conservadoras que éste promueve o consolida. Otra cosa sería, es, dejarse engullir por la vorágine de decisiones políticas y económico-sociales que nada tienen que ver con alternativas de cambio. En torno al Tratado se han visualizado dos concepciones radicalmente diferenciadas: la de un proyecto europeo conservador y no participativo y otro socialmente avanzado, plenamente democrático y que sitúe a Europa a la vanguardia en derechos sociales, en la lucha contra la guerra y por la paz y en recuperar la política en su sentido más genuino.

El PP y el PSOE han defendido, con matices, una parecida concepción de Europa. El PCE, IU y otras fuerzas políticas, otra. No son diferencias secundarias en el momento de abordar las iniciativas políticas, incluida la política de alianzas y los acuerdos con el PSOE. El PP está empujando para que sus políticas más conservadoras no se toquen y pone de relieve el éxito de las mismas en su etapa de gobierno. Competir en el mismo terreno, sin avances sociales que la ciudadanía detecte y apoye es favorecer las tesis populares de que, “gato blanco, gato negro”, solo puede haber un modelo económico, el de un mercado desregulado en todo con una mano de obra lo más barata posible y unos servicios progresivamente privatizados, que quiten a la gente derechos que una sociedad avanzada no puede perder sin caer en la degradación laboral y social.

Hace pocos años arremetieron contra el Estado del bienestar de Suecia alegando que no se podía mantener si se quería una economía potente y con capacidad de competir en el mercado. Las cifras de crecimiento y mantenimiento del Estado social en Suecia desmienten todos los augurios catastrofistas que se hicieron. Y en Suecia gobierna la socialdemocracia.

7. IU

El 22 de Enero se celebró el Consejo Político de IU en el cual se ratificó al coordinador general, sin llegar al 60% de los votos como era preceptivo, y se eligió una Presidencia y Comisión Permanente, no reflejando esta última la realidad numérica y mucho menos política de la Asamblea. Hemos estado de campaña y ahora falta ver cómo se concreta un plan de trabajo que saque a IU de la crisis en la que continúa sumida. El PCE, consecuente con la posición en la Asamblea y con su Resolución del CE de Enero defendió la candidatura de Enrique Santiago, que obtuvo el 46% frente al 54 de Llamazares.

Buen discurso de E. Santiago, a la ofensiva, defendiendo el proyecto de cambio que necesita IU. El Consejo, sosegado en las formas, no fue un impulso al relanzamiento de IU. Para el Partido, este relanzamiento político y organizativo es la tarea fundamental, sin descuidar el fortalecimiento y capacidad del Partido ya que sin ello IU puede ser cualquier cosa menos el proyecto que iniciamos y que continúa plenamente vigente. El próximo Congreso debe dedicar un amplio apartado a IU, en la línea de lo aprobado en la Conferencia Política de Organización, que es la base para el debate y las conclusiones congresuales.

8.- Convocatoria del Congreso.

El Congreso debe dar un salto cuantitativo, de participación, y cualitativo, en la calidad de los debates, en relación a la Conferencia pasada. Debemos discutir a fondo el carácter y papel del Partido en la actual coyuntura y con perspectiva estratégica. Los comunistas, ayer y hoy, no somos algo extraño a la gente que trabaja, vive, ama, sufre y estudia, ni tenemos intereses diferentes. Los que voluntariamente militamos en el Partido y creemos que es un instrumento útil para contribuir al cambio social, defendiendo unas ideas justas, no abdicaremos ni de nuestras convicciones ni de las responsabilidades morales y políticas que nuestros antecesores nos legaron en la lucha por la libertad, la dignidad y el socialismo. Y ejerceremos estas responsabilidades.

El próximo Congreso debe definir claramente el qué y el cómo trabajar en la sociedad y en los diversos instrumentos y movimientos sociales y políticos de los que ésta se dota para la defensa de alternativas al sistema capitalista. La lucha por una democracia plena y participativa y por una sociedad socialista es hoy más necesaria que nunca en una España conflictiva y en un mundo en que, habiendo los recursos técnicos, científicos y un desarrollo extraordinario de los medios de producción para generar una riqueza socialmente útil, conocemos lacras y desigualdades sociales que avergüenzan al ser humano.

El Congreso debe debatir y pronunciarse sobre cuestiones importantes de la sociedad española de acuerdo con la línea que marcó la Conferencia Política de Organización del pasado mes de Julio. La propuesta de trabajo es la elaboración de varias tesis, sucintas y claras, sobre estas cuestiones que, junto a decisiones de carácter organizativo y estatutario para definir con exactitud derechos y deberes de la militancia, y la correspondencia entre los mismos, en la línea de recuperar plenamente la coherencia colectiva, sin la cual el Partido no puede funcionar. Lo que se acuerde en el Congreso debe ser la guía de trabajo para todo el Partido ya que sin coherencia, es decir, sin la aceptación de la democracia interna no es posible una actuación que aporte trabajo, alternativas y propuestas hacia el exterior que sean creíbles.

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