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Resolución de la Comisión Permanente del PCE 14 jun 04


Tras las elecciones europeas del 13-J



Comisión Permanente del Partido Comunista de España / 14 jun 04

1. La abstención ha sido el partido ganador de las pasadas elecciones europeas. La construcción europea no puede ser sólida si se hace a espaldas de una ciudadanía a la que se margina en los debates de fondo, y se le pide el voto para aprobar las decisiones que, previamente, han decidido las clases dominantes europeas, de pretendidos signos ideológicos diferentes, aunque con intereses parecidos. Empieza a haber una incompatibilidad profunda entre el neoliberalismo que pugna por imponerse totalmente en Europa y la democracia.

2. En España se fortalece y amplía el bipartidismo, a causa del derrumbe de IU y de otros partidos de ámbito nacionalista, dando como resultado una situación política en la que cada vez es más clara la subalternidad a las políticas de los partidos mayoritarios y, consecuentemente, el reforzamiento de una misma política en los grandes asuntos, practicada con sensibilidades diferentes.

3. Los resultados en Europa son desiguales en lo que respecta a los partidos que forman parte de la Izquierda Europea, recién constituida el pasado mayo. Unos partidos comunistas se consolidan y avanzan (el Partido Comunista de Chequia, el PDS alemán y Rifondazione Comunista de Italia...), y otros sufren ligeros retrocesos, pasando lo mismo con otros componentes no comunistas del Partido de la Izquierda Europea,

En conjunto, el fracaso de partidos conservadores, como el francés e italiano, y de socialdemócratas, como el Laborista y el alemán, todos en el Gobierno, indican el fracaso de un concepto de Europa, subordinada a los grandes intereses de mercado, y poco dispuesta a abordar con coraje la construcción política europea desde el desarrollo social colectivo, la democracia plena y la paz.

El PEI, en convergencia con otras fuerzas y movimientos sociales, intelectuales y políticos europeos, tiene una importante tarea a realizar, para contribuir a ampliar, fortalecer y hacer decisivo un gran movimiento político por otra Europa.

4. En España, el resultado electoral da un claro empate entre el PSOE y el PP, alcanzando entre los dos el 84 % de los votos. En consecuencia habrá una aproximación en los grandes asuntos de Estado que dejarán poco margen a políticas más avanzadas socialmente en el momento de conformar una sociedad más justa y equilibrada.

Los partidos nacionalistas han tenido suertes diversas: el PNV es el único que se ha consolidado sin aumentar de votos; el Bloque Nacionalista Gallego ha tenido un importante retroceso, CiU se ha derrumbado, ERC se ha estancado, siendo la suerte de otros pequeños partidos parecida en la pérdida de votos.

Queda un panorama bipartidista imperfecto, que demuestra que la situación es más compleja que pretender convertir a los partidos nacionalistas en árbitros de todas las situaciones, o bien laminarlos de la escena política. IU no representa hoy las aspiraciones de carácter federal ligadas a cada territorio.

España es plural y la consecuencia de esta pluralidad es actuar sin hacer nada que facilite la disgregación y separación de una parte, ni tampoco que ninguna parte imponga al resto sus tesis minoritarias. Debe haber un equilibrio político entre las aspiraciones parciales que son justas y las necesidades colectivas.

5. El fracaso de IU era previsible. Es el tercer fracaso en un año. Las causas del mismo han sido analizadas en documentos del partido aprobados por el Comité Federal o el Comité Ejecutivo en los pasados meses. El retroceso de IU es sistemático y ni tan siquiera las favorables circunstancias sociales que se han producido en los dos últimos años han servido para levantar cabeza. El problema es, pues, de fondo.

En política no hay voto prestado, ni transfusiones. En política se acierta o se yerra. Pueden haber condiciones objetivas más favorables o menos, pero lo fundamental es acertar. La política dirigida por el núcleo dirigente de IU ha sido errática, confusa y voluntarista, por no llamarla triunfalista. El cambio de imagen o de nombre, la búsqueda de figuras rutilantes, pretendiendo con ello exorcizar el síndrome de fracaso, no sirve de nada. Sólo el rigor en lo que propones y el cómo lo propones te dan autoridad política –imagen- ante la sociedad.

Si estamos ante un fracaso en serie se trata ahora de saber dónde están los defectos de la política de IU, de su organización, de su discurso, de su imagen. Conocer el por qué en cada elemento que falla. Establecer una línea de trabajo para adecuar la política, la organización y las personas al proyecto de IU que pretender ser transformador y tener una amplia base de apoyo, sin que su personalidad nítida de izquierdas quede desdibujada por mensajes equívocos, ambiguos o fundamentados en intereses más que en valores y principios.

6. Se ha convocado una Asamblea extraordinaria para finales de año. Consideramos que esta asamblea debería hacerse lo más pronto posible, ya que corremos el riesgo de que se pudran todos los problemas sin encontrar una solución adecuada.

El equipo actual y sus métodos de dirección han fracasado en la conducción de IU. El impulso y la dirección del proceso congresual deben ser realizados por una Comisión plural, emanada del Consejo Político, en la que estén representados todas las culturas de IU.

El elemento central de este proceso asambleario es dar la palabra a toda la militancia, descartando debates mesiánicos con toda la sociedad, que sólo servirían para dejarlo todo igual. IU tiene una militancia real, concreta y humana. Es ésta la que debe decidir con su participación y la democracia. Lo demás es intentar moverlo todo para que no cambie nada.

La próxima asamblea no debe aprobar un tratado de política en el que se perfile hasta el sentido del universo, sino, simplemente, debatir y aprobar una línea política clara, concreta y concisa, un documento organizativo federal, e intentar trasladar a la ciudadanía la autoridad política de una formación seria, rigurosa y capaz.

Para ello deben quedar claros unos pocos aspectos fundamentales, alrededor de los cuales se estructura toda la política de IU:

  • El Mundo del trabajo como elemento central de cualquier proyecto de la izquierda transformadora. Lo que llamamos el hilo rojo.
  • Un feminismo socialista, que una la lucha de la liberación de las mujeres con la emancipación de los trabajadores y trabajadoras.
  • La ecología política de izquierda para analizar un tipo de economía que produce destrucción y que es un elemento fundamental en un proyecto transformador.
  • La Paz, que no es sólo la ausencia de guerra, sino el desarrollo social y humano sin el cual no hay seguridad.
  • El internacionalismo solidario entre todos los pueblos y personas necesario por dos razones:
    • Por ser justo.
    • Y porque sólo puede haber seguridad y desarrollo social si todas las partes del planeta participan de una vida digna.
  • Un federalismo de izquierdas que, además de descentralizar el poder político lo democratice, acercándolo a los ciudadanos,
  • Una política de alianzas que, sin excluir los acuerdos necesarios para hacer avanzar las propuestas de IU, refuerce su identidad e independencia.

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