Documentos PCE
Documentos PCE >
 

Comité Federal del PCE de 9 de octubre de 2004


Resolución del Comité Federal del PCE del 9 de octubre de 2004



Comité Federal del PCE / 09 oct 04

Aprobada por 69 votos a favor, 11 abstenciones y ningún voto en contra

1. El CF, a través del informe aprobado en el Comité Ejecutivo del pasado 11 de septiembre del 2004 y de esta resolución, concreta y desarrolla en la práctica los acuerdos de la pasada Conferencia Política de Organización, celebrada en julio.

2. IU ha convocado una Asamblea Extraordinaria para el próximo diciembre. Se ha convocado porque hay diferencias de fondo que deben superarse con el debate, la clarificación y desbloqueando una situación que ha llevado a IU a la parálisis. El PCE, como ha hecho siempre, apuesta a fondo para contribuir a la solución. La crisis moral y política que sufre IU sólo se superará con una salida política y organizativa unitaria basada en una línea coherente, en métodos democráticos y participativos y en un equipo de dirección adecuado a la situación, que ponga en marcha lo aprobado, haciendo coincidir lo que se decide con lo que se hace.

3. Hasta hace poco el mundo democrático y de la izquierda estaba sumido en el escepticismo. No se veía la forma de intervenir efectivamente contra el neoliberalismo con actitudes morales y políticas capaces de generar expectativas de cambio, movilizaciones amplias y coordinadas, un movimiento, en definitiva, para hacer frente a las políticas más conservadoras y reaccionarias del capitalismo actual. Los teóricos, intelectuales y políticos del neoliberalismo se lanzaron al asalto total y definitivo de los bastiones de defensa de un principio de planificación democrática en la economía, de un control del sistema financiero, de los derechos laborales y sociales, del comercio más justo, de una cultura y educación populares, de la paz contra la guerra y la economía de guerra.

Consideraron que tenían la fuerza económica, institucional, mediática y militar, y creyeron tener la sumisión absoluta ya que no la razón. Y nos encogieron políticamente, a pesar de que en un montón de países en el mundo las gentes luchaban por sus reivindicaciones y derechos.

Pero, tras un trabajo previo de partidos comunistas y de izquierdas, de organizaciones sociales y del desarrollo de una red de comunicación alternativa utilizando Internet, se produce un acto en Seattle que impide que la Organización Mundial del Comercio (OMC) tome una nueva medida arbitraria en defensa de los poderosos y contraria a los intereses de los trabajadores y pueblos.

Aquella acción fue el inicio de una resistencia progresivamente coordinada, fundamentada en las necesidades sociales, en la dignidad, en el principio de comprensión de lo que estaba ocurriendo y en la conciencia de los retrocesos sociales, políticos y jurídicos, y las necesidades de cambio.

Y nació el movimiento por otro mundo posible, que hoy cuenta en su haber con importantes logros organizativos de movilización y de propuesta.

4. La Asamblea de IU se convoca en un momento político complejo, en el que frente a una grave ofensiva neoliberal y belicista, se levanta en el mundo un contrapoder social y cultural popular, que se moviliza y articula para derrotar las políticas más reaccionarias en cada país y en el mundo, y crear otra realidad fundamentada en los derechos humanos de todos y todas, en la paz y en el desarrollo social y sostenible de los pueblos.

El PCE apoya todas las acciones que van en el sentido de cambios en la vida de las gentes, participando e impulsando las luchas sociales, como la de los astilleros ahora, y las que convoca el movimiento contra la globalización neoliberal. Es una obligación de todas las organizaciones del partido impulsar y fortalecer el movimiento contra la globalización neoliberal, en España, a través de las diversas formas que éste adopta, y contribuir con ello a que el Foro Social Europeo y el Foro Social Mundial den un nuevo salto en su capacidad de organización y de movilización.

5. El PP está en la oposición porque la movilización social y la voluntad política de millones de personas así lo han decidido.

La lucha contra la derecha orgánica (económica, cultural y política) es algo estructural en nuestra historia y en la actualidad. Por eso no cejamos ni un momento de trabajar por la derrota del PP, por sus políticas conservadoras, por su talante autoritario para abordar los problemas y querer imponerse a la democracia y a la sociedad.

No aceptamos tampoco políticas de derechas que, con el pretexto del “realismo”, nos conduzcan a aceptar como irreversibles determinadas decisiones políticas del gobierno del PSOE enmarcadas en una estrategia que pretende neutralizar el conflicto social y rearticular desde el gobierno una mayoría electoral que le permita una mayoría absoluta en la próxima legislatura. Cuando haya acuerdo habrá apoyo, cuando no crítica y denuncia. Esto será lo que definirá nuestra actuación. Pero más importante aún es tener capacidad de proponer, defender y organizar nuestras propias alternativas a la sociedad. IU es sólo el referente de su propia política, no la de los demás, con los cuales hay una relación de acuerdo y de desacuerdo de carácter político y programático.

6. El CF del PCE considera como una tarea urgentísima la recuperación del proyecto fundacional de IU, frente al intento de llevarnos al redil de lo políticamente correcto (por parte de sectores políticos y medios de comunicación), en un caso, o bien de imitar experiencias contradictorias y frustrantes que han ido de lo más alternativo en un pasado no muy lejano a apoyar guerras reales y reducir derechos sociales, laborales y políticos en el presente.

IU debe ser independiente y soberana en el fondo y en la forma. IU fundamenta su acción en un programa básico de referencia y en un programa político (o línea política) que emana de aquel, que se va elaborando y reelaborando de una forma democrática, sin apartarse del hilo conductor central, en función de las realidades y cambios políticos y sociales, concretando en cada momento prioridades, urgencias y propuestas, lo cual exige que IU defina con precisión una estrategia basada en construir una oposición solvente y creíble de izquierdas, que no rechaza acuerdos o pactos políticos parciales sobre cuestiones de interés mutuo.

La política de alianzas, o de acuerdos y apoyos, se fundamenta pues en todo lo anterior.

7. Los 7 ejes de la línea política:
- La defensa de una coherente estrategia democrática y socialista frente al neoliberalismo actual y, en su marco, la defensa y profundización de las libertades democráticas, no aceptando su recorte bajo ningún concepto.
- La contradicción capital-trabajo, con todos los elementos que giran alrededor (educación, sanidad, vivienda, pensiones, transportes públicos, derechos individuales y colectivos...).
- La ecología política, como conciencia crítica y guía de la economía y de las formas de producción.
- La igualdad de derechos y deberes. La igualdad real entre hombres y mujeres.
- El federalismo solidario y republicano, como conclusión de una etapa histórica.
- La paz como ausencia de guerra y capital directo en la inversión por el desarrollo social de cada pueblo y región del mundo.

8. Una IU federal. Una dirección colectiva. Una presencia pública plural fundamentada en la unidad de acción.

a) Es la hora de introducir cambios organizativos y de dirección por dos razones:

1) Acercarse más a un sentido de dirección democrática colectiva en la ejecución de la política aprobada, acorde con la intención no negada por nadie, de construir una formación política, que tenga las características de un Movimiento Político y Social (MPS).
2) La segunda razón, es que la situación actual de IU exige un esfuerzo colectivo que no puede recaer de forma especial en una persona, sino en un colectivo que cuente con el apoyo de la inmensa mayoría de IU y sea elegido en base a la aceptación del anterior apartado. La elaboración y la dirección colectiva son dos elementos imprescindibles.

b) En relación a la primera razón, es cierto que hay pocas experiencias, si las hay, de una formación política que funcione como un MPS. Quizás sea hora de iniciar el camino, teniendo en cuenta que actuar de forma fluida en una relación dialéctica entre el movimiento social –que no sólo con las organizaciones sociales, que tienen su propia dinámica- exige que la formación política IU sea democrática, participativa, seria y creíble ante la ciudadanía a la que nos dirigimos. Dicho en otras palabras, moverse bien, con respeto y autoridad política ganada por un trabajo eficiente que, fundamentado en el programa político y línea de trabajo, exprese dos imágenes: pluralidad y unidad de acción. Pluralidad en el debate y en la conformación de los equipos dirigentes, y unidad de acción para aplicar las decisiones aprobadas democráticamente.

En relación a la segunda razón, después de un largo período de personalismos y de decisiones tomadas al margen de las decisiones colectivas, es indispensable abordar la crisis actual con un trabajo político hacia la sociedad, que supere la etapa de una sola cara, una sola imagen que, además, por los resultados obtenidos, es en gran parte responsable de la situación que vive IU. Se trata de volver al proyecto inicial de IU.

Todo lo anterior significa que IU pasa decididamente a construir, política y organizativamente, un proyecto federal que actúa en todo el Estado con una misma voz colectiva, independientemente de que en cada federación se exprese en relación a realidades diferentes. Los órganos de dirección de IU, los de debate y aprobación de las políticas en cada momento, y los ejecutivos dimensionados a la realidad y necesidades, y con normas de funcionamiento que permitan expresar en profundidad los diversos puntos de vista, tomarán las decisiones que correspondan, las ejecutarán y verificarán su cumplimiento de forma sistemática.

En definitiva, de cara a la próxima Asamblea de IU, planteamos unas líneas de trabajo que refuercen la identidad de IU, la democracia y la formación de la voluntad colectiva, el programa y la elaboración colectiva, y las nuevas formas posibles de participación y acción política. Las líneas de trabajo serían:
§ Defender todas las formulaciones que hemos ido acumulando en el sentido de reformas políticas internas (papel de las áreas, rotación, carácter colectivo, equilibrio de género...) y exigir que se cumplan.
§ Revisar las pesadas estructuras que se han ido consolidando en el modelo organizativo de IU, que no se corresponden ni con los medios que tenemos ni, menos aún, con un movimiento político y social.
§ Relanzamiento de las áreas de elaboración.
§ Buscar formas de control y participación abiertas a la militancia difusa y, en general, a los sectores sociales que quieren debatir y acordar la política con IU; avanzar en una especie de democracia participativa que abra las decisiones concretas de IU –y especialmente su capacidad institucional- a los sectores a los que queremos dirigirnos.
§ Redefinir la forma de funcionar las áreas de elaboración, de manera que sean, junto con las asambleas abiertas, el vínculo que garantice que las alianzas sociales por la base son reales.

c) La situación actual de IU exige un acuerdo colectivo en relación a los diversos niveles de decisión: lo que es hoy la Comisión Permanente, la Presidencia y el Consejo.

Comisión Permanente: reducida y con las personas que, hoy, pueden relanzar la acción política y hacer frente a la crisis, con una forma de trabajo y con una imagen política creíble. 10-12 personas.

Presidencia: Lo anterior, con todos/as los/as coordinadores/as, más las personas que se consideren necesarias para abordar todas las responsabilidades que no dupliquen las de las áreas de elaboración. 35-40 personas.

El Consejo: lo anterior más las personas que se vean necesarias para una actividad parcial a nivel federal y las que sean elegidas en cada federación. 90-100 personas.

Coordinador/a del Consejo Político, con competencias reducidas y concretas: coordinar las tareas, entendiendo que la presencia pública será plural, en función de los temas a tratar, tanto en las ruedas de prensa como en entrevistas en medios de comunicación, o en la presencia en actos públicos, o internos, de las organizaciones.

Un buen funcionamiento colectivo no presupone una presencia unipersonal, sino abrir la brecha en los medios de comunicación que imponen una especie de “liderazgo” que excluye la presencia plural de IU en la sociedad. Es una cuestión a ganar: otras formas de hacer política exigen, además de las internas, ganarse el derecho a explicarse con varias voces.

El portavoz, en cada momento de las decisiones tomadas, es el/la portavoz de las decisiones colectivas, no el que exprese sus propias ideas a discreción. Cuando el sentido de dirección colectiva ha sido vulnerado arbitrariamente, es necesario reforzar los mecanismos de aplicación estricta de las decisiones democráticas.

9. El proceso asambleario debe enmarcarse en un debate sobre las iniciativas políticas y sociales actuales y de movilización en torno a los problemas más acuciantes: en primer lugar, mantener la acción solidaria contra la privatización de Izar y por los puestos de trabajo. No aceptamos las privatizaciones del gobierno del PP y no aceptaremos las del gobierno del PSOE. Por coherencia y por justicia. No es necesario privatizar y, mucho menos, liquidar Izar cuando hay alternativas y perspectivas de construcción naval, para la navegación, para plataformas marítimas diversas y para nuevas construcciones en tierra vinculadas al desarrollo de alternativas energéticas sostenibles. Es el momento de avanzar en diseñar nuevos espacios para la fabricación de productos necesarios, y no de liquidar un patrimonio técnico, una experiencia y una cultura industrial. Izar puede ser un referente para abordar otras realidades parecidas que afecten a sectores de trabajadores y trabajadoras, al equilibrio de territorios, a la creación de una riqueza económica y social necesaria.

En segundo lugar, potenciar y apoyar los debates y las movilizaciones por un empleo de calidad, por derechos inalienables conquistados por el movimiento obrero históricamente, por los derechos laborales de la juventud, especialmente, por una educación plena, integral, democrática, pública y laica, y por un sistema sanitario preventivo y curativo que supere los graves problemas de la situación actual, tanto en la consulta médica como en las listas de espera o enfermedades crónicas cuyo peso recae sobre las familias.

En tercer lugar, y no desvinculado de lo anterior, tenemos un gran reto: explicar que, desde nuestras sólidas concepciones de la construcción europea, es imprescindible que la izquierda intervenga para demostrar política e intelectualmente que el actual tratado de constitución no sólo no es un avance, sino un retroceso en la construcción de una UE política, fundamentada en las mejores tradiciones de la Europa democrática y social.

La Europa diseñada por los poderes económicos y políticos dominantes en el tratado, que no constitución, no es la Europa hoy necesaria y capaz de abordar con valentía los retos sociales, políticos, culturales y de paz que ésta y el mundo exigen. Y la izquierda no puede caer en la tentación de aceptar el mal menor, ya que en este caso ni tan siquiera es el mal menor. El proyecto de tratado, mucho más conservador que la mayoría de constituciones nacionales, debe ser votado en contra. Por ello, todas las organizaciones del PCE deben volcarse explicando con sencillez y claridad, en una campaña sistemática en la línea de lo que se hizo con las 35 horas, el por qué de un no, que no es sólo a un tratado lejano y que no nos afecta, sino que es a un tratado que puede lesionar gravemente intereses sociales, laborales y políticos de la mayoría de la ciudadanía.

La movilización y el voto en contra del proyecto de constitución no es una cabezonería izquierdista y marginal, ni una rutina más frente a la construcción europea de carácter conservador que predomina, sino la convicción de que la izquierda no puede plegarse acríticamente y sin lucha por una teórica relación de fuerzas adversas, que, por el debate que se está produciendo en otros partidos europeos, veremos si es real. Ni la izquierda política, ni la sindical, ni la social, pueden pasar sin pena ni gloria por una etapa en que las fuerzas actualmente dominantes en la UE quieren consagrar los elementos centrales de las políticas neoliberales. Políticas neoliberales menos brutales que en los EE.UU., por la situación social y política diferente, pero coincidente con las de EE.UU. en los grandes ejes de la política económica, militar y democrática.
Sólo el peso de la movilización de la izquierda puede cambiar, o matizar, las políticas conservadoras. En Europa es más posible avanzar que en EE.UU., pero si aquí vencen las posiciones más sociales, más democráticas y más pacíficas, eso tendrá una indudable influencia en las fuerzas del cambio que también existen en EE.UU.
Por tanto, además de la campaña de explicación, estaremos atentos para impulsar todas las movilizaciones que en España o en el conjunto de la UE se produzcan para defender una verdadera constitución democrática, que contribuya a construir otra Europa posible.

Recomienda esta web
Correo-e

 

PCE
Inicio | Favoritos | Contacto | Mapa | Ayuda | Afiliaciones | Lta Correo |
Optimizado a 800 x 600 pixeles