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Resolución Comité Ejecutivo del PCE


Valoración de los resultados del 27 de mayo y perspectivas políticas



Comité Ejecutivo del PCE / 17 jun 07

Aprobado por 41 votos a favor y tres abstenciones

La valoración del PCE sobre los resultados de las elecciones del 27-M se basa en los siguientes elementos y propuestas:

El PCE saluda la batalla política dada por militantes y candidatos de IU, ejemplo de combatividad y perfil propio en defensa de un desarrollo sostenible en los terrenos del medio ambiente, la ética y los problemas socio-laborales; así como en defensa de un estado federal y solidario. Se trata de un esfuerzo de autonomía y dignidad, en base a la idea general de que IU marca la diferencia en tanto que fuerza alternativa y programática.

Los resultados electorales del 27-M se pueden caracterizar como un estancamiento a la baja en líneas generales. IU vuelve a bajar, como se puede ver en el riguroso estudio realizado por la FIM. Los votos de IU pasan del 6,07 (2003) al 5,7; los votos de IU y todos los aliados pasan del 7,78 (computando los votos obtenidos en 2003 por todas las formaciones, que después se coaligan) al 7,09.

Teniendo en cuenta cómo se distribuyen los votos, el intento de una especie de refundación ecosocialista, anunciada de distintas formas (recuérdese el nombre del Grupo Parlamentario (“Izquierda Verde”), ha fracasado. Los Verdes, en sus candidaturas independientes, han mostrado un gran desarraigo, y suman poco, si es que suman, en las candidaturas con IU. Aparte se produce un severo retroceso de Iniciativa por Cataluña. Finalmente, tampoco suman ciertas izquierdas periféricas que han aportado, una cierta imagen de confederalismo caótico, fundamentalmente cuando se h a hecho una simple suma de siglas y no un acuerdo programático serio.

El PCE, en esta situación, en la que se han encendido todas las luces rojas de alarma, plantea, como marco general de solución, una RECONSTRUCCIÓN DEMOCRÁTICA de IU, con un fuerte componente republicado, que abarque todo el proceso de relanzamiento y recuperación. Tal vez la recuperación, en el seno de la democratización integral de IU, teniendo en cuenta de nuevo la distribución de los votos, se tenga que basar mucho más en la recuperación del perfil propio de IU que en experimentos improvisados y confusos. Cabe citar a este respecto los resultados que se han obtenido en una serie de territorios, tanto en las municipales como en las autonómicas, que son la explicación última, teniendo en cuenta la media electoral del Estado, de que IU no se haya desplomado. Es decir, los resultados no son homogéneos. Pero el problema no está en hacer o no nuevas alianzas, sino en que éstas supongan siempre, en base al perfil propio de IU, una convergencia con estructura programática y sobre la base de estrategias unitarias en lo político y en lo social.

El PCE opina que es preciso debatir en profundidad y colectivamente, una serie de temas básicos:

- IU como proyecto de Estado Federal, frente a la falta de proyecto actual, que a veces se define desde un “federalismo” confuso que suele aludir más bien a una especie de confederalismo basado en las izquierdas periféricas.
- IU como fuerza programática independiente, no subalterna, por tanto, con respecto al PSOE. Es preciso recuperar con urgencia y decisión el perfil propio de IU.
- IU como Movimiento político y social plural y participativo, frente a la situación bajo mínimos de la democracia interna y la apropiación unipersonal del proyecto.

A tal efecto, parece preciso devolverle la palabra a los militantes. Es urgente emplazarnos a un debate, no a una confrontación, a fin de determinar nuestro perfil político y programático así como los términos de una democracia plena. El marco más adecuado, ya que además corresponde, sería una asamblea federal ordinaria, que debería celebrarse antes de finalizar el año 2007.

En el mismo sentido, el PCE apuesta, en el marco de una reconstrucción democrática, por un fuerte impulso republicano, a fin de trabajar de forma colectiva y sistemática por una alternativa al modelo de Estado, enfocando la perspectiva de la III República y, en el mismo orden de cosas, diseñando los términos de una democracia de alto voltaje, participativa, laica, que tenga en el ciudadano y su pleno desarrollo y en la política de cercanía su forma específica de concebir la democracia, superando, por tanto, la desecación de la fórmula actual, que nos acerca a índices de abstención inaceptables.

La alta abstención que se ha dado en las elecciones del 27-M supone un fenómeno gravísimo, que empieza a constituirse ya en un síntoma de esclerosis de la actual situación democrática y que exige una reflexión en profundidad, que parece no interesar a los dos grandes sujetos del bipartidismo creciente, obsesionados únicamente con la pura democracia representativa, al margen de fórmulas participativas que superen la lejanía, cuando no irritación -90.000 votos en blanco en Cataluña- de los ciudadanos. En este orden de cosas, IU debe marcar nítidamente la diferencia, frente al actual modelo de crecimiento y a su modelo paralelo de democracia de bajo voltaje. IU, que desde su concepción alternativa no se presenta a las elecciones simplemente para funcionar como una bisagra, sino para cambiar las cosas, debe basar su propuesta no en el crecimiento y en sus bases actuales, sino en el desarrollo sostenible; el desarrollo no se puede basar en un crecimiento que tiene sus pilares en la especulación de la vivienda y el suelo (sector más característico del impulso de los indicadores actuales; sin olvidar el sector servicios), junto a un modelo laboral insostenible; tareas de precariedad altísimas, accidentalidad laboral por encima de lo soportable, junto a la explotación de una franja amplia de inmigrantes. Este modelo, que genera fuerte porcentaje de beneficios privados, al par que se producen altos superávits en las cuentas del Estado, tiene en su forma de repartir otra de sus características básicas: España es el país que peor reparte de la Europa de los 15, e incluso de los países que integran la OCDE. Lo cual, puesto que todo crecimiento en cuanto magnitud macroeconómica es un indicador de acumulación –y aquí tocamos fondo-, apunta a un modelo de capitalismo en España, consolidado en la etapa de Zapatero, que la izquierda tiene que desenmascarar desde el punto de vista del desarrollo sostenible y la democracia que le corresponde: la participativa, o dicho con otras palabras: la democracia republicana.

La campaña funesta desarrollada por el PP ha aumentado los índices de, por un lado, la abstención, y por otro lado del bipartidismo. Su pretensión de movilizar el voto de derecha y ultraderecha se ha cumplido a pesar de todo, a medias, ya que no ha conseguido el vuelco electoral que perseguían. Su obsesión con respecto al terrorismo y a ETA da la impresión creciente de que la política general del PP sólo tiene sentido en el marco de la existencia de ETA, máxime cuando, por motivos obvios, no realiza una oposición basada en el modelo económico y laboral.

La derrota relativa del PSOE y, sobre todo, la tendencia que se marca a un año de las generales y autonómicas de Andalucía, no es un dato baladí, sobre todo teniendo en cuenta que se ha iniciado, sin duda, el declive del denominado “efecto Zapatero” y se agudiza una etapa de agotamiento y de falta de proyecto de izquierdas en temas esenciales, como las políticas económicas y sociales, el modelo de Estado y otros temas relacionados con el proceso de paz. Declive del PSOE muy subrayado por los “agujeros” de Madrid y Valencia (o incluso Murcia, a otro nivel), que no sólo puede poner en la pista de despegue a la derecha, sino que, por otro lado, puede agudizar hasta el extreme los efectos del bipartidismo, que golpearían fuertemente a una IU sin una apuesta propia. Lo que quiere decir que es preciso discutir esa realidad política y nuestra respuesta a fin de evitar el triunfo de la derecha o la desaparición de IU en el espacio del PSOE.

El PCE lamenta el gran retraso a la hora de convocar la Presidencia Ejecutiva, expresión concreta de la situación actual de IU, ya que entre otros temas hay que discutir las alianzas con contenido programático de izquierdas que defendemos. En estas condiciones la refundación de IU que ha sido anunciada por el Coordinador General en los últimos días de la campaña electoral, no pasa de ser una frase sin contenido concreto para la inmensa mayoría de IU, que no ha participado en esa reflexión, máxime cuando, tal como están las cosas, la única refundación necesaria no sería otra que la refundación democrático de IU.

El PCE acuerda solicitar de nuevo una entrevista con el Coordinador General de IU, ya que la anterior petición, de febrero de 2006, solicitada por el Secretario General y el Presidente Ejecutivo, no tuvo lugar. En dicho encuentro se tratarán de analizar los resultados de las elecciones del 27-M, así como las previsiones de cara al futuro. Todo esto en un momento en que ha fracasado la estrategia interna de que la mitad de la organización gobierne contra la otra mitad.

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