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Aportaciones al debate de la Conferencia Política del PCE


De los Informes Políticos aprobados en el CC de la UJCE



Comité Central de la UJCE / 01 abr 07 - 29 mar 08

Del Informe Político aprobado en el CC de la UJCE del 1 de abril de 2007

En un contexto social y político muy permeable al discurso bipartidista, con la vieja excusa de parar al PP, la situación de IU no mejora, sino todo lo contrario. Varios elementos apuntan en este sentido: enquistamiento máximo de las direcciones de IU a todos los niveles, incapacidad galopante de autocrítica, a lo que se ahora se añaden las intervenciones en diversas instancias con el único objetivo de mantener el status quo y ajustar cuentas.

Al margen de tan desagradables cuestiones, lo que realmente se dirime en las batallas internas, vinculado con la situación política actual, no es una mayoría u otra, un coordinador u otro, sino lisa y llanamente la viabilidad de un proyecto de alternativa al modelo neoliberal frente a la tentación de ser fuerza auxiliar del PSOE. Esto último, que no es otra cosa que integrarnos orgánicamente en el bloque dominante como permanente “conciencia crítica”, tiene inevitables consecuencias: la corrupción literal del proyecto originario, la degeneración de las “nuevas formas” de hacer política, los métodos caciquiles de dirección, etc. En definitiva: el uso de todas las artimañas que hagan falta para mantener las cosas como están.

El proyecto de convergencia política y social alternativa al neoliberalismo es util, necesario y existirá en una forma u otra. Ahora bien ¿cómo afrontamos la degradación de su forma actual? ¿mediante que medidas? ¿relanzamiento unitario, cambio general, reestructuración, refundación?

Tal como decíamos en el apartado internacional, el proyecto de IU superaba las limitaciones de una mera coalición o de construir alternativas de gobierno con partidos socialistas. El problema se da cuando no se actualiza el modelo de convergencia que dio origen a IU desde una perspectiva integral. Cuando, en lo social, no se implica a los nuevos movimientos sociales. Cuando, en lo político, los componentes de IU no se adaptan a la nueva realidad que supone participar de un movimiento amplio.

Estos dos problemas son a los que se debe dar respuesta para que cualquier proyecto de convergencia antagonista y alternativa tenga futuro. La forma que adopte esa respuesta dependerá del grado de degradación al que llegue el proyecto actual. Desde luego, si sigue por el camino actual, no queda más salida que la refundación.

Los comunistas, Partido y Juventud, tenemos una responsabilidad principal a la hora de defender un proyecto de construcción de la alternativa al neoliberalismo, alejado de las prácticas y los planteamientos que lo han destruido.

Las próximas elecciones municipales y autonómicas son, por enesima vez, de vida o muerte para el proyecto. Se adivinan como un referendum sobre ZP y un ensayo de las elecciones generales de 2008. Van a estar presididas por un fortísimo bipartidismo, lo que no conviene en absoluto a IU. Tienen además el peligro añadido de que marcarán la tendencia hasta las elecciones generales.

Los resultados que obtengamos desencadenarán, para bien o para mal, nuevas convulsiones y sacudidas internas. Habrá, por tanto, que situarse bien firmes para que el terremoto no nos derribe ni los cascotes nos aplasten.

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Del Informe Político del 3 de noviembre de 2007.

Situación en IU: primarias sin política.

Con respecto a la situación en IU, esta marcada por las primarias. A este CC le corresponde decidir en última instancia sobre la cuestión.

En este sentido hay que evaluar lo que creemos que IU necesita y lo que las candidaturas hoy en liza representan.

Izquierda Unida necesita una candidatura que responda a las necesidades del proyecto y del electorado:

- Por representar la pluralidad del proyecto.
- Por representar el cambio en el proyecto.
- Por representar la unidad del proyecto.
- Por representar una opción sólida de cara a las elecciones.
- Por representar una opción alternativa e independiente de cara a las elecciones.

En definitiva, una candidatura que represente la recuperación del apoyo político y social de IU, frente a fórmulas desgastadas por su mal y reiterativo uso, desacreditadas por no haber conseguido nada ni de lo que se propusieron ni de lo que el proyecto necesita de cara a la sociedad: cambio, unidad, relanzamiento.

Afirmamos que la candidatura de la compañera Marga Sanz responde a estas necesidades. Creemos que es una candidatura que representa todo aquello que el proyecto necesita para recuperar nuestro apoyo político y social, de cara a las próximas elecciones.

- Una candidatura plural, demostrable en sus apoyos: gente procedente de las tres listas que se presentaron en la VIII Asamblea Federal Extraordinaria.
- Una candidatura del cambio, que suponga el revulsivo que IU necesita para recuperar su apoyo social.
- Una candidatura de unidad, avalada por la actuación de la compañera, basada en la constante búsqueda de consensos internos desde la lealtad al proyecto, la corresponsabilidad y la dirección colectiva.
- Una candidatura sólida de cara a las elecciones, pues al suponer un cambio desde la unidad, la pluralidad y la lealtad al proyecto, es la única que puede activar e ilusionar nuestra militancia, a las y los votantes de IU.
- Una candidatura alternativa e independiente de cara a las elecciones, que remarca el perfil político y programático propio de IU, que apuesta decididamente por el proyecto de IU como alternativa al neoliberalismo, como izquierda anticapitalista.

Por todo esto, nos reafirmamos en el apoyo a la candidatura de Marga Sanz.

Tampoco podemos dejar de criticar el método de elección. Este parece diseñado deliberadamente para eludir el debate político y la participación colectiva de las asambleas de base, sin pasar por alto la previa proclamación “mediática” del actual Coordinador como candidato en algunos medios o el envío de un mailing personal de un desorbitado coste (22 000 €).

Sólo una dirección que teme el debate y la palabra de las asambleas de base podría haber diseñado un método tan marcado por el individualismo y la anti-política. Con el modelo de primarias aprobado ¿Qué criterios orientan la decisión de la militancia? ¿La cuota de pantalla de los candidatos? ¿Cuáles son los programas de cada uno?

Este modelo no facilita la participación de la política sino el consumo de la política, la trivialización de la política. Apunta el tipo de militancia y de organización que persigue la actual dirección de IU: cotizantes que voten por correo al candidato que más salga en la tele y una organización de grupos de apoyo a los cargos públicos que subcontrata el resto del trabajo.

En todo caso, la UJCE tratará de aprovechar, junto con el PCE, el escenario y las posibilidades abiertas por las primarias para forzar el cambio en la próxima Asamblea Federal de IU, en coherencia con nuestras pasadas actuaciones y posicionamientos.

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Del Informe Político aprobado el 29 de marzo de 2008

En lo que a nosotros respecta, poco se puede añadir a lo que todas y todos sabemos. Son los peores resultados de nuestra historia. Y nuestros referentes (IU y PCE) están peor que nunca. Esta situación es peor que la de1982 o 2000. Hay menos Partido, menos sindicalismo de clase, meno movimientos sociales y menos aparato. En 1982 el Partido pudo reagrupar sus fuerzas en la estrategia de la convergencia política y social gracias al empuje del movimiento anti-OTAN y sin haber perdido su influencia sindical. En 2000, IU pudo vivir del cuento de la lechera por la movilizaciones contra la guerra, la LOU, la huelga del 20-J o el Prestigie, pensando que esa potencia movilizadora se transformaría mecánicamente en apoyo electoral sin mediar por la intervención política organizada y unitaria de los instrumentos de lucha.

Este no es el fracaso de una persona o de un equipo, sino de una política que ha sido aplicada por muy distintas personas y equipos. A ellos en su conjunto les corresponde la responsabilidad.

Si Izquierda Unida se encuentra en una crisis de proyecto, entonces la autocrítica debe ser enérgica, profunda y afectar a todas las instancias, especialmente las que más responsabilidad han asumido por su condición de principal fuerza dentro de IU. Otra cosa sería falsear el debate.

Políticamente, lo hemos dicho ya todo: no hay espacio electoral para la estrategia del compromiso histórico, de ser el apoyo por la izquierda de la alternancia. Eso fomenta el bipartidismo, más, que cualquier debate electoral a dos.

A ello también ha influido otra nefasta política de comunicación. Si con Anguita, el interés de El Mundo y ABC era dar presencia a IU para erosionar al PSOE, con Llamazares PRISA ha dado minutos y páginas a IU para que viviera de la ilusión de un trato preferencial que ha acabado por revelarse un abrazo del oso.

Poco que decir a cerca de la Ley Electoral: la misma ley dio a IU 21 escaños en 1996, con un 10’4 %. Seguía siendo injusta, pero al menos, nosotros habíamos hecho los deberes y no nos dedicábamos a echar balones fuera a los tsunamis o leyes pactadas desde la transición. Tenemos que dejar de vivir de la ilusión de que el PSOE reformará la ley cuanto más amables seamos con ellos cuando es justo al revés: cuanto más cerca estemos del PSOE más irrelevantes seremos y menos necesidad habrá de de reformar la ley.

Dada esta situación, es imprescindible volver a empezar. Desde el principio. Zambullirnos en lo social desde nuestra estrategia política. Huir de cualquier tentativa de mantener lo poco que queda del status quo interno, de la inercia de seguir en las mismas. Sólo desde el impulso de la militancia podremos salir de esta situación. Si esperamos que el impulso salga de las instancias mediadores, sean federaciones o lo que sean, volveremos a equivocarnos. Eso es lo que ha destruido IU. Eso, y creer que construir la alternativa es negociar un par de leyes con el PSOE u obtener dos ministerios.

Sin querer ser pesimistas, las cosas están lejos de haber tocado fondo. Podemos ir peor. Las contradicciones no se han manifestado con la suficiente contundencia y violencia como para que se dé una rectificación profunda, estratégica, organizativa y personal.

Es agotador repetirlo, pero lo haremos una vez más: ninguna solución saldrá del acuerdo entre aparatos ridículamente raquíticos, políticamente incapaces, socialmente inútiles, financieramente insolventes y además dependientes de las instituciones burguesas.

El pacto de las federaciones, el acuerdo entre aparatos, barones, jefes de capilla o como sea que se llame a la continuidad de los errores podrá arroparse por enésima vez de un discurso alternativo, obrerista o lo que toque, pero no pasará de ser lo que es: un reparto de la miseria entre profesionales de las derrotas.

La celeridad en la convocatoria de la IX Asamblea, los movimientos en prensa y las declaraciones de unos y otros confirman el pronóstico. Se quiere ir a una Asamblea atada y bien atada.

Esa no es nuestra opción. Nuestra opción es aquella que permita un debate a fondo, estratégico y democrático. Un debate sin tabúes ni cortapisas ni, sobre todo, que quiera ser punto y final. La próxima Asamblea debería cerrar el proceso de descomposición y abrir el de recomposición sobre la base política de la construcción de la alternativa al neoliberalismo en forma de III República con Democracia Participativa. Es decir, una Asamblea que reciba el único mandato de abrir un largo proceso constituyente, para lo que deberíamos contar con una dirección unitaria e integradora. Un proceso que trascienda la IU actual, que abra una nueva convergencia.

Condición indispensable para iniciar cualquier proceso de reconstrucción el fin del estado de sitio interno en IU, acabar con la permanente interinidad en la que está embutida la organización desde la VIII Asamblea. Es imprescindible para recuperar la normalidad interna y la credibilidad la readmisión de todas las y los expulsados, señaladamente nuestros camaradas de Salamanca y Asturias.

En este contexto, las y los comunistas (PCE y UJCE) deberíamos afrontar ese debate con el máximo grado de cohesión, nacida de un debate orgánico. Es absurdo que las y los comunistas vayamos a cohesionarnos con la pluralidad política y social dentro y fuera de IU sin estar nosotros mismos cohesionados ya de entrada.

Las y los comunistas debemos tener una línea estratégica que sepa articularse en las realidades concretas y que posea la necesaria flexibilidad táctica. Esa flexibilidad debe ayudar al objetivo, no sustituirlo, y reforzar el perfil de los comunistas como sujeto dentro de IU como movimiento político y social. Lo contrario es tener diecisiete líneas distintas, movidas por los más variopintos intereses, que destruyen la acción unitaria de las y los comunistas por mucho que se arropen bajo la legitimidad de las siglas.

No debemos perder nunca de vista lo más esperanzador, y es que hay espacio social y político más que de sobra como para poner en pie un proyecto alternativo al neoliberalismo. Y perspectivas de lucha en el horizonte. Pero hay que tomar consciencia de los cambios operados en lo social. La necesidad de afrontar las nuevas problemáticas sociales y ser capaces de convertirlas en subjetividad creadora, transformadora, revolucionaria.

En definitiva, las tendencias y condiciones objetivas están ahí, muertas de risa, esperando a que alguien las organice y las convierta en potencia creadora, a que se intervenga políticamente sobre ellas para recomponer al sujeto revolucionario.

Como UJCE tenemos un buen bagaje teórico y práctico para enfrentarnos a esta coyuntura. Pero necesitamos instrumentos aglutinadores, convergentes, de elaboración colectiva (como fue IU) e instrumentos de impulso, hegemonía, vanguardia y vertebración (como debería ser el PCE). Y no los tenemos.

Hay que ser conscientes de que esta no es la batalla final, pero también hay que huir del escepticismo. No podemos ser indiferentes a lo que pase en IU pues afectará de manera inevitable tanto al PCE como a nosotros mismos.

En conclusión, lo que nos toca es seguir en la calle construyendo movimiento juvenil combativo que luche contra la precariedad, que sirva de base real para la convergencia alternativa. A la hora de criticar una práctica que ha fracasado por su carácter destructivo, hay que oponerle otra práctica creadora. Eso es lo que podemos aportar a un proyecto de convergencia política y social: estar en situación, estar en los movimientos sociales, conocer su realidad.

Sin rechazar otras opciones, como es la de impulsar desde la cohesión con el Partido un movimiento que posibilite la recuperación real del proyecto, vamos a seguir trabajando sobre nuestro discurso, desarrollándolo, aplicándolo y contrastándolo con la práctica a través de la acción política.

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