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Informe al Comité Ejecutivo del PCE


Texto completo del informe



Comité Ejecutivo del Partido Comunista de España / 11 sep 04

Aprobado por 31 a favor, 4 en contra y 3 abstenciones

Este informe es la continuación de otros informes en los que se ha analizado la realidad política de los últimos meses y, especialmente, es el informe que intenta concretar los acuerdos de la Conferencia del Partido, celebrada a principios de julio. Los acuerdos de la Conferencia Política de Organización son la posición colectiva del PCE, igual que este informe.

Ante la próxima asamblea extraordinaria de IU, hay dos reflexiones iniciales: ¿Por qué se convoca a un año vista de la VIIª y cómo debe producirse el proceso y la propia asamblea?

· Se convoca ante el fracaso político, organizativo y electoral de IU.. IU ha perdido ante una parte mayoritaria de la ciudadanía de izquierdas la credibilidad política. No se ve a IU como un colectivo con una identidad clara, reconocible y necesaria. Ante la gravedad, que nada ni nadie puede enmascarar, se convoca la asamblea.

· Nada sería más inútil para lo que pueda volver a representar IU, y sería un signo definitivo de degradación política, orgánica y electoral, hacer un proceso asambleario de mucha agitación verbal y nominal para dejarlo todo tal cual está en la actualidad. Un cambio de imagen nominal y oportunista sólo serviría para agudizar la crisis.
La Asamblea debe aprobar una política clara, concreta y sucinta, métodos democráticos para ejecutar lo aprobado y elegir a las personas adecuadas que se crean el fondo y sean capaces de explicarlo a la sociedad.

Consecuentemente con las dos reflexiones anteriores, el proceso de debate y la toma de decisiones en este proceso y en la propia asamblea deben hacerse con la máxima participación, claridad y sentido democrático, como la única forma de que IU vuelva a interesar y a generar expectativas, esperanzas e ilusión en un amplio sector de la izquierda que hemos representado en otras ocasiones, que queremos volver a representar y que pretendemos ampliar sin fijarnos ningún límite a priori.

IU ha sido, en su corta historia, un lugar de encuentro social, político y cultural organizado, en el cual han coincidido colectivos y personas que proceden de los movimientos asociativos clásicos y otras y otros que aportan nuevos análisis, nuevas concepciones y nuevas prácticas, frente a los viejos y nuevos mecanismos de explotación, control y dominación del capitalismo en su actual fase más radicalmente neoliberal. IU ha perdido en gran parte la capacidad de continuar siendo lugar de encuentro y debe recuperarlo. Por eso, y por la necesidad objetiva de la existencia de una IU independiente y plural, es preciso recuperar el terreno perdido y avanzar para salir de la actual orfandad en la que se encuentra tanta gente, que no se referencia desde la izquierda en el PSOE ni en otras opciones de ámbito limitado.

Es necesaria una izquierda sólida y creíble. Depende de nuestro debate que IU vuelva a serlo. Algunas aportaciones para ello:





1/ Caracterización de la coyuntura política.

El mundo está mal, a consecuencia de las políticas neoliberales y belicistas, especialmente después de los 4 años de la Administración de Bush. El terrorismo que el imperialismo potenció a principios de los 80 contra el comunismo, se ha extendido como una lacra en todo el mundo. La guerra y ocupación de Iraq ha abierto la Caja de Pandora en aquel país, en todo el Oriente Próximo y en amplias zonas.
La matanza de Atocha tiene una relación directa con la guerra de Iraq, con la de Afganistán y con las actitudes de dominio que los EE.UU. y sus aliados mantienen.
No se solucionan los problemas económicos, sociales, sanitarios, educativos de una parte cada vez más amplia de la humanidad. Ni los ecológicos. Los enfrentamientos étnicos y tribales, detrás de los cuales siempre están los intereses económicos, el control de las materias primas, el dominio geoestratégico, se acentúan. La matanza en la escuela de Beslán ejecutada por terroristas fanáticos es consecuencia de esta situación, precedida por el hundimiento de la URSS. La responsabilidad recae sobre los terroristas y sobre quienes les mueven, pero también sobre Putin que, lo mismo que en el teatro Dubrovka de Moscú, ha tratado con el mismo rasero a terroristas y víctimas.

Hay, sin embargo, en América Latina, en Europa y en otras partes, signos de que sectores cada vez más amplios de la sociedad no están dispuestos a aceptarlo todo, y toman conciencia y se movilizan. Un signo esperanzador para trabajar pacientemente y sin pausa por un mundo mejor. En España el partido que apoyó la guerra ya no gobierna.
El PP está ya en la oposición, fruto de la movilización contra su política. Su derrota, cuestión de higiene democrática, ha cambiado el clima político. La lucha contra las políticas conservadoras del PP y del conjunto de la derecha (económica, intelectual, comunicacional...) se hace en un marco diferente al existente hasta el 14M. Hoy gobierna el PSOE, consecuencia de su victoria electoral el 14M, que le da la mayoría relativa, y por el voto favorable a la investidura de Zapatero de Izquierda Verde (IU-ICV) y de ERC. Las políticas de IU deben hacerse de acuerdo con la nueva realidad, tanto en la oposición al Gobierno como en los posibles acuerdos con él.

El Gobierno ha tomado decisiones políticas importantes que hemos apoyado: la retirada de las tropas españolas de Iraq; la liquidación del Plan Hidrológico Nacional; el anuncio del cumplimiento del compromiso de Kyoto; la eliminación en los PGE 2005 de la Ley de Acompañamiento (verdadero cajón de sastre, que el PP había utilizado para introducir sin debate político muchas medidas que afectaban a un montón de leyes); desarrollo de la legislación sobre violencia de género; y otras cuestiones de un cierta entidad. La aceptación inmediata de los resultados del referéndum en Venezuela, al contrario de la actitud que mantuvieron anteriormente el PP y dirigentes del PSOE en asuntos ta importantes como el golpe de estado del año 2000, es un signo y un cambio positivo en la política exterior.

Sin embargo, la retirada de tropas de Iraq se hace casi paralelamente al envío de tropas a Afganistán; la liquidación del PHN pone en marcha una serie de medidas que deben analizarse y cuantificarse para saber si las alternativas se ajustan a las necesidades reales del reparto de agua; el anuncio del cumplimiento de Kyoto contiene todavía serias dudas sobre su concreción; la eliminación de la Ley de Acompañamiento de los PGE 2005, que es en sí positiva, no entra en la estructura principal de unos presupuestos que continúan teniendo un enfoque conservador, en la medida que gastos e ingresos del Estado para las políticas sociales y para las inversiones están fijados por leyes fiscales, del suelo, de vivienda y otras, que han sido criticadas duramente cuando las aprobaba y aplicaba el PP, pero que no han cambiado en nada.

En la campaña electoral Zapatero afirmó con claridad que el Gobierno del PSOE, si ganaba las elecciones, no iba a intervenir en las privatizaciones, ya que esto pertenecía a la negociación entre las partes. Esta afirmación, sorprendente, ya que lo que se privatiza es siempre lo público, competencia del gobierno, junto con una serie de líneas de trabajo marcadas por el equipo de economía del gobierno y por Solbes en particular, fija los límites de la política económica del gobierno, que ahora tendrá que enfrentarse a la crisis de los astilleros, que son públicos, y tomar decisiones para su privatización o no, y para el mantenimiento de los puestos de trabajo. El PCE apoya todas las movilizaciones de los trabajadores y trabajadoras de los Astilleros y llama a todos sus militantes y organizaciones a expresar su más plena solidaridad con ellos/as. O sobre la privatización de Renfe que está en el horizonte. Sin agotar los temas relacionados con la coyuntura, en este caso económica, con las derivaciones sociales y políticas pertinentes, el problema de fondo para el apoyo total o parcial a una política presupuestaria y económica en general reside, no sólo en si hay aumentos cuantitativos en determinadas partidas presupuestarias (sanidad, vivienda, educación...), sino en si hay voluntad política o no en modificaciones legislativas adecuadas a las críticas que se han hecho al PP en políticas laborales, fiscales, de suelo, vivienda, sanidad, educación, infraestructuras, privatizaciones. Los límites de actuación del gobierno, en el marco de su programa y de su filosofía económica, no muy alejada en los grandes asuntos de la del PP, no son los límites de actuación de IU, ni de sus reales o potenciales acuerdos.

En otros temas, como la federalidad, la inmigración, o la defensa, hay también importantes incógnitas, en unos casos, y certidumbres negativas en otros. Por ejemplo, en el tratamiento que Bono hace de la situación colombiana. En el momento en que el presidente Uribe, impulsado y sostenido por EE.UU., apoya una línea de actuación político militar, que pretende el exterminio de la izquierda colombiana, como se hizo ya en otros momentos en que ésta aceptó la negociación y el reciclaje hacia la política, Bono apoya a Uribe, siguiendo la política del PP.

En una cuestión tan importante para la convivencia política y humana como las reformas del Estado, es ya imprescindible conocer exactamente qué política hará el PSOE en esta legislatura. ¿Potenciará un debate de carácter federal para atender rumores que de vez en cuando se escapan de algunos socialistas, desarrollará asimetrías más allá de las naturales y lógicas en un Estado multinacional como es España, reconocerá y homogeinizará nacionalismos inexistentes, fortalecerá elementos de escasa perspectiva federal, por no decir centralista? Es la hora de la verdad para intentar cerrar democráticamente un ciclo histórico que, a nuestro entender, sólo puede culminar positivamente con el federalismo.

En el tratamiento de la emigración, no es suficiente con tomar algunas medidas, fruto de la presión migratoria, para hacer frente a la políticas erráticas y conservadoras del PP. El centro izquierda, la izquierda y las fuerzas sociales y políticas más consecuentes en este tema, deben pasar de las medidas coyunturales y de la retórica a los hechos, analizando bien el problema y tomando decisiones.

La emigración es un gran asunto para una sociedad y da pié para todo tipo de demagogias. Por esto es preciso desentrañar la realidad de ésta en su profundidad. El capitalismo y, en especial, su versión neoliberal, es el responsable de migraciones masivas que desertizan humanamente zonas enteras. Esto empobrece a los países emisores, sin mejorar su realidad económica estructural, ya que los envíos de divisas de los emigrantes no operan en cambios reales. Las migraciones masivas. Las muertes de inmigrantes en las pateras o cajas de camiones, manipulados por mafias criminales, son el resultado del saqueo económico de materias primas y capitales, del armamentismo, de la corrupción, de la falta de educación y sanidad, de la explotación infantil, de la huida de cerebros, de técnicos y de gente preparada profesionalmente.

La solución sólo puede ser en un doble sentido: el desarrollo de los pueblos empobrecidos, con programas de educación básica, sanidad de choque y preventiva, de agua potable, de alimentación, de intercambio comercial justo, de infraestructuras básicas. No son las decisiones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) las que darán solución a los problemas, al contrario, sino las que se derivan de los análisis del Plan de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que hacen un buen diagnóstico y enfocan las salidas.

No se trata de criticar el neoliberalismo desde una concepción caritativa que no entra en el fondo del problema, con el morbo ante la patera, sino de exponer con claridad y frialdad los problemas de fondo, las responsabilidades y las alternativas.

La segunda parte es la aplicación de todos los derechos y deberes que emanan de las leyes a las poblaciones migrantes. Derechos laborales y sociales que equiparen la realidad del trabajador y trabajadora emigrante con la de los trabajadores y trabajadoras de aquí, por justicia social, para evitar la sobreexplotación de una reserva de mano de obra barata, con el consiguiente dumping social, y para prevenir graves problemas de convivencia entre trabajadores, algunos de ellos apuntando ya en el horizonte.

La solidaridad y el internacionalismo sólo pueden desarrollarse en un sentido democrático y de izquierda, en el marco de la unidad de la lucha de clases. Y esto es una tarea de la izquierda.

Son muchos los interrogantes en relación a aspectos importantes de la política del gobierno del PSOE. No se puede avalar una política general como si el PSOE estuviera gobernando prácticamente con nuestra política.

Ante la nueva realidad, ya no gobierna el partido orgánico de la derecha, sino un partido de centro-izquierda que pacta cosas muy importantes y decisivas con la derecha económica, IU no tiene una línea política coherente, ni con la realidad, ni tan siquiera con lo que se aprueba democráticamente en sus órganos. La práctica de IU no se corresponde con los papeles aprobados, ni es fruto de un análisis, de un debate y de decisiones democráticas. Este verano hemos asistido, como en otras ocasiones, a tomas de posición de representantes de IU y, especialmente, del coordinador general, que no tienen nada que ver con los acuerdos colectivos.


2/ Recuperación del proyecto inicial de IU.

Hay opiniones que argumentan que ha llovido mucho desde abril de 1986, y que la nueva situación, fruto de un proceso de aciertos y errores, de avances y retrocesos, de crisis internas y de pérdida de credibilidad, exige un cambio de fondo y de imagen de IU. Esas opiniones, que merecen el mismo respeto que otras si se plantean abiertamente, democráticamente y sin dobles lenguajes, vienen a resumirse en que IU debe cambiar su carácter y su relación con la sociedad, ya que los problemas hoy son otros, muy diferentes a los que analizamos hace 18 años. Por tanto, concluyen, que se debe ir a una refundación de IU con otros presupuestos teóricos, políticos y organizativos, y soltar el lastre de pensamientos y prácticas que son del pasado. Esto no se dice muy claramente en las reuniones orgánicas, pero se aplica de facto en las comparecencias públicas de algunos dirigentes de IU, especialmente del coordinador general.

Oficialmente ya no se habla de refundación ni de partido verde, porque la reacción de la militancia ha sido contundente, pero se trabaja para ello.

Como no es bueno que una verdad a medias, o mensajes sesgados, siempre bien recogidos por determinados medios de comunicación que tienen interés en que IU no se fortalezca hasta el punto de ser decisiva, pero sí lo suficiente para mantenerse como una reserva de votos si conviene en algún momento, es necesario aclarar en el interior de IU y para la opinión pública, la que todavía nos escucha, que cuando hablamos de recuperación del proyecto inicial nos referimos a principios y valores políticos, a estrategias y tácticas concretas que nos sirvan para hacer frente y solucionar en lo posible los problemas inmediatos de la gente, sin abandonar el impulso moral y político para otro tipo de sociedad, más democrática y tendencialmente socialista.


3/ Consecuentemente con el punto anterior, el proyecto de IU debe ser independiente en el fondo y en la forma.

La principalísima tarea de IU es ser capaz de actuar en el día a día de la política con propuestas entendibles que partan de un programa, el de IU, intentando aglutinar, unir y hacer converger en torno a los ejes de este programa a sectores sociales y a personas que, sin estar organizadas en IU, proponen y defienden cosas parecidas, o pueden sentirse identificadas con IU como referente político de la izquierda llamada transformadora, que recoge lo fundamental de los cambios revolucionarios que históricamente han orientado la política de la izquierda, adecuándola a la nuevas realidad del siglo XXI, descartando visiones triunfalistas de la historia tanto como actitudes de claudicación moral y política ante las dificultades que genera el actual capitalismo.

IU tiene un programa detallado que analiza los problemas y propone alternativas. Este programa es el de referencia en cualquier circunstancia en la que la acción política tiene que fajarse y ofrecer alternativas, incluso presupuestarias, a los asuntos que en la sociedad exigen decisiones políticas, se esté en la oposición o en el gobierno.

El programa de referencia debe tener como elemento ejecutivo un programa político, fruto de la línea política que en cada momento se defienda después de analizar la realidad concreta. La concreción política de un programa es elemental para poder jugar en tiempo real en un campo en el que hay fuerzas políticas hegemónicas y medios de comunicación que defienden lo que hay, con actitudes más o menos sociales o asistenciales, o con políticas más conservadoras o más avanzadas en cuestiones que afectan a la vida y a la libertad de las personas, según gobierne uno u otro polo de las fuerzas hegemónicas.

Saber como actuar en cada momento demostrará la capacidad o la ineptitud de una organización para saber lo que es necesario y posible en cada coyuntura, y para impulsar la política de movilización social, cultural e institucional que conviene hacer. Ahí está el quid de la cuestión de la independencia, soberanía y defensa de la identidad propia, tanto en los contenidos como en las formas.

La política de alianzas, en primer lugar sociales, aunque también políticas, es un instrumento imprescindible para intentar que tus propuestas y proyecto avancen, a partir de la relación de fuerzas existente, intentando mejorarla a tu favor con las iniciativas y acuerdos pertinentes, sin perder tu personalidad. El ABC de una política de alianzas es, siendo consecuente con tu programa de referencia y con tu línea y programa político, hacer avanzar tanto como sea posible tus propuestas, sin entregarte a cambio o ser subalterno del partido político mayoritario.


4/ Sobre la identidad de clase

Cuando se habla de ella, inmediatamente saltan a la palestra los intelectuales orgánicos del sistema para descalificar un proyecto, argumentando falsamente que ya no existen las diferencias o que la lucha de clases es algo del más remoto pasado. Desgraciadamente, a estas tesis también se apuntan sectores de la izquierda que hacen un análisis erróneo de los fenómenos sociales que afectan a una sociedad económicamente desarrollada como la nuestra.

La identidad de clase arranca del antagonismo capital-trabajo y no la inventamos los comunistas. Existe en la realidad. La identidad de clase se fundamenta en los valores y principios económicos, sociales y culturales, que el movimiento obrero organizado y la izquierda en su lucha histórica por la emancipación y justicia social, por la libertad y la democracia, y por otro tipo de sociedad de raíz socialista, han ido creando. Cuando hablamos de identidad de clase nos referimos, en primer lugar, al mundo del trabajo, al trabajo que tiene cada persona y en qué condiciones lo realiza, hablamos de empleo digno con derechos sociales, que atiendan adecuadamente la educación, la salud, la vivienda, las pensiones, la cultura y todo lo que haga la vida de las personas más digna y más feliz dentro de las posibilidades colectivas de cada momento.

Con ello nos enfrentamos al mercado que el neoliberalismo quiere sin ningún control político democrático, al tipo de sociedad capitalista que sume en la miseria a zonas enteras del planeta, a las migraciones masivas fruto del mercado, que excluye a millones de seres humanos de una vida modesta pero digna, al desarrollo de un ejército de reserva de mano de obra barata, para reducir salarios y derechos y, en resumen, a un tipo de sociedad que genera miserias de todo tipo, xenofobias y racismos, violencia y guerra. Con sólo repasar el mapa de desarrollo humano en el mundo, facilitado anualmente por las NN.UU., comprobaremos que no sólo no exageramos, sino que utilizamos la más rigurosa austeridad argumental. Si no hay desarrollo económico y social, y una más justa distribución de la riqueza, las migraciones masivas descontroladas desbordarán cualquier legislación que no tenga como elemento central programas de desarrollo en las zonas deprimidas y empobrecidas.

Quede claro pues que el hilo conductor que fundamenta nuestro proyecto es situar al ser humano en el centro de una política de clase, anticapitalista, y que aspira a impulsar la democracia y el socialismo, en torno al cual se estructuran los elementos centrales de una línea política transformadora o revolucionaria.


5/ Ecología política de izquierdas.

Recitar como loros que IU es un proyecto rojo, verde, violeta, blanco.., es la señal más evidente de que no hemos sido capaces de explicar políticamente que IU es un proyecto global que aborda los aspectos fundamentales de la vida social y económica. La ecología es inseparable de la economía, del tipo de producción, de las energías utilizadas, de la vida social de las gentes. La ecología política de izquierdas hace tiempo que ha empezado a desvelar que la destrucción medio ambiental no es una necesidad, un peaje insoslayable para el desarrollo material y espiritual. Hace tiempo que se denuncia y se articulan planes desde la ecología política de izquierdas para frenar y reducir la degradación ecológica, entendiendo que ésta está fundamentada en un sistema de producción y consumo depredador y no en la creación de bienes y servicios socialmente útiles, durables y reciclables.

Son estos los elementos que deben formar parte de los análisis y propuestas políticas de IU ya que la economía, la ecología y la política forman un todo inseparable. A veces, hay contradicciones entre lo que se dice y hace cuando se asumen tareas de gobierno. Supérense esas contradicciones con una relación fluida con los movimientos ecologistas de izquierda y, sobre todo, con la práctica.

6/ Feminismo de izquierdas.

Exactamente como en el punto anterior, nos encontramos que si el feminismo de izquierdas no es parte elemental de un proyecto transformador y revolucionario, éste adolece de un componente esencial que afecta, nada más y nada menos, que a la mitad de la humanidad. IU ha tenido en cuenta este componente desde su acto fundacional, aunque también en este asunto aparecen contradicciones en el momento de aplicar consecuentemente el principio de igualdad, contradicciones que sólo serán superadas realmente potenciando las responsabilidades de la mujer en las tareas políticas ejecutivas, facilitando su participación con normas y métodos de funcionamiento que no estén basados en una división del trabajo objetivamente discriminatoria, en horarios que condicionan la actividad social, política e institucional y, en definitiva, en una concepción conservadora de la sociedad basada en los valores que el papel hegemónico del hombre ha impuesto históricamente y que exigen a la mujer papeles subordinados.

El problema de fondo no es defender una igualdad abstracta, sino convertir la igualdad jurídica y política existentes en el papel en igualdad social, laboral y económica reales. Por eso hablamos de feminismo de izquierdas para concretar valores que pretenden cambiar la realidad actual de discriminación de la mujer en el marco de un cambio político, social y cultural de toda la sociedad, teniendo en cuenta, asimismo, las luchas y experiencias del conjunto del movimiento feminista.


7/ Democracia participativa.

Hay otras políticas posibles a las neoliberales, políticas posibles que se basan en la democratización plena de la economía y de todos los instrumentos que la desarrollan.

En la actual coyuntura neoliberal se intentan liquidar o reducir derechos laborales, sociales y políticos que son consecuencia de las luchas del movimiento obrero y de la izquierda. Las victorias democráticas que hicieron avanzar condiciones de vida más dignas en casi todo: trabajo, educación, vivienda, sanidad, seguridad social.., son cuestionadas por el sistema que considera que esas condiciones de vida son demasiado generosas para la mayoría y reducen su tasa de beneficios, no sólo en cada país sino en el mercado globalizado en el cual actúan. Quieren pocas leyes sociales y una férrea disciplina laboral que ponga a cada país a disposición de los grupos financieros, industriales y comerciales que actúan a nivel internacional, sin que las legislaciones nacionales o comunitarias, en casos como la UE y otros, impidan el máximo beneficio en el mínimo de tiempo.

Esto representa una reducción de todos los parámetros democráticos conocidos, una laminación de leyes asentadas en los procesos de desarrollo económico capitalista en el marco de una relación de fuerzas en la que la lucha de clases impuso derechos y deberes.

La única forma de enfrentarse desde la izquierda a este progresivo avance de ideas, políticas y legislaciones neoliberales que recortan y liquidan derechos es potenciando la lucha social, política y legislativa, la solidaridad y unidad internacionalista y el desarrollo de una democracia participativa.

Es la política la que debe decidir sobre la vida de las personas y no la “mano invisible” del mercado, que es una mano perfectamente manipulada, aunque a veces en su quehacer errático produce desastres económicos y financieros, incluso para sus propios mecanismos de funcionamiento.

Aquí, como en otras cuestiones, sobran palabras y faltan hechos. Se notan las propuestas tramposas de los que en nombre de la democracia manipulan la conciencia y hacen súbditos dóciles en vez de ciudadanos en la sociedad, o brazos de madera en vez de militantes en las organizaciones políticas y sociales. La política no tendrá credibilidad para una participación activa más amplia, si no se avanza en hacer del ciudadano y de la ciudadana actores activos de la vida social diaria. De otra manera, la política se verá como el lugar donde medran unos cuantos, sin rendir cuentas a nadie.


8/ La Paz.

El fin de la guerra fría y de los bloques no ha representado un paso adelante ya que los problemas existen, se agudizan y se pudren sin solución. EE.UU se ha convertido en el único referente militar del mundo, acompañado por satélites (fue el caso de España en la guerra de Iraq) o por reticentes sin alternativas reales (Alemania, Francia, Rusia...). Esa es la realidad actual. La paz no es sólo la ausencia de guerra, con ser ello fundamental, sino el desarrollo social y humano sin el cual no hay seguridad, ni diálogo entre culturas e ideologías diferentes, ni un intercambio político, económico y comercial justo, con una legislación internacional aceptada y respetada por todos los países.

Sólo puede haber seguridad y paz estable y permanente si todas las partes del planeta van accediendo progresivamente y sin pausas a un desarrollo social y a una vida digna. Por eso, el internacionalismo solidario entre todos los pueblos, que sólo puede venir de la mano de las fuerzas más consecuentemente democráticas y de izquierda y otras que parten de un impulso moral humanista, en casos religioso y en otros no, es la vía fundamental para fortalecer los movimientos alternativos que se dan cita en cada país y en el mundo contra el capitalismo. La heterogeneidad y pluralidad de los movimientos es su fuerza, aunque, a veces, sea complejo llegar a alternativas unitarias para la defensa de un programa político básico y para la movilización. No nos cansaremos de repetir que sin el acuerdo político del Foro Social Europeo de Florencia en noviembre de 2002, no hubiese habido 15-F contra la guerra y por la paz. Había gente incrédula que no confiaba en llegar a un acuerdo de tan vasto alcance pero, en política, como en otras cosas, la voluntad y la convicción pueden obrar milagros si se actúa con inteligencia sobre una realidad madura ya para aceptar determinadas propuestas y organizarlas.

Frente a todos los problemas sociales, ecológicos, de terrorismo de estado o integrista, de violación de leyes, debe potenciarse la movilización global. Ha habido grandes manifestaciones en EE.UU. contra Bush y sus políticas, el pueblo venezolano ha ganado un plebiscito, impuesto por los enemigos de los cambios sociales, en América Latina avanza un sentido de soberanía colectiva para solucionar sus problemas más acuciantes. El mundo se mueve.


9/ Una IU Federal.

Actualmente IU no es ni federal, ni confederal, ni unitaria. Es un marco para el encuentro de posiciones políticas que se mueven más por la inercia de cada parte que no por el impulso colectivo.

Hace mucho tiempo ya que quedamos en que IU debía ser un proyecto federal, unitario en su acción en todo lo que es el desarrollo de iniciativas y propuestas comunes de carácter general y autónomo en el desarrollo de la política general en cada ámbito federativo y en la libertad para desarrollar actuaciones basadas en realidades diferentes, según el desarrollo económico, social, la diversidad cultural, la variada existencia de relaciones de fuerza entre los partidos existentes, el entramado asociativo, la concentración o dispersión demográfica, etc...

IU no tiene actualmente un impulso federal porque la dirección federal no tiene ni capacidad ni autoridad política unificadora. No es creíble por casi nadie aunque haya un sutil tejido político-organizativo de carácter personal que funciona desde el conservadurismo y desde la defensa de su territorio.

Esto debe terminar. Sólo el federalismo organizativo y político, con órganos de dirección creíbles y personas que unan, puede terminar con esta situación de progresiva degradación y desmembramiento de IU. No se trata de excluir a nadie que tenga voluntad de estar en IU y de defender su proyecto, pero si de escoger bien a los hombres y a las mujeres que como colectivo son capaces de llevar adelante el carro.

La IU que debe surgir de la próxima asamblea debe ser participativa y democrática, con una proyección política creíble para la sociedad a la que se dirige. Debe tener un sentido colectivo en su trabajo interno y, sobre todo, público, erradicando los personalismos que hoy la ahogan y potenciando la pluralidad interna desde la unidad de acción en la aplicación de las decisiones colectivas.

IU debe verse como una formación política seria, organizada, independiente y democrática, que tiene dirigentes, en plural. A partir de ahí, recuperar la idea inicial de que IU sea un movimiento político y social organizado debe ser una tarea de toda la organización. Pero eso significa entender bien los conceptos y las cosas y actuar en consecuencia: cuando hablamos de movimiento político social lo hacemos desde una vertiente clara, IU es una formación política cuya forma de organizarse, debatir y actuar parte de un programa político y de una concepción transformadora para el cambio social. Tiene, por tanto, una clara entidad de relación política con la sociedad y de representación democrática con una parte de ésta. Los movimientos sociales existentes tienen su propia personalidad, formas de organizarse y de actuar. IU asume dos cosas; el trabajo convergente y unitario con el movimiento social y la defensa de todos los aspectos reivindicativos o de denuncia de éste, convergentes o no antagónicos con el programa político propio. Y cada uno en su casa. La vertiente social de la formación política de IU viene determinada por la fluidez y buena dialéctica con el movimiento social, lo que haría de IU una organización sólida en sus cimientos políticos y capaz de palpar, captar y defender los elementos esenciales de cambio que hay en diversos ámbitos sociales. Cuando hablamos de movimiento político social, hablamos pues de realidades políticas, organizativas y culturales y no de quimeras idealistas sobre la sociedad en asamblea permanente.

Si IU no está organizada en todos los ámbitos de forma democrática, participativa, es decir, dando la palabra a sus afiliados con todos los derechos y a los simpatizantes para que expresen sus opiniones, no hay posibilidad ninguna de crear una organización numerosa y moderna, capaz de superar el déficit democrático profundo que hay entre los partidos y grandes organizaciones sociales y la sociedad. Este es nuestro reto.


10/ De acuerdo con todo lo anterior IU luchará por la concreción ya de un federalismo de izquierdas que, además de descentralizar el poder político, lo democratice, acercándolo a los ciudadanos. IU debe hacer el máximo esfuerzo para salir de la permanente e inacabable historia, trufada de historietas insignificantes, que hace que la política española centre una gran parte de su tiempo en debates que poco interesan a la ciudadanía seria y consciente y que mantienen en la sombra aspectos de la vida económica, social y política que deberían estar en primerísimo plano siempre.

Defendemos el federalismo de izquierdas y, en consecuencia, republicano y solidario, forjado en las experiencias de un siglo y medio de luchas y, especialmente, en aquel momento histórico frustrado de la II República Española en el que parecía posible un proceso convergente, creador y revolucionario entre la clase trabajadora, la cultura y la ciencia.

En el momento actual es imprescindible no olvidar que toda conquista social y democrática lleva el sello revolucionario de los que luchan y que ello es un patrimonio a defender y ampliar, a no dejarse arrebatar.

La II República Española fue una conquista popular que intentó acabar con siglos de ignominia y abrir una nueva etapa. Hoy, por encima de discursos trufados de inexactitudes, medias verdades, cobardías políticas y aventurerismos infantiles, sino fueran al mismo tiempo peligrosos, es necesario construir el Estado Federal solidario como marco de convivencia, unidad democrática en la pluralidad y el sentido universal que siempre defendió la izquierda real.

La organización federal y republicana que defendemos debe ser, además de la forma de Estado, el marco para la concreción de las luchas por una política económica, social y cultural, fundamentada en los intereses y derechos de la clase trabajadora y sectores populares.


11 / Finalmente, y para avanzar el trabajo en lo inmediato y en el proceso asambleario, algunas cuestiones:

· Necesidad de una elaboración realmente colectiva del documento base de la Asamblea, que debe ser conciso y concreto y permitir un debate en la propia Asamblea que no venga marcado por bloques estratificados, sino por los asuntos fundamentales para IU en el plano político y organizativo.

· Puesta al día en el documento organizativo de los instrumentos de participación colectiva, para que la Asamblea sea el inicio, a todos los niveles, del programa político marco para enfocar los próximos procesos políticos y electorales y el instrumento para ampliar, fortalecer y desarrollar alianzas sociales y políticas y para superar los errores cometidos que, hasta el momento, han hecho fracasar el desarrollo de IU como Movimiento Político y Social. La elaboración colectiva, las Áreas de trabajo, la asamblea en cada ámbito, deben impulsarse con planes organizativos y políticos que sean verificados permanentemente.

· Constitución de una comisión plural que intente configurar una candidatura lo más unitaria posible, que propicie la elección de una dirección y de un/a coordinador/a renovados para que todos los componentes colectivos de IU y todos los afiliados y todas las afiliadas se sientan reflejados y representados.

· Puesta en marcha de forma inmediata de todos los acuerdos de movilización que emanen de las necesidades objetivas de la realidad española, de los acuerdos de los movimientos en los que participamos a nivel internacional y, especialmente, de una campaña por el NO al actual proyecto de Constitución Europea que active al conjunto de la organización, propicie convergencias sociales y haga frente al intento de identificar la crítica al actual redactado, que es un serio retroceso en la propia calidad de la democracia burguesa actual, con una actitud antieuropea. Sin cambios estructurales en los métodos democráticos y de participación, en las políticas laborales, fiscales, sociales y públicas, de seguridad y defensa, la UE no será un referente político sólido en cada país y en el mundo, y no podrá ofrecer alternativas de fondo a los problemas.

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